Al borde de finalizar este año pandémico, en el que deberíamos olvidar muchas cosas y situaciones y, al mismo tiempo, recordar otras para que no sean borradas de la memoria de un plumazo para siempre, quiero despedirlo con este poema que ofrezco a todo aquel que lo sienta suyo, aunque solo sea en una pequeña parte.

Ahí va para todos vosotros:

 Insurgente, la vida en el pasado, 
 flotando alrededor como la espuma,
 mantiene intacto el tiempo en el presente
 y perpetúa su eco en el futuro.

 Perseguimos la estela de los sueños
 cuando fuimos guerreros inmortales
 y tuvimos el tiempo en nuestras manos,
 empuñando con fuerza la mañana.

 Dejamos en las luces de la tarde,
 sin embargo, olvidada la armadura,
 transformados entonces en mortales.

 Logramos restañar nuestras heridas
 y coronar la cumbre de la noche
 como niños, desnudos y felices.

Eso es lo que os deseo.

¡Feliz año nuevo!