AL FINAL DE ESTE POST, NUEVA ENTREGA DE CANCIONES DEL SIGLO PASADO

251.- MA LIBERTÉ (1970)

252.- ME AND BOBBY MCGEE (1970)

253.- MOONDANCE (1970)

254.- MOTHER (1970)

255.- MY SWEET LORD (1970)

 

La complicidad

Con más frecuencia de lo debido, tenemos la tendencia a perder la perspectiva o a sumergirnos de lleno en las excusas que nos proporciona la laxitud de nuestras conciencias. Después, vienen las madres mías y las lamentaciones.

Desde que el Partido Popular llegó al poder, inició un proceso de desmantelamiento de todos cuantos logros sociales se habían conseguido a lo largo de nuestro peregrinaje por la democracia, y lo hizo con la prepotencia proverbial de los señorones que se creen superiores a los demás, instaurando la única ley que comprenden: la del embudo.

Una de nuestras máximas conquistas, sin duda, lo constituía nuestro sistema sanitario, que suponía, no sólo la envidia de los países del entorno, sino de cualquiera que tuviera cerebro (cosa que, evidentemente, no sucede con los dirigentes del Partido Popular, que no han dudado en mentir y falsear cifras, amparados en la complicidad que han hallado desde todos los rincones). Habíamos logrado desarrollar un sistema eficiente, sobre el que los depredadores echaban sus babas, seguros de conseguir el pastel con el que soñaban y el negocio que les proporcionaban los políticos sin escrúpulos.

Por mucho que se nos haya querido hacer comulgar con ruedas de molino, los datos, indicadores de salud e informes de la  OCDE y los anuarios de la OMS, desmienten las premisas de los chamarileros, que se han apresurado a tratar de vender nuestra salud, como punto de partida para vender luego el país.

Para ello, han contado con nuestra colaboración, por mucho que lo intentemos disimular o no nos lo creamos. Todos somos responsables y cómplices.

Los profesionales sanitarios, lejos de poner sus barbas a remojar, al ver la bárbara operación que ha intentado realizar la comunidad de Madrid, se han subido al carro de desprestigiar el sistema público, arrojando piedras sobre su propio tejado. Sólo un milagro o un cambio radical de actitud podrá impedir la destrucción del edificio.

En Alicante, concretamente, la actuación de una gran parte de la Asistencia Especializada es intolerable, provocando listas de espera vergonzosasy kilométricas y haciendo recaer sobre la Atención Primaria un gran volumen de trabajo, al añadirles cargas de trabajo que, lejos de mejorar el sistema sanitario, masifican las consultas en los Centros de Salud y, en resumen, desprestigiando la sanidad pública. No hay demagogia que valga. No es de recibo que un especialista tarde seis, ocho o más meses en ver a un paciente remitido por su médico de cabecera. Queridos compañeros, sois cómplices y lo más lamentable es que ni siquiera os habéis dado cuenta de que esa situación se volverá en vuestra contra en cualquier momento.

Los médicos de Atención Primaria, en general, también somos cómplices por soportar el continuo y absoluto desprecio con el que nos trata la Administración, el encorsetamiento de un programa informático inhóspito, descerebrado y ridículo, por asumir protocolos terapéuticos acientíficos, por consentir que la prescripción se haya convertido en la parte más trabajosa y en la que más tiempo se emplea dentro del acto médico y por consentir lagunas intolerables, que se van sembrando, de manera inexorable, encaminadas a convertir el sistema sanitario en un  pantano.

Las organizaciones sindicales no están, ni mucho menos en el cuarto de la salud, como diría mi madre. La firma del acuerdo con la Administración para el presente ejercicio, a cambio de un plato de lentejas, no es para que los dirigentes sindicales se sientan orgullosos ni para que distorsionen la realidad, cacareando que el acuerdo alcanzado es satisfactorio. Lo será para ustedes, señores, no para el sentido común. La Administración sigue robándole a los trabajadores un dinero que es suyo y que no recuperará, de la misma manera que tampoco recuperará un buen puñado de derechos laborales por los que una organización sindical debería velar. Las alharacas por el acuerdo alcanzado suenan a graznidos y, desde luego, son una muestra inequívoca de complicidad.

Los pacientes, los usuarios del sistema, también son cómplices, pero son los que menos culpa tienen, porque, en su defensa, hay que reconocer que representan el extremo débil de la cuerda y que pueden recibir los trompazos por todos lados. Sin embargo, la actitud resignada judeocristiana o fatalista no es el camino más adecuado para hacer valer los derechos. Cada día que pasa se recibe una nueva amenaza de desaparición de lo que había venido siendo un derecho sanitario. Un día, después de un ligero pestañeo, los pacientes se despertarán con las prestaciones sanitarias reducidas a la mitad. Entonces, puede que sea demasiado tarde. Entonces, el desembarco de la privatización se habrá producido y será muy difícil una vuelta atrás, porque no nos olvidemos que la sanidad es un negocio y los depredadores, favorecidos por sus amigos políticos, no estarán dispuestos a soltar semejante chollo.

Sería deseable que nos olvidásemos de las inútiles conspiraciones de café y articulásemos una respuesta global, la que se merecen las mentiras y los desmanes de nuestros gobernantes. Desde luego, la complicidad no es nuestra mejor opción.

 

CONTINUACIÓN DE LA ENTREGA 

251.- MA LIBERTÉ (1970)

Una de las canciones más importantes del LP de Mosutaki Bobino 70, que compré ese mismo año en Andorra y que llegó bastante perjudicado a Alicante, siendo necesarias varias sesiones de sol y peso para reparar, finalmente, el vinilo combado y convertirse en uno de los acompañantes habituales de nuestros guateques de pandilla.

Las navidades del 2012 traduje varias canciones de Moustaki y fabriqué los subtítulos para ellas, confeccionando un DVD que le regalé a Mamen.

Con motivo de la reciente muerte de Georges Moustaki, amplié el número de canciones subtituladas.

Aquí, actuación de Moustaki en blanco y negro.

 

 

 

Actuación de Moustaki en TV.

 

 

Junto a Marta Contreras.

 

 

Para terminar, versión de Serge Reggiani, excelente cantante y amigo de Georges Moustaki.

 

 

252.- ME AND BOBBY McGEE (1970)

Gran canción de Kris Kristofferson que, sin embargo, siempre será asociada a Janis Joplin. Motivos no faltan para ello. El primero, su extraordinaria y desgarradora versión, el segundo, el ser el único número uno en la breve carrera de la cantante, conseguido después de su muerte.

Un alma caritativa subtituló este fotomontaje con la versión de Janis Joplin.

 

 

A Kristofferson, lo que es suyo. Actuación en el 79.

 

 

Kristofferson, acompañado por Johnny Cash y Willie Nelson en el 85.

 

 

Para terminar, dúo con Rita Coolidge en el 78.

 

 

253.- MOONDANCE (1970)

Canción que da título a uno de los LP’s más emblemáticos de Van Morrison, considerado como uno de los mejores discos del cantante.

Más de cuarenta años después, la canción sigue destilando modernidad.

Un alma caritativa, subtituló esta versión de Michael Bublé con la que comenzamos.

 

 

Directo de Morrison en Belfast, en el 79.

 

 

Otro directo de Morrison del 96.

 

 

Para terminar, versión de Georgie Fame, habitual responsable del piano en la música de Van Morrison.

 

 

254.- MOTHER (1970)

Primer sencillo de Lennon después de la ruptura y disolución de The Beatles.

Desde mi punto de vista, la mejor canción de las elegidas por los antiguos miembros del grupo para iniciar su carrera en solitario.

Un alma caritativa subtituló esta actuación de Lennon.

 

 

Curiosa versión, a cargo de Barbra Streisand.

 

 

Versión de Shelby Lynne en 2001.

 

 

Más que aceptable versión de Christina Aguilera en 2007.

 

 

Para terminar, versión del gran Lou Reed en el 90.

 

 

255.- MY SWEET LORD (1970)

Ésta fue la canción elegida por George Harrison para iniciar su carrera en solitario.

Fue un auténtico bombazo y, probablemente, la elegida por el público como ganadora, frente a las composiciones editadas por John, Paul o Ringo.

A mí, particularmente, siempre me ha parecido algo hortera (como buena parte de la obra de Harrison), aunque no dejo de reconocerle su mérito.

Un alma caritativa argentina subtituló, de forma curiosa, esta actuación de George Harrison.

 

 

Aquí, la versión de José Feliciano, subtitulada por otra alma caritativa.

 

 

No podía faltar la versión en inglés macarrónico de Julio Iglesias.

 

 

Curiosidad en castellano, a cargo de David A. Saylor y Miriam Fultz.

 

 

Para terminar, concierto homenaje a George Harrison, con la canción subtitulada por otra alma caritativa.

 

 

CONTINUARÁ . . .