AL FINAL DE ESTE POST, NUEVA ENTREGA DE CANCIONES DEL SIGLO PASADO.

 

536.- DAYS LIKE THIS (1996)

537.- IN THE AFTERNOON (1996)

538.- NO RELIGION (1996)

539.- I’AM A BITCH (1997)

540.- ONE HEADLIGHT (1997)

 

¿A DÓNDE SE FUE LA CULTURA?

 

Allá, por el año 68, fue la primera vez que escuché el término separatista, pronunciado con rabia, voz altisonante y con una legión de dedos índices acusadores, apuntando directamente a la garganta de Joan Manuel Serrat. No sé si el cantante valoró, en un rapto de lucidez, que un tímido catalán, de inexistente pedigrí, difícilmente se comería un torrao con  un tema que cantaba en idioma imperial a la madre que dio vida a su ser, por muy bien mirado, patrio y racial que resultase aquí en la piel de toro.

 

 

Los pelos se le pusieron como escarpias, al ver el vídeo promocional (hay que reconocer que a cualquiera le habría pasado). No sé si por eso o, aprovechando que por Valladolid pasa el Pisuerga, Serrat escribió una carta al director general de radio y televisión, en la que pidió que aceptase su renuncia a participar en eurovisión, si no cantaba en catalán. La verdad es que ni así mejoraba la cosa, y la canción seguía siendo un  muermo de aquí te espero. Con las mismas imágenes se despachaban las dos versiones (incluso las versiones en otros idiomas, como francés, inglés o italiano). ¡Hay que ser rancio de cojones!

 

 

Los representantes de la cosa eurovisiva patria se rasgaron las vestiduras ante la osada y estrafalaria petición, dedicando todos sus esfuerzos a invertir las pesetas caídas del cielo en más que probables cutre sobornos musicales para apartamentos en primera línea de playa. Tras el apresurado fichaje de Massiel, que pasaba por ahí, pusieron sobre la mesa lo que había que poner (pasta, pasta y pasta) para que Federico Gallo, futuro Gobernador Civil de Albacete, casi llorara de emoción al proclamar en la retransmisión el inesperado triunfo de la cantante, a la que habían embutido en una poco pecaminosa minifalda, por si las moscas de la modernidad. ¡Viva la pachanga y olé!

 

 

Massiel se convirtió en la nueva Agustina de Aragón, y Serrat  en un pérfido provinciano, al que se le negaba el pan y la sal en la única televisión y en la mayoría de las emisoras radiofónicas. No acabó hecho fosfatina, no sólo por su indudable calidad innata, sino por la solidaridad de los jóvenes de todos los rincones de España que apoyaron su nueva forma de hacer música y desafiaron vetos y prohibiciones, reclamando y proclamando la libertad de expresión.

A partir de ese momento, empecé a ser consciente de que Cataluña no era sólo el lugar de donde eran los soldados que uno podía ver, si era más alto que la luná. Serrat fue la llave que me abrió las puertas de un lugar en el que se otorgaba la importancia que se merecía la cultura y que por lo tanto, como así ocurrió, podía enriquecerme como persona. A él, le siguieron la música de otros integrantes de El Setze Jutges, las maravillosas novelas de los grandes autores, que reflejaban barrios y calles de mi infancia a kilómetros de distancia y que me acercaban a la realidad, las películas con sello personal de la escuela de Barcelona, los artistas plásticos, el pensamiento político y, en fin, un rescoldo cultural, que siempre ha formado parte del patrimonio que he ido atesorando a lo largo de estos años.

En Cataluña, no sólo ondeaba la bandera de la libertad, sino otra tan importante como ésta, la de la cultura.

Cuarenta años (curiosa cifra muy significativa en la historia de España) después de la muerte del dictador, siento que esa bandera de la cultura se ha desprendido del mástil y que Cataluña ya no es un referente de la misma. Hace mucho tiempo que aquellos maravillosos reflejos dorados se quedaron jugando al escondite con el tiempo y palidecieron. El amor por la cultura se esfumó, y el peso cultural de Cataluña se volvió ligero como una pluma. Se convirtió en un recuerdo, en un alimento más para la nostalgia, pero no en la llave capaz de abrir todas las puertas.

En su lento, pero inexorable descenso por la ladera de la montaña, la cultura, al igual que en el resto del país, se desplomó. Supongo que ése ha sido el objetivo de los gobiernos, tanto del nacional como del de la Generalitat. Y no me cabe duda de su éxito. En las últimas elecciones municipales y autonómicas, el PP fue el partido más votado. En la actualidad, es el que obtiene mayor porcentaje de intención de voto para las próximas generales.

En Cataluña, ha ocurrido una cosa muy parecida, por no decir igual. La candidatura Junts pel Sí , de la que formaba parte Convergència Democràtica de Catalunya, que ostentaba la presidencia de la Generalitat, fue la más votada en las pasadas elecciones autonómicas.

El haber gobernado de espaldas al pueblo parece que tiene premio en. Recortes, rescate a los bancos, paro, contratos miserables, desmantelamiento de la sanidad y educación públicas, comisiones fraudulentas, financiaciones ilegales, ley mordaza, corrupción, corrupción y más corrupción. Las evidencias evidentes no sirven de nada. El voto del miedo, el voto cautivo… el voto desculturizado.

Sé que resulta ventajista decirlo, pero en aquella Cataluña antifranquista, de haberse podido votar, estoy seguro de que el resultado no habría beneficiado a los corruptos.

Tal vez nos haya pasado como a la rana, nos hayamos acostumbrado a la subida gradual de la temperatura del agua y hayamos acabados cocidos, sin darnos cuenta de ello. Desde luego, con la cultura sí que nos ha ocurrido. Nos hemos ido acostumbrando a su paulatina falta de importancia, hasta no echar de menos su desaparición. Simplemente, la hemos sustituido por la tecnología que, al fin y al cabo, es mucho más fácil de manejar por las estructuras del poder. Mientras tanto, yo me sigo preguntando: ¿A dónde se fue la cultura?

 

CONTINUACIÓN DE LA ENTREGA

 

536.- DAYS LIKE THIS (1996)

Mi reencuentro con Van Morrison, después de un período de ausencia, que se remedió a partir de entonces.

Gracias a una traducción de Carla, he confeccionado los subtítulos para este fotomontaje con la versión de estudio.

 

 

Para terminar, directo de Van Morrison de 1997.

 

 

537.- IN THE AFTERNOON (1996)

Otra magnífica canción de Morrison, incluida en su álbum Days Like This.

Gracias a una traducción de Carla, he confeccionado los subtítulos para este fotomontaje con la versión de estudio.

 

 

Para terminar, directo de Morrison en Alemania.

 

 

538.- NO RELIGION (1996)

Otra gran canción de Morrison, también incluida en Days Like This.

Gracias a una traducción de Carla, he confeccionado los subtítulos para este fotomontaje, a foto fija, con la versión de estudio.

 

 

Para terminar, versión en directo de Hooker.

 

 

539.- I’AM A BITCH (1997)

Espectacular irrupción de Meredith Brooks en el panorama musical, con una cuya letra ocasionó polémica, especialmente, el título.

Un alma caritativa subtituló este clip de la cantante.

 

 

Para terminar, directo de Meredith Brooks.

 

 

540.- ONE HEADLIGHT (1997)

Interesante canción del grupo The Wallflowers, con Jacob Dylan, el hijo de Bob, a la cabeza.

Un alma caritativa subtituló este clip del grupo.

 

 

Directo de The Wallflowers.

 

 

Para terminar, directo de The Wallflowers, acompañados por Bruce Springsteen.

 

 

CONTINUARÁ . . .