Así lo decía el gran Javier Krahe:

Si lo llego a saber,
me enamoro de otra. De ti… ¡quita , quita!
Si lo llego a saber,
me enamoro de… ¡me enamoro de Rita!
De ti… ¡quita, quita, si lo llego a saber!

 

Así lo cantaba:

 

 

Y así lo ha interpretado el disfuncional presidente en funciones:

 

 

El sainete que ha montado la disfuncionalidad del presidente en funciones se ha mantenido en cartel varios meses. El desenlace de la trama alcanzó el punto más álgido cuando el amigo de sus amigos aforó en el senado por sus méritos contraídos y por el miedo a su hipotética locuacidad a Rita, la mejor. El mutis por el foro no ha sido tan silencioso como cabría esperar, ha sido acompañado por la coletilla que, en su día, hiciera famosa Joe Rígoli:

 

 

Rita es incontrovertible, inasequible al desliento, firme como una roca, amarrada al duro banco, bueno… al mullido sillón, desde el que piensa que podrá escaparse del brazo de la justicia. Pero, para el caso, da lo mismo. Ella se siente fuerte. Es amiga del amigo de sus amigos.

 

 

Ser su amiga tiene consecuencias. ¿Cuáles?

Si lo llego a saber…