AL FINAL DE ESTE POST, NUEVA ENTREGA DE CANCIONES DEL SIGLO PASADO

 

231.- CECILIA (1970)

232.- CEUX QUI L’AMOUR A BLESSÉ (1970)

233.- CHILD IN TIME (1970)

234.- CLOSE TO YOU (1970)

235.- COME TO THE SABBAT(1970)

Punto sin retorno

Ésa es la sensación que he sentido cuando he escuchado la noticia.

Visa y Vodafone se alían

Ya sé que para muchos esta noticia representará el cénit del progreso (hasta que el siguiente truco del prestidigtador permita liberar un nuevo conejo de la chistera), pero para mí representa la confirmación de una teoría que vengo manteniendo desde hace tiempo y que podría resumirse en la sentencia lapidaria: En el mundo occidental, sólo será posible la revolución cuando una apisonadora aplaste todos los teléfonos móviles.

Movil02 Ellos lo saben y llevan tiempo intentando convertir el artilugio en lo más imprescindible de lo imprescindible, en el paradigma del confort, en la plataforma que pueda albergar todos los sueños presentes y venideros y que pueda cubrir todas las necesidades humanas.

Esta nueva aplicación se convertirá en la piedra angular de la dependencia. No hara falta nada más para salir de casa, podremos salir en pelota picada, si nuestro casto gobierno no se escandaliza, llevando, únicamente en nuestras manos un teléfono móvil, al que con habilidad se le cambiará el nombre para rebautizarlo como dispositivo.

Movil01Llevándolo en nuestras manos, no necesitaremos nada más para ser felices (Loquillo y su camión serán apenas un recuerdo o ni siquiera eso). En ese dispositivo estará concentrada toda la sabiduría humana, todos los recursos tecnológicos fingidos, inventados o impuestos como imprescindibles y, para rizar el rizo, ahora, todo nuestro dinero. El grafeno sustituirá al plástico. Ése será el nuevo rey y la humanidad entera le rendirá pleitesía.

La lluvia de nuevas aplicaciones para descargarse en los dispositivos ha sido incesante. Desde las que podrían considerarse de utilidad, hasta las más peregrinas, absurdas o ridículas, todas han tenido cabida en el oscuro interior de lo que antes era conocido como teléfono móvil.

“¿Cómo? ¿No tienes WtasAapp?”, me preguntan extrañados a mi alrededor. “¿Es que es obligatorio?”, pregunto, haciéndome el ingenuo. “No, es gratis”, me contestan con rotundidad. Acabáramos.

Hace un año, estuve con Mamen viendo a Les Luthiers en Madrid. Sentados en nuestras butacas, aguardando el comienzo de la actuación, éramos las únicas personas en tres filas a la redonda que no estábamos aislados, manipulando nuestro teléfono móvil que, por supuesto, habíamos apagado antes de entrar en la sala.

Cada vez que recuerdo Farenheit 451 no puedo evitar considerar a Ray Bradbury un genio. Escribió la novela en 1953 y se anticipó al reinado de la incomunicación de la televisión. Si la hubiese escrito en los ochenta con la aparición de los mastodónticos teléfonos móviles, el objetivo de su bisturí habrían sido los dispositivos.

Movil con fonendoDentro de poco, aparecerán patologías asociadas al uso y disfrute de la nueva panacea, o la imposibilidad de poder hacerlo. Nuevos síndrome de abstinecia, trastornos de personalidad, fobias y filias, ansiedad, frustración y depresión engrosarán los tratados de Patología Médica.

Ellos, los que mueven los hilos o creen hacerlo, habrán ganado la batalla, habrán dado una vuelta de tuerca a la nueva concepción del ocio y lo habrán convertido en un vicio solitario, mucho menos placentero que la masturbación. Nos habrán conducido a un punto sin retorno, del que no habrá salida.

La televisión ha quedado reducida a mera comparsa en materia de incomunicación social y familiar, es más, ha sido pasto de los dispositivos, sucumbiendo a las minipantallas para mostrar sus contenidos, mientras el usuario se fuma un cigarrillo o espera el autobús. Ha sido colonizada por el nuevo virus.

Movil03

Después de todo, de la tele se podía hablar en los corrillos de amigos o compañeros de trabajo, comentando tal o cual programa o el chisme de moda. De los dispositivos, no. Es tal la celeridad con la que aparecen las nuevas aplicaciones, que si uno se para corre el riesgo de perder comba y caer en una depresión profunda e insalvable.

Creo que la cuenta atrás hacia el punto sin retorno ha comenzado y, mucho me temo, su mensaje es claro y alto.

movil

CONTINUACIÓN DE LA ENTREGA

 

231.- CECILIA (1970)

Confieso que no es una de las canciones que más me gusta de Simon & Garfunkel, pero eso no quita que reconozca que fue un éxito notable y, sobre todo, que yo la escuchase hasta la saciedad aquel verano.

Un alma caritativa subtituló esta actuación del dúo, ya entradito en años.

 

 

Aquí tenemos a Simon en solitario en el 2006.

 

 

Para terminar, la versión del LP que la contenía.

 

232.- CEUX QUI L’AMOUR A BLESSÉ (1970)

y.

Ésta es una de las canciones elegidas para pasar las tardes de pandilla en Las Garrafas. Era una de nuestras acompañantes habituales, lo cual resulta lógico, dados su romanticismo y pesimismo que suelen gustar tanto a los adolescentes.

He traducido la letra y he confeccionado los subtítulos para este fotomontaje con la interpretación de Johnny Hallyday.

 

 

Para terminar, como curiosidad, fragmento de la versión en castellano, a cargo de Pedro Ruy Blas.

 

 

233.- CHILD IN TIME (1970)

Una de mis canciones preferidas de Deep Purple, sin duda. Su versión más conocida pertenece al doble LP “Made in Japan”, editado en el 72, sin embargo ese directo, concretamente, no creo que fuese el mejor de la banda, en lo que a esta canción se refiere.

Un alma caritativa subtituló esta actuación del grupo en el 70.

 

 

Aquí está la versión del LP Made in Japan, a la que hacía referencia antes.

 

 

Para terminar, espectacular versión y muy diferente a la original, a cargo de Blackmore Nights, que merece muy mucho la pena.

 

 

234.- CLOSE TO YOU (1970)

Exitazo impresionante de The Carpenters, amparados por Burt Bacharach que tanto hizo por implantar el estilo melifluo de esta pareja de hermanos yanquis.

Un alma caritativa subtituló esta actuación del dúo con Karen aporreando la batería.

 

 

Dúo de Barbra Streissand y Burt Bucharach.

 

 

Para terminar, Connie Stevens canta con The Muppets.

 

235.- COME TO THE SABBAT(1970)

Esta canción de Black Widow se coló como un trueno en mi panorama musical de aquella época, conviviendo con el sinfín de géneros que lo componían.

Recuerdo que para mí fue algo innovador y que su ritmo me cautivó.

Ésta es una de esas canciones que mi madre odiaba con todas sus fuerzas, su aire repetitivo y machacón que la habría puesto de los nervios, su oscurantismo, la pinta de sus intérpretes y su puesta en escena la habría irritado hasta límites insospechados. Eso, por no hablar de la letra, pero, afortunadamente, no sabía una palabra de inglés.

Adaptando una traducción encontrada por ahí, confeccioné los subtítulos para este clip psicodélico de Black Widow.

 

 

Para terminar, la versión de Death SS, mucho más reciente, aunque con menor encanto, creo yo, pero el vídeo es curioso.

 

 

CONTINUARÁ . . .