AL FINAL DE ESTE POST, NUEVA ENTREGA DE CANCIONES DEL SIGLO PASADO.

 

211.- SUITE JUDY BLUE EYES (1969)

212.- SUSPICIOUS MIND (1969)

213.- THE BOXER (1969)

214.- THE NIGHT THEY DROVE OLD DIXIE DOWN (1969)

215.- THE PARTISAN (1969)

 

Sanidad robada, salud moribunda

Hubo un tiempo, lejano, por desgracia, en el que  parecía que las gentes podrían comprender el disparate en el que se había convertido el mundo. Pero sólo fue un espejismo, envuelto en el celofán de la inquietud, sacudido por las convulsiones artítisticas, en el que las voces se levantaban para denunciar las injusticias. Incluso, se etiquetó esa tendencia (el Sistema siempre lo hace para protegerse) y se le colgó el sambenito de “Canción protesta”. De esta forma, se pretendió minimizar la explosión que había de venir. La protesta quedaba reducida al ámbito de los “raros de siempre”, ésos que, a pesar de los pesares, todavía siguen existiendo, aunque hayan disminuido en número y sus voces suenen cascadas.

Todo era diferente, antes que llegasen los mercaderes. Moustaki lo tenía claro hace más de cuarenta años.

 

 

Los mercaderes se han travestido de políticos corruptos o, lo que es igual de malo o peor, han colonizado las neuronas solitarias de parlamentarios, congresistas, senadores y demás fauna de esta secta críptica, intocable e insustancial. 

Las cualidades más admiradas de un político actual, entre sus correligionarios, son la falta de memoria y la desfachatez. Aquellos que hablan de regeneración política,  lo hacen  bisbiseando, conscientes de que nada ni nadie les moverá la silla a la que se han apalancado.

Los mercaderes se han apoderado de todo, especialmente de la mediocridad de los políticos, que sacuden delante de nuestros ojos, como una flamante bandera. A cambio, los nuevos acólitos les juran fidelidad eterna.

Los mercaderes han taponado todos los resquicios, han creado una burbuja, una gigantesca pompa de jabón, que han convertido en una cárcel para todos los ciudadanos, excepto para aquellos a los que se han cuidado de resguardar en la cima. El pueblo está al pie de la montaña, recibiendo la lluvia de inmundicia que le arrojan los conquistadores del triunfo.

Los mercaderes han convencido a los políticos, corruptos o no, de la conveniencia de no apartarse del sendero marcado. Les han hecho olvidar que se deben al pueblo, cambiando la oración, de manera sibilina: El pueblo es quien les debe a ellos.

La aplicación concienzuda de esta máxima es el pan nuestro de cada día. La pérdida del rumbo, también.

Lejanos quedan los días en los que un político se comportaba como un servidor público, consciente de que su poder emanaba del pueblo y a él se debía. Ahora, están en manos de un solo dueño, y nosotros, en vías de ser esclavizados.

Los mercaderes han conseguido su propósito. Hasta un impresentable rey centroeuropeo se ha plegado a sus exigencias, proclamando la muerte del estado del bienestar (y sus súbditos se lo han tragado sin rechistar). Si así lo manda el rey, como  se lo imponían a Alicia en el País de las No Maravillas, ¿qué podrían hacer los desvalidos políticos, sino acatarlo a pies juntillas).

Los mercaderes han conseguido que las agujas del reloj giren en sentido contrario y  que el bien común desaparezca de las declaraciones programáticas de los partidos políticos, para ser sustituido por el menos común de los bienes: El dinero, que siempre está en las mismas manos.

Estamos en peligro, incluso de extinción, si no somos capaces de activar la rueda de la maquinaria que ponga en marcha nuestra defensa. Hemos dejado en manos de insensatos nuestro destino, en manos de arribistas que no han dudado en vendernos a cambio de un plato de lentejas. Mientras se las comen, pisotean nuestros derechos con torpeza e impunidad y nos encadenan a la miseria y a la sumisión.

Un buen ejemplo de desfachatez, lo encontramos en la comunidad de Madrid.

Esperanza

Antes de realizar su particular operación “espantá”, la lideresa, como cualquier faraona que se precie, se dedicó construir una ristra de hospitales públicos con el dinero de todos los madrileños. Semejante afán constructor, innecesario y despilfarrador, según cuentan los que saben de esto en la comunidad de Madrid, ha tendido un puente a los desmanes mercantilistas actuales de dos apóstoles de los mercaderes.

Ignacio Gonzalez

Lasquetty01El presidente de la comunidad, que no se ha ganado el título en las urnas, sino en los despachos, ha emprendido una campaña de privatización descarada de la sanidad. Ha intentado ofrecérsela en bandeja de plata a los mercaderes. Es de suponer que se trata de una operación destinada a pagar los servicios prestados.

A su lado, revolotea el consejero de sanidad, como un acólito fiel. La prepotencia de ambos no tiene límites y sus constantes manifestaciones dejan muy claro la consideración en la que tienen al pueblo madrileño y el desprecio con el que tratan a los profesionales del sector.

La manipulación y el uso de eufemismos (es especialmente coqueto el de externalización de servicios) por parte de estos dos personajes produciría vergüenza ajena, si no fuera porque la indignación domina, como es lógico, cualquier otro sentimiento.

Esta pareja sigue haciendo de su capa un sayo, pese a la suspensión judicial de su indigno proceso de privatización, y continúa avanzando en sus intenciones, realizando declaraciones que dejan perlas gloriosas.

Fernández Lasquetty: “El proceso de externalización sanitaria no está finalizado en absoluto”. Se queja, el pobrecito, de que no le han permitido los ajustes necesarios para poder llevar a cabo el proceso por la “maraña de recursos” que se han presentado “por intereses sindicales, políticos y corporativos”.

¡Qué lástima! Él que lo tenía todo atado y bien atado, ahora, se tiene que morder las uñas por culpa de una decisión judicial. ¡Vaya por Dios! Eso sí, su prepotencia le impide dar su brazo a torcer y no abandona en su pretensión de robarle la sanidad al pueblo. Los mercaderes se lo agradecerán, sin duda.

El presidente no electo, Ignacio González, no le anda a la zaga: “los sanitarios o el médico son “palabra de dios”. “Nos pasa a todos y a mí también y si no lo ven con buenos ojos, trasladan a los ciudadanos una sensación de inseguridad que hace que esta batalla sea difícil de ganar”.

Pancarta

¡Muy bonito! Si es que los médicos no se de qué se quejan, con los sueldazos que tienen (los profesionales que trabajan en España cobran la cuarta parte que un profesional médico en Bélgica, tres veces menos que los daneses o la mitad que los suecos, franceses o alemanes). No estaría de más echar una ojeada a este documento para desenmascarar muchas mentiras, encubiertas por el estamento político:

Informe de la CESM

La táctica reconocible de echar mierda sobre los demás, es una burda manera de tratar de impedir que los ojos de los ciudadanos perciban la realidad y de establecer una ceremonia de la confusión para silenciar la protesta o vilipendiarla.

Lo cierto es que estos dos personajes se comportan como señores feudales, que se creen en posesión de algo que no es suyo. La Sanidad es del pueblo y para el pueblo, y no un objeto que pueda ser manejado, según el capricho de intereses mercantilistas, como ellos pretenden para rendir pleitesía a los mercaderes.

Se está produciendo un proceso de robo de la Sanidad al pueblo. Se ha pretendido engañar a los ciudadanos, silenciando cifras, manipulándolas o, simplemente ignorándolas. La Sanidad no es un regalo de los políticos al pueblo, es un derecho inalienable que, además, está pagado por el propio pueblo, al que la mediocridad y la impunidad política ha dejado a merced de los mercaderes.

Los ciudadanos de la comunidad de Madrid tendrán que atarse los machos para impedir el desmatelamiento de la Sanidad Pública, porque si no lo hacen, gozarán de una salud moribunda, que los mercaderes tratarán de exportar a todo el territorio español.

Los que no somos madrileños estamos avisados. De nosotros, dependerá la calidad de la salud y la sanidad reconocible que querramos y exijamos a los representantes de los mercaderes.

Nuestro silencio será responsable de que la foto de abajo se haga realidad.

silencio_se_privatiza

También seremos responsables de que se cumpla el dicho popular:  “El burro sigue la linde, la linde se acaba y el burro sigue”.

Todo era distinto, antes que llegasen los mercaderes.

No es nostalgia, es tristeza.

 

CONTINUACIÓN DE LA ENTREGA

 

211.- SUITE JUDY BLUE EYES (1969)

Espléndida canción de Crosby, Stills y Nash.

Las malas o buenas lenguas, según se mire, decían que la canción estaba dedicada a Judy Collins que, por entonces era novia, o algo así, de Stephen Stills.

Un alma caritativa subtituló esta versión del trío, ya muy crecidito.

 

 

Aquí, un directo en Wembley en el 74.

 

 

Para terminar, actuación en Woodstock en el 69:

 

 

212.- SUSPICIOUS MIND (1969)

Probablemente, junto a In the getto, lo mejorcito del final de la carrera de Elvis.

No recuerdo si fue en Andorra, pero compré un disco doble de Elvis, que contenía la mayor parte de sus éxitos, por no decir todos.

Fue otro de los discos, escuchados en mis tardes universitarias estudiantiles en Valencia.

Un alma caritativa subtituló este fotomontaje.

 

 

Otra, hizo lo propio con este directo de Bon Jovi.

 

 

No podía faltar la actuación en Live in Las Vegas, en el 70.

 

Para terminar, curiosidad, a cargo de Sandro con su versión en castellano.

 

 

213.- THE BOXER (1969)

Una de las canciones emblemáticas de Simon and Garfunkel y de las más famosas y escuchadas del dúo.

Está asociada en mis recuerdos al verano del 70, en el que la escuché hasta la saciedad.

Un alma caritativa subtituló esta actuación de Simon & Garfunkel.

 

 

La canción ha sido ampliamente versionada a lo largo de su existencia. De entre ellas, cabe destacar la versión de Emmylou Harris, en los ochenta.

 

 

Dúo de James Taylor y Alison Krauss.

 

Paul Simon también la interpretó en solitario.

 

Curiosidad de las buenas a cargo de Laredo en castellano.

 

 

Para terminar, una de las parodias más reconocidas, a cargo de Martes y trece.

 

 

214.- THE NIGHT THEY DROVE OLD DIXIE DOWN (1969)

Grandísima canción de The Band.

Lirismo y folk-country-rock a partes iguales, interpretados por el grupo, de forma impecable.

Adaptando una traducción, encontrada por ahí, confeccioné los subtítulos para esta versión de The Band en The Last Waltz.

 

La otra gran versión de esta canción corrió a cargo de Joan Baez.

 

Para terminar, The Muppets acompañan a Joan Baez.

 

 

215.- THE PARTISAN (1969)

Espléndida canción de Leonard Cohen.

Cada vez que la escucho, vienen a mi mente, de manera inevitable, tiempos que creía lejanos y que no lo son tanto, a la vista de los acontecimientos que nos están obligando a vivir.

Siempre he sentido debilidad por el intimismo que se desprende de las interpretaciones de Cohen.

Extraordinario.

Un alma caritativa subtituló esta actuación de Leonard Cohen en la TV francesa en el 69.

Espero que la libertad llegue pronto y que salgamos de las sombras.

 

 

Versión de Joan Baez en el 73.

 

 

Excelente versión, a cargo de The Swell Season.

 

 

Para terminar, actuación de Leonard Cohen en la isla de Wight en el 70.

 

 

CONTINUARÁ. . .