AL FINAL DE ESTE POST, CONTINUACIÓN  DE CINE NEGRO EN IMPRESCINDIBLES.

 

La nueva política era esto

 

Cuando los voceros de turno acuñaron la expresión “nueva política”, los recién nacidos diputados jóvenes, hace cuatro años, saludaron con alharacas el término, se apropiaron de él y lo grabaron a fuego en todos sus discursos.

Desde la izquierda, se vislumbró un panorama de frescura, que cristalizó en la irrupción de Podemos, como fuerza que aglutinaba no solo el descontento o la indignación, sino la esperanza y la ilusión de un cambio real, que modificase las antediluvianas estructuras del poder y acercase al político al ciudadano de a pie.

En los muelles del conservadurismo, no se tardó en construir un modelo paralelo, que pudiera ser presentado en sociedad como contrapunto a los supuestos y temidos excesos ideológicos de los recién llegados.

Iglesias y Rivera se ciñeron sus respectivas coronas de laurel, reconocidos como nuevos líderes, capaces de ponerle las peras al cuarto a sus anquilosados rivales.

 

Cuatro años después, descubrimos que las peras al cuarto, nos las han puesto a nosotros.

El supuesto nuevo aire, renovador del ambiente viciado, se ha quedado en agua de borrajas, diluido por el continuo afán de protagonismo de unos y otros, única tarea a la que se han entregado en cuerpo y alma.

La “nueva política”, vendida en mercadillos por sus impulsores, debía traer consigo el consenso y el diálogo. En cuatro años, no ha habido una cosa ni otra.  Hemos asistido a una vergonzosa sucesión de broncas, descalificaciones, insultos e incluso calumnias, un espectáculo vacío, que no suponía el mejor caldo de cultivo para el crecimiento de acuerdos sólidos y estables.

Cuatro años de provisionalidad, acosada y derribada, nos contemplan; cuatro años de juguetes rotos, que no tienen reparación; cuatro años de responso por el fallecimiento de la esperanza.

Los supuestos adalides de la “nueva política, han resultado ser fatuos caballeros medievales, incapaces de arengar a quien no pertenezca a sus mesnadas.

 

Aquel petardazo verbal de la cúpula de Podemos, recién aterrizada en el Congreso, pidiendo el oro y el moro y puestos claves  en el aparato del estado, dejó al descubierto las ambiciones de sus juegos de trono. La teatralidad  de su puesta en escena pareció el puro ejercicio de una compañía de aficionados.

Desde esa actuación de coro de tragedia griega,  la formación ha ido cuesta abajo en la rodada, pese al espejismo de su confluencia con Izquierda Unida, sin digerir sus disensiones internas, que se han llevado por delante a significativos pesos pesados. Demasiados brindis al sol, cegados por la soberbia y por la prepotencia (dos “cualidades”, que ellos mismos se habían dedicado a señalar en la antigua política).

El debilitamiento progresivo de Podemos, quizá tenga que ver con el continuo baile de sus siglas, que, lejos de ofrecer una visión democrática y participativa, más bien viene a demostrar el imperio de los bandazos. En su primera aparición electoral, en 2015, sumando el empachoso potaje de confluencias que conformaba su marmita, alcanzó la nada despreciable cifra de 69 diputados. La repetición de 2016, reforzados por su alianza con Izquierda Unida, solo ampliaron dos escaños, quedándose con un palmo de narices en su intento de sorpasso. El descenso hasta sus 42 diputados actuales en 2019 deja más que patente su batacazo.

 

 

Me entristece la continua sangría en el crédito de Podemos, pero la auténtica realidad es que no han estado a la altura y se han convertido en una formación ombliguista, que ha frustrado la ilusión de un nutrido grupo de votantes. 

El surrealismo yacente en la negativa la última oferta de gobierno de coalición por parte del PSOE, en julio, merecería uno de aquellos debates de cine fórum de los setenta, analizando una película infumable e incomprensible.

Ahora, es turno de estrategias y uñas afiladas. Seguirán llamando “nueva política” a la basura que nos aguarda. Se conectará el ventilador para esparcir la mierda, como en todas las épocas, viejas o nuevas. Sálvese quien pueda de la diatriba. Sea bienvenida la comunión con ruedas de molino. Que la catalepsia perdure y la “culpa” sea siempre de otro.

Si la actuación del partido antiguamente llamado Podemos ha resultado delirante y surrealista, no menos lo ha sido la de Ciudadanos y, sobre todo, la de su máxima cabeza visible, el ínclito Rivera y la de la zarina Arrimadas, desembarcada desde tierras catalanas.

 

 Rivera, poseído en su origen por una legión de espíritus pactistas, no sucumbió a los exorcismos . Daba igual con  quién. Lo mismo daban ocho que ochenta. Pactando, que es gerundio. La excusa era la reclamación de un espacio de centro y la venta a plazos de un carácter dialogante, inexistente en la realidad, como ha quedado demostrado.

Poco duró la alegría en la casa del pobre. Como un Saulo moderno, se bajó del carro y se subió a otro, una vez recibida la correspondiente dosis de luz divina. Lo malo es que, en lugar de iluminarlo, lo cegó. Atrás quedaron las ínfulas de convertirse en espada flamígera de corruptos y corruptibles. Eso ya carecía de importancia. Lo fundamental era arrebatarle a Pablo Casado el cetro y el papel de líder de la oposición (porque ganar las elecciones era como coronar la cordillera del Himalaya en pleno). Para ello abrazó la fe casposa de VOX, de la que tanto había renegado y satanizó la figura de Sánchez.

 

 

Esa rancia actitud proporcionó a Ciudadanos el mayor número de escaños de su historia, pero ese giro hacia la política de siempre no permitió que Rivera desbancase a Casado como jefe de la oposición. Así que siguió tomándola con Sánchez, a quien acusó en múltiples ocasiones de dirigir una banda, negándose con reiteración a reunirse con él (ejemplo clarificador de la actuación de la “nueva política”).

La antigua fiebre pactista de Rivera desapareció de rondón. La cerril negativa a dialogar con el partido socialista, siempre que contara entre sus miembros con Pedro Sánchez, recuerda la famosa frase de Groucho Marx, cuando afirmaba que no quería pertenecer a un  club que admitiera como socios a gente como él mismo.

Surrealismo por todas partes, aderezado por intransigencia e intolerancia, dos franjas perfectamente reconocibles en la nueva bandera de Ciudadanos.

De nada sirvieron las voces críticas que, desde el seno de la organización, eran partidarias de la reflexión y la mesura. Prevalecieron los ademanes poligoneros y beligerantes de Inés Arrimadas. La fuga de varios de los pesos pesados de Ciudadanos puede ser solo el comienzo de la travesía en el desierto, la primera espita por la que desangrarse.

Teniendo en cuenta el tamaño de las orejas del lobo, que se le apareció a Rivera, su última propuesta, a ultimísima hora, es el broche surrealista perfecto de los acontecimientos que la “nueva política” nos ha proporcionado.

La nueva política era esto, y nosotros sin saberlo.

 

 

 

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CINE NEGRO

 

 

21.- EN UN LUGAR SOLITARIO (Nicholas Ray, 1950)

 

TÍTULO ORIGINAL: In a Lonely Place

 

 

SINOPSIS

Steele, un guionista con fama de conflictivo y violento, tiene que afrontar la difícil tarea de adaptar un best-seller de nula calidad literaria. Casualmente se entera de que Mildred, la chica del guardarropa del club que frecuenta, ha leído la obra en cuestión. Decide entonces llevársela a su casa para que le cuente el argumento. Pero, a la mañana siguiente, la policía se presenta en su casa y le comunica que Mildred ha sido asesinada, y Steele se convierte en el principal sospechoso. (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

Excelente film de Ray, que pulsa con maestría e inteligencia las teclas de la intriga y las relaciones personales. Excelentes interpretaciones de la pareja protagonista.

CALIFICACIÓN: 4

 

22.- LA JUNGLA DE ASFALTO (John Huston, 1950)

 

TÍTULO ORIGINAL: The Asphalt Jungle

 

 

SINOPSIS

La meticulosa planificación de un atraco a una joyería, por parte de una banda de delincuentes, le sirve a Huston para ofrecer un relato lleno de intensidad, amén de un realista e insuperable estudio de los personajes y sus motivaciones. Sin lugar a dudas, una de las mejores películas del cine negro de todos los tiempos, con el gran Hayden y una seductora y sexy Marilyn Monroe. (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

Una obra maestra con personajes precisos, que componen un mosaico del género. Elegía al perdedor, siempre amenazado por la fuerza del destino.

 

CALIFICACIÓN: 5

 

23.- CARA DE ANGEL (Otto Preminger,1952)

 

TÍTULO ORIGINAL: Angel Face

 

 

SINOPSIS

Frank Jessup es un enfermero de urgencias que acude a una mansión para atender a la señora Tremayne que, según parece, ha intentado suicidarse. Sin embargo, él sospecha que en realidad alguien ha intentado asesinarla. Allí conoce también a Diane, la hijastra de la señora Tremayne, una joven delicada, sensual y un tanto inestable, ante la que cae rendido inmediatamente. (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

Extraordinario film de perversidad latente con sorprendente desenlace. En las estribaciones de la obra maestra.

 

CALIFICACIÓN: 4’5

 

24.- LOS SOBORNADOS (Fritz Lang, 1953)

 

TÍTULO ORIGINAL: The Big Heat

 

 

SINOPSIS

Tras suicidarse, el policía Tom Duncan deja una carta en la que confiesa haberse dejado sobornar por una banda de gángsters, pero también denuncia la corrupción de altos funcionarios. Cuando el sargento Dave Bannion trata de esclarecer su muerte tropieza con toda clase de obstáculos. (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

Excelente film de Lang, narrado de forma contundente. La legalidad y la ilegalidad en la frontera de la inmoralidad. Un gran film.

CALIFICACIÓN: 4

 

25.- ATRACO PERFECTO (Stanley Kubrik, 1956)

 

TÍTULO ORIGINAL: The Killing

 

 

 

SINOPSIS

Después de pasar por la cárcel, Johnny Clay ha decidido dar el último golpe de su vida, el que le permita retirarse junto a su amada Fay. El plan es llevarse la recaudación de las carreras de caballos de un hipódromo. Después de una meticulosa selección de colaboradores, planea la estrategia del asalto con una precisión insospechada. Tratará de provocar un altercado en la sala de apuestas y matar al caballo favorito de la séptima carrera. Clay cuenta con la ayuda de Randy, un policía sobornado, George, el cajero de las apuestas, y Mike, barman del hipódromo. El atraco se desarrolla según lo previsto, pero los problemas se presentan con el reparto del botín. (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

Film conciso y brillante con una hábil dirección, que bucea en el mundo de los perdedores, tan habituales en este género.

 

CALIFICACIÓN: 4

 

26.- SED DE MAL (Orson Welles, 1958)

 

TÍTULO ORIGINAL: Touch of Evil

 

 

SINOPSIS

Un agente de la policía de narcóticos (Heston) llega a la frontera mexicana con su esposa justo en el momento en que explota una bomba. Inmediatamente se hace cargo de la investigación contando con la colaboración de Quinlan (Welles), el jefe de la policía local, muy conocido en la zona por sus métodos expeditivos y poco ortodoxos. Una lucha feroz se desata entre los dos hombres, pues cada uno de ellos tiene pruebas contra el otro. (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

Segunda incursión de Welles en el género, con resultados muy superiores a la anterior. Corrupción y abuso de poder en una compleja línea argumental. Secuencia inicial antológica.

 

CALIFICACIÓN: 5

 

27.- CÓDIGO DEL HAMPA (Donald Siegel, 1964)

 

TÍTULO ORIGINAL: The Killers

 

 

SINOPSIS

Dos asesinos reciben el encargo de acabar con la vida de un antiguo piloto de carreras. Ejecutado el trabajo, uno de ellos, intrigado, decide averiguar por qué la víctima ni siquiera intentó defenderse o huir. La investigación lo lleva hasta uno de los jefes del crimen organizado. Ésta es la segunda adaptación del relato corto “The Killers” de Ernest Hemingway. La primera (“Forajidos”, 1946), indiscutible obra maestra del cine negro, fue dirigida por Robert Siodmak y protagonizada por Burt Lancaster (“el Sueco”). (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

Adaptación de “The Killers” de Ernest Hemingway a la época de los sesenta. Ligeramente inferior al film de Siodmak, siguen presentes el pesimismo, la fatalidad y la perversidad femenina.

 

CALIFICACIÓN: 4

 

28.- HARPER, INVESTIGADOR PRIVADO (Jack Smight,1966)

 

TÍTULO ORIGINAL: Harper

 

 

SINOPSIS

Un investigador privado de Los Ángeles es contratado por la esposa de un multimillonario que ha desaparecido misteriosamente. Tras las primeras pesquisas, lo que a priori se planteaba como la ausencia voluntaria de un extravagante ricachón, empieza a complicarse. (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

Personaje basado en el Lew Archer de Ross McDonald, que es traspasado a los sesenta. Trama oscura y enrevesada, aunque interesante.

CALIFICACIÓN: 3’5

 

29.- HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO (Jean Pierre Melville, 1966)

 

TÍTULO ORIGINAL: Le deuxième soufflé

 

 

SINOPSIS

Gustave Manda es un peligroso criminal que, después de escapar de prisión, va a París para reunirse con sus socios y se ve envuelto en una matanza entre bandas rivales. Antes de abandonar el país, Gu necesita dar un último golpe para conseguir dinero, pero es perseguido por el inspector Blot. (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

En mi opinión, la mejor muestra del cine negro–policíaco-francés. Sólida y magnífica.

CALIFICACIÓN: 4

 

30.- A QUEMARROPA (John Boorman, 1967)

 

TÍTULO ORIGINAL: Point Blank

 

 

SINOPSIS

Después de haber dado un golpe muy lucrativo, un hombre es traicionado por su esposa y por su mejor amigo. Ambos lo abandonan, dándolo por muerto, en una celda de la abandonada prisión de Alcatraz. Años después, intentará vengarse y recobrar su parte del botín. (FILMAFFINITY)

COMENTARIO PERSONAL

Film vigoroso y violento, rodado con pulso nervioso, que retoma los códigos del cine negro clásico. Gran secuencia de la pelea tras las pantallas. Interesante.

CALIFICACIÓN: 3’5

 

CONTINUARÁ . . .