Como ya he manifestado en otras ocasiones, los únicos reyes que me gustan son los de la baraja, sobre todo si juego al mus o al tute.

reyes baraja

Bueno… Y por descontado, los Reyes Magos, que cierran las fiestas navideñas, contribuyendo a mi reencuentro anual con la ilusión de la infancia.

 

reyes magos

 

Por lo demás, no me gusta ninguno. Ni los nacionales ni los extranjeros, ni los pasados, presentes ni futuros. Exactamente igual me ocurre con las reinas. Además, no me gusta el ajedrez, donde ellas campan a sus anchas, y le tengo una especial manía a la reina de corazones, empeñada en cortar cabezas a diestro y siniestro. Así que…

Probablemente, debido a mi natural aversión a dichos personajes, nunca le reí las gracias a nuestro anterior monarca ni a sus pompas ni a sus obras. No me dejé cautivar por el cliché campechano, tan alabado por otros, ni me congratulé de sus correrías o conquistas, como hicieron algunos voceros de los medios de comunicación. Simplemente, me limité a sufrirlo, aunque no tan en silencio como a las almorranas del anuncio.

Cuando se produjo la abdicación y el blindaje judicial del rey emérito, sonreí con ironía. Cambiábamos de cromo y seguíamos con más de lo mismo.

Como nuestro hijo Felipe tampoco había despertado en mí la menor expectativa, como no soy asiduo al Hola y el día de cotilleos no fui a clase, no he estado al tanto de las actividades postulantes de la reina consorte ni de cualquier otro fasto de la pareja real. Es más, me han traído sin cuidado.

 

Reyes

 

Precisamente, la falta de expectativas despertada por la pareja impide que me rasgue las vestiduras ante la publicación de la conversación privada (los mensajes los carga el diablo) de los reyes con el señor López Madrid, en el que la mierda, en doble idioma, sobrevuela por encima de todos los caracteres y se convierte en el eje de la conversación. Con franqueza, aunque un poco escatológico, no me ha resultado tan extraño.

Vaya por delante que no me parece bien que conversaciones privadas salgan a la luz. En la intimidad, ya se sabe… algunos hasta hablaban catalán. Pero en el caso de los reyes, cabría aplicar la máxima evangélica de la mujer del César. No sólo hay que serlo, sino parecerlo.

 

montaje

 

No podemos negar que el lenguaje empleado ha resultado más que revelador para conocer el talante de sus majestades. Amigos de sus amigos, sí que han demostrado ser, aunque para ello se desprecie e insulte a un medio de comunicación (matemos al mensajero), a pesar de que la reina fue colega en su día de los periodistas vilipendiados (no hay peor cuña que la de la misma madera). Aunque para qué ahondar, si todo lo demás es una mierda francesa, ¿o no?

La intervención de nuestro hijo Felipe en el chat resulta verdaderamente enigmática. ¿Con qué está tan de acuerdo como para responder con rotundidad “¡Y tanto!”? ¿Qué parte de la afirmación de López Madrid merece esa respuesta? ¿La de “En el futuro extremaré el cuidado, y seré aun más consciente de mi conducta”? ¿La de “vivimos en un país muy difícil”? o ¿la de la totalidad de la afirmación “Os lo agradezco mucho. En el futuro extremaré el cuidado, vivimos en un país muy difícil y seré aun más consciente de mi conducta” ? Me da igual, que me da lo mismo.

 

black

¿España un país muy difícil? No será para quienes se han enriquecido con el chollo y con el cuento. No para los que han sacado a pasear los privilegios a golpe de talonario negro, ¿verdad? Para quienes resulta difícil es para los españoles, que han sido esquilmados por un lado y por el otro, mientras flotaban en la inopia de los tejemanejes fabricados a su alrededor. Se ha tornado difícil para los ciudadanos, cosidos a recortes y  privados de derechos, con la amenaza constante de la pérdida del progreso social, que había sido alcanzado con tanto esfuerzo; se ha convertido en un lugar difícil para una sociedad empobrecida, entristecida y fatalista. Vivimos, efectivamente, en un país muy difícil, un país asolado por los ejércitos de la Corrupción y sometido por los dueños del dinero. Todo lo demás, más que merde, es mierda castiza.

Era innecesario que la Casa Real, pese a la inquebrantable muestra de adhesión contenida en el mensaje en cuestión, se apresurase a declarar que la relación de amistad entre sus majestades y el compañero de chat ya no existe, a causa de la implicación de López Madrid en el tema de las tarjetas black y otros asuntos judiciales. La cosa podría haberse solucionado, simplemente, con un último mensaje de texto. ” Ni en tu casa ni en la mía (shit!). No es nada personal, sólo son negocios. Pues eso, que ya no nos ajuntamos. Cosas de la merde. Firmado: Mari Compi”.

 

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