AL FINAL DE ESTE POST, INICIO DEL ÚLTIMO APARTADO DE IMPRESCINDIBLES, CON LA SELECCIÓN DE WESTERNS.

 

Si me permite, señor Casado…

 

 

… Métase la paga extra que ha solicitado para los trabajadores esenciales donde le quepa, al menos, la que propone dedicar a los trabajadores públicos, sobre todo, a los sanitarios.

No lo digo porque haya recurrido usted al peor estilo carroñero para aparecer como pulcro fariseo agradecido, que ya sería bastante, sino por sus dolientes aires compungidos, que ocultan una flagrante falta de memoria y un sentimiento de superioridad, calado a la perfección por don Antonio Machado.

 

 

Tiene suerte de la inmensa rapidez con la que los medios de comunicación manejan el ritmo de la vida, provocando amnesia y catatonia en los sufridos ciudadanos que, antes de digerir una noticia, ya se encuentran masticando otra, más actual o más conveniente, según los intereses de quienes urden los tejemanejes de la comunicación.

 

 

Probablemente, ese vértigo informativo haya resultado ser el máximo responsable de que gran parte de la población haya olvidado la siembra de opinión sobre funcionarios, y trabajadores públicos, patrocinada antaño por el partido que ahora usted dirige.  

Los trabajadores públicos fueron presentados prácticamente como indeseables, considerados carne de cañón, sometidos a un prejuicio teledirigido y, por supuesto, condenados sin remisión al mismo saco. Todos fueron elevados a la categoría de vagos y maleantes, convertidos en blancos de chistes y diatribas, sin el menor análisis ni distinción.

 

De esa manera, se les presentó como merecedores, no del paredón, pero sí de los más crueles recortes económicos, porque eran unos privilegiados, que habían accedido a sus puestos de trabajo por arte de birlibirloque y no por oposición, examen de otro tipo o cualquier otra prueba reglada, tras llevar a sus espaldas un buen puñado de años de estudio y especializaciones, en muchos casos.

Todos eran iguales, unos facinerosos. Por lo tanto, no merecían el sueldo que el estado les destinaba.

Eso ocurrió, cuando los que entonces dirigían el cotarro de su partido enarbolaban la guadaña, como un cortacésped, a mayor gloria de privatizaciones y amiguetes.

No ocurrió una vez aislada. El acoso y derribo a esos colectivos, entre los que me permito recordarle se encontraba el personal sanitario, acabó convirtiéndose en una costumbre. Algunos de los incondicionales palmeros del negocio de la comunicación la alentaron y aplaudieron. Pero no fueron los suyos los únicos en pisotear a los trabajadores públicos, no crea.

 

 

Estaría usted, calculo yo, en 7º de EGB, cuando allá por el año 1994, el señor de la foto gobernaba un país con un 24% de paro. Esa, entre otras, fue la excusa empleada para que lo trabajadores públicos sufrieran la primera congelación en sus salarios de la democracia. Por ende, también, la primera pérdida de poder adquisitivo.

Usted era muy pequeño y no se enteraría. Como es lógico, no estaba para interesarse por esas cosas.

La promesa de arreglar la situación entre 1995 y 1997, pactada con los sindicatos, se fue a hacer puñetas cuando el PSOE perdió las elecciones generales de 1996 y se produjo el advenimiento del señor Rajoy al ministerio de Administraciones Públicas.

 

 

Usted andaría por su primer afeitado, por entonces, por lo que no le vamos a pedir peras a sus neuronas. Ahora, en cambio, que cree usted estar bien asentado en la poltrona, estoy seguro de que conocerá al dedillo la veleidad y la fragilidad de las promesas políticas y el manual de buenas prácticas de su uso.

Fruto del incumplimiento, el resultado fue que, no solo no se corrigió la situación, sino que, en 1997, se produjo una nueva congelación salarial. Esta vez, la excusa fue cumplir con la Unión Europea que fijaba que el déficit público no fuera superior al 3% del PIB.

La pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores públicos se convirtió en una bola de nieve, que el Tribunal Constitucional derritió en 2005, sentenciando que las circunstancias del país, en el 94, no eran las mismas que en el 97.  Así que, a los trabajadores públicos, les tocaba joderse y no recuperar jamás esa pérdida de poder adquisitivo.

 

 

En el momento de esa sentencia, usted ejercía como asesor del consejero de justicia de Madrid, pese a no haber acabado la carrera. Su sueldo era de 50.000€ al año.

Fíjese lo que son las cosas, no vi que, en ese momento, usted se hiciese eco del maltrato a los trabajadores públicos ni que encabezase manifestaciones a su favor o que clamase siquiera por ellos en el desierto. ¿Por qué sería?  

Los llamados años de la bonanza económica (2000 – 2008), supusieron un respiro para los trabajadores públicos que vieron aumentar sus sueldos una media de un 5%, aproximadamente.

 

 

En esos años, usted es capaz de una triple gesta, a saber: una licenciatura exprés, en lo que podía considerarse un tres en uno, debido al número de asignaturas aprobadas de una tacada, un famoso máster presencial no presenciado por nadie, al parecer, y un puesto de diputado en la Asamblea de Madrid, que le supone unos emolumentos de 53.200 €.

Quizá el hecho de haber obtenido la triple corona le hiciera mirar hacia otro lado cuando su mentora, la de las ranas, ya sabe, empezó su obra de desmantelamiento de la sanidad pública madrileña, continuada de forma contumaz por su sucesor.

 

 

Este insigne personaje, además de su colección de delitos, por los que acabó en prisión (organización criminal, prevaricación, malversación, cohecho, blanqueo, fraude y falsificación documental), fue responsable directo del atentado contra la sanidad pública madrileña: implantación de un euro por receta, impulso de la privatización de centros de salud y hospitales, disminución de plantillas profesionales y de camas hospitalarias.

 

 

Tal vez fuese porque no estuve atento, pero no me pareció escuchar de sus labios crítica alguna a dicho proceder, tampoco le vi, encabezando una sola de las marchas de la marea blanca de Madrid. ¿Quizá acudió de incógnito?

 

 

Mientras se planificaban y perpetraban estos desmanes, allá por mayo de 2010, el señor de la foto anunciaba una rebaja de un 5% en el salario de los trabajadores públicos, seguida de una congelación salarial para el año siguiente. La excusa, como siempre, atajar el déficit. Los paganos, los de siempre.

En aquel año del señor, usted, cual espuma de baño de una estrella cinematográfica, ascendía a las alturas o casi. Su título: jefe de gabinete de Aznar, cargo por el que percibía 65.044 €.

Trabajé como médico para el servicio público de salud, durante 41 años. Ni siquiera en el momento de mi jubilación, ocurrida en 2019, llegué a rozar esa cifra bruta anual, por mucho que sumase salario, complementos, trienios, antigüedad y carrera profesional.

 

 

Después de sus dos anteriores intentonas fallidas, el señor Rajoy se hizo con el poder y con la presidencia de la nación, a finales de 2011.

Don Mariano, fiel a su ancestral complejo de Eduardo Manostijeras, la emprendió contra los trabajadores públicos, entre los que se encontraban los trabajadores sanitarios, esos, que ahora, a usted, le parecen tan maravillosos y para los que reclama una paga, a bombo y platillo.

 Concretemos, pues, y centrémonos en lo que recibió el colectivo sanitario de parte de aquel gobierno.

El señor Rajoy entró en la Sanidad y en la Ciencia y la Investigación como un caballo en una cacharrería, anunciando, a finales de 2011, una nueva congelación salarial para 2012.

 

 

¿Eso era todo? Ni mucho menos. Por sus recortes le conoceréis.

Además de la congelación, ordenó el aumento de la jornada laboral en 2’5 horas semanales, en los lugares donde la jornada era de 35 horas, la supresión de la paga de Navidad, la disminución en el complemento de carrera profesional, para quienes lo poseían, y la no tramitación para quienes estaban a punto de conseguirla, la eliminación de tres días de libre disposición y la supresión absoluta de todos los adicionales por antigüedad.

Después de todo esto, la pérdida de poder adquisitivo del colectivo sanitario podría alcanzar fácilmente el 20%, según algunas fuentes sindicales. Pero, usted estaba a lo suyo.

Tras dos años de haber sacado lustre a las efigies del emperador Aznar, estaría, usted, muy ocupado, por entonces, aposentando su culo en el escaño del Congreso, mientras su cabeza no paraba de pensar en cómo invertir los 81.325 € que recibía a cambio de su fatigoso trabajo.

 

 

Probablemente, por eso, no tendría tiempo para saber que los días de libre disposición, conocidos como “moscosos”, y los de antigüedad, llamados “canosos”, no obedecían a ninguna suerte de privilegio, como sibilinamente algunos de los suyos intentaron vender, sino a una forma de retribución, ideada por la Administración, para no desembolsar ni un céntimo, cambiando jornadas por dinero.

¿Sabe, usted, otra cosa? Esos días adicionales del personal sanitario le resultaban gratis a la Administración, puesto que quien los disfrutaba no era sustituido. Consecuentemente, el aumento de la carga de trabajo era asumido por el resto de la plantilla. Así que la supresión de esos días, expresado en román paladino, solo podía ser considerada como una maniobra para joder por joder.

 

No creo estar equivocado al afirmar que no le vi proponer entonces medida alguna en favor del personal sanitario ni batirse el cobre para que sus derechos fueran reconocidos y recobrados. Quizá aún estaban lejanos sus sueños de convertirse en capitán a posteriori o, simplemente, estaba convencido de que ese colectivo no merecía ni un segundo de su tiempo.

Es curioso, pero tampoco le vi liderar ninguna propuesta en favor de un aumento presupuestario en Investigación médica ni sobre la dotación adecuada ni, mucho menos, sobre el salario de los investigadores.

Jamás le vi mover un dedo para reivindicar una revisión salarial del personal médico ni de enfermería de nuestro sistema público de salud. Nunca pasó por su mente la idea de equipararlo al de sus homólogos europeos.

Por si no lo sabe, que no lo sabrá o le importará un pimiento, un informe de 2018 concluye que los médicos españoles perciben de media una renta de 53.000 € brutos anuales, lo que supone un 45% menos que sus homólogos franceses (96.000 €) y casi un 60% menos que los médicos alemanes (125.000 €) y británicos (129.500 €).

En enfermería, aunque la brecha es menor, según la OCDE Health Stadistics, ocho países europeos pagan mejor a sus enfermeros de lo que lo hacemos nosotros.

 

 

La última vez que estuve en Madrid, a mediados de diciembre pasado, cuando iba a la cuesta de Moyano, por aquello de los libros, que nos gustan a algunos, puede ver una pequeña manifestación que seguía reivindicando la sanidad pública para los madrileños.

¿Sabe qué? No le vi en la cabecera, sujetando la pancarta. Estoy seguro. Usted no estaba allí.

 

 

A la vista de todo lo expuesto, cualquier observador imparcial sacaría la conclusión de que su comportamiento con respecto al colectivo sanitario público no ha sido lo que se dice ejemplar. Por ello, utilizando un símil evangélico, su postura actual es la de un perfecto sepulcro blanqueado, la misma, por cierto, que la de sus indignos socios de gobierno ultraderechistas, a los que tanto parece imitar y tanto desea acercarse.

Ya sé que no soy yo el receptor de esa hipotética paga extra, sino los que siempre serán mis compañeros, aunque ya no siga en activo, pero, por mi parte, permítame decirle, señor Casado, que puede meterse la paga por donde le quepa.

Estoy plenamente convencido de que la gran mayoría de los sanitarios renunciaría a su generosa dádiva (¿o es una limosna caritativa?), con tal de que la Sanidad Pública quedase blindada y garantizada para todos los españoles, a partir de ahora mismo, con tal de que fuese respetada y dejase de ser infravalorada desde el punto de vista económico y humano, como se ha tenido por costumbre, tal y como creo haberle demostrado.

 

 

Las promesas políticas, como ya le he dicho, son veleidosas, caprichosas y fugaces. Hemos tenido ocasión de comprobarlo en multitud de ocasiones. Por eso, no es hora de promesas, de palmadas en la espalda ni de pagas simbólicas.

Ha llegado el momento de dejar de precarizar nuestro sistema sanitario y dotarlo de los recursos materiales y de personal, necesarios, para que adquiera una robustez auténtica, que no solo descanse sobre el voluntarismo, la entrega y la capacitación de nuestros excelentes profesionales sanitarios.

Para eso, tanto ellos como los ciudadanos debemos exigir el correspondiente compromiso político, que hasta ahora no ha existido. No debemos tolerar actuaciones rastreras de políticos, que quieran negociar con la salud para enriquecer a compinches y amiguetes y que no defiendan la sanidad pública con uñas y dientes, como el más preciado de los tesoros.

Debemos defendernos de gente como usted, que solo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena y, además, de boquilla. Usted haría buena la frase de la película de Kubrik, Senderos de gloria, que no para de circular por las redes.

 

 

 

Usted, señor Casado, no es de fiar. Lo demostró con la respuesta que le dio a Pedro Piqueras, cuando le preguntó: “¿Usted, ahora, viendo lo que está pasando, dotaría de más y mejores recursos, en todos los sentidos, a la Sanidad Pública?

 

 

Su respuesta es deleznable y revela su calaña. Por eso y por muchas cosas más, métase su paga donde le quepa.

 

 

 

WESTERNS

 

El 12 de abril de 2018 comencé esta aventura, llamada IMPRESCINDIBLES, en la que, como decía en su presentación, pretendía rendir homenaje al cine y a las películas, que según mi criterio, merecían esa calificación en cada uno de los géneros. Decía entonces:

“No es mi pretensión hacer una lista con las mejores películas de la historia del cine, tampoco realizar un sesudo análisis crítico. Únicamente, quiero compartir con aquel que esté interesado mi visión personal de las obras que considero imprescindibles en los diversos géneros cinematográficos”…

Hay innumerables listas publicadas, en las que se intenta justificar la presencia de tal o cual película, argumentando, en mayor o en menor medida, su inclusión. Eso no ocurrirá aquí. Las películas elegidas, lo han sido según mi criterio personal”.

El orden de colocación de las películas no implica preferencia alguna. Simplemente, están colocadas cronológicamente, según su año de producción”.

Hoy, dos años después, inicio la primera parte del último género, el western, con el que concluirá este repaso cinematográfico, compuesto por un total de 440 películas.

La continuación del confinamiento puede ser un momento ideal para dejarse atrapar por la magia del cine en general y por la del western en particular.

Esta selección consta de 30 películas, por lo que se realizará en tres entregas.

Comencemos:

 

1.- LA DILIGENCIA (John Ford, 1939)

 

TÍTULO ORIGINAL: Stagecoach

 

 

SINOPSIS

Personajes muy variopintos emprenden un largo, duro y peligroso viaje en diligencia. Entre ellos, un fuera de la ley en busca de venganza, una prostituta a la que han echado del pueblo, un jugador, un médico, la mujer embarazada de un militar, un sheriff. Las relaciones entre ellos serán difíciles y tensas. Además, durante el viaje, tendrán que afrontar el ataque de una partida de indios apaches. (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

El primero de los grandes westerns de Ford. Una “road movie”, que mezcla los elementos del género, dominados por la gran capacidad narrativa del director.

CALIFICACIÓN: 4

 

2.- INCIDENTE EN OX-BOW (William A. Wellman, 1943)

 

TÍTULO ORIGINAL: The Ox-Bow Incident

 

 

SINOPSIS

Nevada, 1885. Gil Carter (Henry Fonda) llega a una pequeña población del oeste en busca de su antigua novia, una mujer de dudosa reputación. Le acompaña su amigo Art (Harry Morgan). La inesperada noticia del asesinato de un conocido ranchero provoca que, ante la ausencia del sheriff, se forme un grupo de linchamiento del que tanto Gil como Art formarán parte. (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

Potente western, conducido con maestría por Wellman. Buena profundización psicológica en esta condena de los linchamientos.

CALIFICACIÓN: 4

 

3.- DUELO AL SOL (King Vidor, 1946)

 

TÍTULO ORIGINAL: Duel in the Sun

 

 

SINOPSIS

Pearl Chavez (Jennifer Jones), una joven mestiza, es enviada a vivir a Texas, al rancho del estricto senador McCandless (Lionel Barrymore). La joven llama la atención de los hijos del senador: el siempre educado y cortés Jesse (Joseph Cotten) y el impetuoso e impulsivo Lewton (Gregory Peck). Pronto los dos hermanos rivalizan por el amor de la atractiva muchacha. (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

Melodrama de planteamientos y desenlace románticos, metido en la piel de un western, que Vidor resuelve de forma más que eficaz.

 

CALIFICACIÓN: 4

 

4.- PASIÓN DE LOS FUERTES (John Ford, 1946)

 

TÍTULO ORIGINAL: My Darling Clementine

 

 

SINOPSIS

A Wyatt Earp (Henry Fonda), antiguo sheriff de Dodge City, le ofrecen el puesto de comisario de la ciudad de Tombstone, pero lo rechaza porque le interesa más el negocio ganadero al que se dedica con sus hermanos. Sin embargo, cuando uno de ellos muere asesinado, acepta el puesto vacante y nombra ayudantes a sus hermanos. Contará también con la amistad y la colaboración de un jugador y pistolero llamado Doc Holliday (Victor Mature). (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

Ford exprime a su antojo la leyenda del enfrentamiento en el OK Corral, para ofrecernos una visión personal plagada de aciertos narrativos. Extraordinaria.

 

CALIFICACIÓN: 4’5

 

5.- FORT APACHE (John Ford, 1948)

 

TÍTULO ORIGINAL: Fort Apache

 

 

SINOPSIS

Terminada la Guerra de Secesión (1861-1865), el general Owen Thursday, tras ser degradado, es enviado a Fort Apache en calidad de coronel para hacerse cargo del mando. El fuerte, situado en medio del desierto de Arizona, es un puesto militar fronterizo cuyos soldados están curtidos en la lucha contra los apaches mescaleros. (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

Soberbio film de Ford, en el que Fonda se sale materialmente de la pantalla para presidir con su interpretación esta visión pesimista del ejército y su entorno.

 

CALIFICACIÓN: 4

 

6.- RÍO ROJO (Howard Hawks, 1948)

 

TÍTULO ORIGINAL: Red River

 

 

SINOPSIS

Terminada la Guerra de Secesión (1861-1865) y después de haber sobrevivido a una matanza de los indios, el ganadero Tom Dunson (John Wayne) y su hijo adoptivo Matthew Garth (Montgomery Clift) proyectan trasladar diez mil cabezas de ganado desde Texas hasta Missouri. Nadie hasta entonces había intentado una operación de tal envergadura. (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

Western en el que el carácter de los personajes domina toda la acción. Sutilezas de guion algo más que evidentes y una perfección narrativa maravillosa.

 

CALIFICACIÓN: 4

 

7.- HORIZONTES LEJANOS (Anthony Mann, 1952)

 

TÍTULO ORIGINAL: Bend of the River

 

SINOPSIS

Dos hombres de turbio pasado, Glyn McLyntock y su amigo Cole, dirigen una caravana de colonos desde Missouri hasta las fértiles tierras de Oregón, donde piensan fundar una colonia. Cuando el invierno se acerca, van a Portland a buscar las provisiones que previamente habían comprado, pero las cosas han cambiado en la ciudad y tropiezan con grandes problemas para recuperarlas. (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

Film, que reúne todos los elementos comunes a los westerns de Mann: El paisaje como un personaje, el sentido del honor y la honradez. Una gran película.

CALIFICACIÓN: 4

 

8.- RAÍCES PROFUNDAS (George Stevens, 1953)

 

TÍTULO ORIGINAL: Shane

 

 

SINOPSIS

Estado de Wyoming, a finales del siglo XIX. Shane, un hastiado pistolero, llega a la granja de los Starretts, un matrimonio con un hijo que, al igual que los demás campesinos del valle, se encuentra en graves dificultades, pues el poderoso ganadero Rufus Ryker pretende apoderarse de sus tierras. Cuando Ryker se entera de que Shane es un hábil pistolero, le propone que trabaje para él. Ante su negativa, contrata a Jack Wilson, un peligroso asesino a sueldo. (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

Film que exalta la solidaridad y los valores fundamentales de forma magnífica. Shane es un personaje inmortal. Gran western.

 

CALIFICACIÓN: 4

 

9.- JOHNNY GUITAR (Nicholas Ray, 1954)

 

TÍTULO ORIGINAL: Johnny Guitar

 

 

SINOPSIS

La relación sentimental entre Vienna, la propietaria de un salón situado en las afueras de una ciudad del Oeste, y Johnny Guitar, un pistolero con el que se vuelve a encontrar en un difícil momento, constituye todo un clásico que alcanzó un gran éxito de taquilla. (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

Western envuelto en los vapores del romanticismo, en el que los personajes, atormentados por su pasado, asisten, sin poder evitarlo, a los envites del destino. Extraordinario tratamiento del color y magnífica dirección.

 

CALIFICACIÓN: 4

 

10.- TIERRAS LEJANAS (Anthony Mann, 1954)

 

TÍTULO ORIGINAL: The Far Country

 

 

SINOPSIS

En 1896, Jeff, un solitario aventurero de oscuro pasado, se dedica al lucrativo negocio de surtir de carne de vacuno los asentamientos de buscadores de oro del Yukon, en Alaska. (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

Para mí, la mejor película de Mann. Un canto a los espacios abiertos y a la épica. El paisaje es el principal protagonista de este atractivo y magnífico western.

 

CALIFICACIÓN: 4’5

 

CONTINUARÁ . . .