AL FINAL DE ESTE POST, NUEVA ENTREGA DE CANCIONES DEL SIGLO PASADO

 

466.- EVERY BREATH YOU TAKE (1983)

467.- GOING HOME (1983)

468.- MOONLIGHT SHADOW (1983)

469.- TIME AFTER TIME (1983)

470.- TOTAL ECLIPSE OF HEART (1983)

 

La caída del imperio numerario

 

Me acosté ayer, dándole vueltas a una frase que, no sé por qué, no paraba de girar en mi cabeza, una frase que nos acompañó, formando parte de la banda sonora de la vida de todos aquellos que creímos que su consecución era posible: I have a dream.

 

 

Cuando Martin Luther King fue asesinado, yo acaba de cumplir catorce años Entonces, no podía comprender el auténtico sentido de aquella proclamación.

Poco a poco, sacudido por los acontecimientos que reflejaban la locura del tiempo que me había tocado vivir, me fui dando cuenta de que, por encima de su significado real, ese Tengo un sueño, reflejaba mucho más que lo que puramente se desprendía de las connotaciones localistas de su discurso completo.

Todos teníamos un sueño, por mucho que a los de siempre les molestase, un sueño inmutable imposible de sujetar, aunque las balas nos quisiesen hacer creer lo contrario y nos empujasen al miedo y al silencio.

Aquel sueño era mucho más de lo que los estrechos de mente quisieron encorsetar y, por supuesto, destruir. Prolongó su eco y, como es natural, provocó el miedo entre los mercaderes, un miedo mucho más que justificado.

 

 

Acunado por el eco de esa frase y por la canción de Moustaki, me quedé dormido, pensando en aquellos tiempos en los que las palabras tenían mucha más importancia de la que tienen ahora, palabras que no estaban pagadas por los grandes señores que necesitan a sus sicarios en los medios de comunicación para envilecer e intentar manipular nuestros cerebros.

No tardé en tener una pesadilla. Inda I, El Manipulador, escriba a sueldo de sus señores feudales, disciplinado servidor servil y mercader por excelencia, intentó vomitarme encima la ignominia de sus malas intenciones mercenarias, desde uno de los púlpitos circenses por los que transita con impunidad absoluta. El reflujo ácido del sonsonete de su falta de sustancia no consiguió siquiera despertarme. I have a dream seguía acunándome y dirigiéndome hacia la puerta de la auténtica realidad, esa que molesta a los mandamases, la misma que pone de los nervios a tan insignificante escriba. Por eso, la pesadilla se volatilizó y yo también tuve un  sueño.

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Los señorones de la política, que tan bien habían vivido a costa nuestra durante tanto tiempo, esos que habían intentado perpetuar la desigualdad rancia del sistema franquista, esos que habían continuado empeñados en que nada cambiase para que todo siguiera igual y que los privilegios fuesen patrimonio de los mismos, esos que no habían parado de escupirnos a la cara sus intenciones esclavistas, esos, todos ellos, habían sido condenados por la furia de un Yahvé inexistente, pero desencadenado, tan vengativo y cruel como el bíblico. Una nueva, pero implacable Torre de Babel se había levantado ante sus estupefactos ojos.

Stitched Panorama

 

Sus gargantas habían perdido la capacidad de hacer brotar palabras. Por fin, habían sido desenmascarados y se había hecho evidente su desconexión con el mundo real, al que, de forma sistemática y tozuda, tan ajenos se habían mantenido, día tras día, legislatura tras legislatura.

Una jerga compuesta por un batiburrillo de siglas y números se escurría por las comisuras de sus labios, impidiéndoles mantener cualquier forma de comunicación sensata, condenándoles al lugar que se habían ganado a pulso y que tanto se merecían.

Numeros

Ya ni entre ellos mismos se entendían. Se respondían sin oírse, lanzándose cifras los unos a los otros, como dardos envenenados o armas arrojadizas, con nula capacidad para seguir engañando y asustando a los ciudadanos, que comenzaron a sentir cómo el yugo de las cadenas numéricas abría todos los eslabones de la esclavitud y sus manos y sus mentes podían ser liberadas.

Los señores de la política continuaron aferrados al engaño de sus números, olvidando para siempre las palabras. Golpearon entre sí las cabezas adversarias con EPA, OPA, CEOE, CIS, FMI, BCH, PIB, UE, SMS, TWEET y miles de millones más de siglas, envueltas en números completamente indescifrables y tramposos, bajo una lluvia de mentiras, encorsetadas, por el rigor de la masacre con la que destripaban, a la conveniencia de cada cual, las primas de riesgo de los salarios mínimos interprofesionales,  los millones de parados, la pobreza y la muerte. Pero ya no pudieron seguir golpeando los cerebros del pueblo llano. La cabeza y las vidas de la humanidad estaban a salvo.

Las siglas y las cifras habían perdido todas sus capacidades. Un estruendo anunció su desmoronamiento.

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Se había producido la caída del imperio numerario.

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Su destrucción llenó de alegría la tierra.

Los niños dejaron de apretar las teclas de las calculadoras y de los móviles, con los que la codicia  de los señores feudales y las patrañas de sus escribas los habían mantenido encarcelados.

Los jóvenes se olvidaron de los ciento sesenta o ciento cuarenta caracteres, que habían asfixiado su capacidad de comunicación y habían simplificado sus ideas, y retomaron, de nuevo, la ilusión y la palabra, con las que sacudir los cimientos de un mundo no deseado, impuesto durante demasiado tiempo.

Los hombres y mujeres dejaron de pontificar cifras de paridades obligatorias y reivindicaron y retomaron la igualdad absoluta, que les había sido negada.

Los ancianos dejaron de contar los céntimos de sus exiguas pensiones y reconquistaron el presente que les habían robado.

El sexo volvió a ser alegre y el pronombre dejó de ser “ellos”, para volver a ser “nosotros”.

Las palabras habían derrotado a los números.

Todos pudieron volver a gritar a coro: Tenemos un sueño.

Me desperté y me asomé a la ventana. Las elecciones se acercaban sin prisa, pero sin pausa.

Nada podría impedir que volviera a brillar la luz del sol. Nadie podrá conseguir que deje de entrar el sol.

 

 

¡Tengo un sueño! ¡Tenemos un sueño!

 

CONTINUACIÓN DE LA ENTREGA

 

466.- EVERY BREATH YOU TAKE (1983)

Gran canción de Sting, quizá una de las mejores de su etapa con The Police.

Aparte de sus indudables méritos artísticos, probablemente contribuyó a su éxito el hecho de que se corriera el rumor, no sé si cierto o no, ni me importa de que la dedicatoria a una antigua novia de Sting no era precisamente lo que se dice una muestra de amor.

Un alma caritativa subtituló este clip de The Police.

 

 

En 1987, la canción sufrió un relanzamiento al ser utilizada como jingle de la publicidad de Limón Schweppes.

 

 

La cosa duró hasta el 89.

 

 

Para terminar, directo de Sting en solitario, también subtitulado por un alma caritativa.

 

 

467.- GOING HOME (1983)

Tema instrumental estrella de la banda sonora de Un tipo genial (Local Hero, Bill Forsyth, 1983), compuesta por Mark Knopfler.

Particularmente, me parece uno de los mejores temas que se han escrito para el cine.

LOCAL HERO

 

Local hero

Escenas de la película con la música de fondo.

 

 

Directo de Dire Straits en el 83.

 

 

Para terminar, directo de Knopfler en solitario.

 

 

468.- MOONLIGHT SHADOW (1983)

Probablemente, Mike Oldfield, un día que estaba aburrido, debió de pensar que eso de componer una canción a la moda, léase, música disco, que hacía furor por entonces, lo podía conseguir con la punta del dedo meñique de la mano izquierda. Se puso a ello y consiguió colocar la canción en el número uno de las listas.

Un alma caritativa subtituló el clip oficial con Maggie Reilley.

 

 

Oldfield, tiempo después, teñido de rubio platino y con cambio de pareja.

 

 

Para terminar, directo con Miriam Stockley, unos años después.

 

 

469.- TIME AFTER TIME (1983)

Sensacional canción de Cyndi Lauper.

Desde mi punto de vista, una de las mejores canciones de los ochenta.

Un alma caritativa subtituló este directo de su autora.

 

 

Versión de Eva Cassidy en el 96.

 

 

Barbaridad instrumental, a cargo del gran Miles Davis, en el 85.

 

 

Para terminar, vídeo oficial de la canción.

 

 

470.- TOTAL ECLIPSE OF HEART (1983)

Tema compuesto por Jim Steinman, especialista en canciones pasadas de decibelios, que ocupó un glorio puesto en la cima de los ochenta.

Este Eclipse total de corazón, interpretado por Bonnie Tyler se convirtió en un éxito y un exponente de cierto tipo de música ochentera, que relanzó las cerillas o los mecheros, para agitar sus llamas, siguiendo el ritmo en los conciertos en directo.

Pese a sus ribetes horteras o quizás por eso, la canción fue un gran éxito.

Un alma caritativa subtituló este clip televisivo de Bonnie Tyler.

 

Clip pura y duramente ochentero.

 

 

Para terminar, vídeo oficial, con una estética como para no perdérsela.

 

 

CONTINUARÁ . . .