Tendría que ser obligatorio para políticos y politiquillos el uso correcto del idioma. Estamos acostumbrados a los desmanes lingüísticos de nuestros próceres y a las patadas que le propinan, de forma constante, al castellano. Y no me refiero sólo a la malsana costumbre versallesca de no llamar a las cosas por su nombre y emplear ridículos eufemismos para disfrazar la realidad, como si el pueblo español fuese tonto de baba (bastaría citar las recientes muestras de rizar el rizo a la hora de  referirse a cosas tan elementales como crisis, rescate, recortes, brutalidad policial o independencia, por ejemplo), sino a los asesinatos idiomáticos perpetrados con absoluta impunidad por nuestros dirigentes.

Una auténtica especialista en esta materia, que no en la de las carteras que desempeña, es doña Ana Mato, triple carterista ministerial y, nunca mejor dicho.

 

Esta señora es autora de la mayor muestra de desatino oral que se ha dado en el panorama político y de la que ya me hice eco, hace unos meses en:

https://andresbotella.wordpress.com/?s=la+parte+contratante+de+la+primera+parte

Meses después, siguió arremetiendo contra el castellano, aunque de forma menos impagable, eso me hizo escribir un artículo para la revista L’Rebroll que edita la Sección Sindical de UGT del Departamento 19 de Sanidad.

Me gustaría reproducir aquí el artículo enviado, cuyo título es el mismo de este post.

Ya en mayo, nuestra triple ministra (Sanidad, Servicios Sociales, Igualdad) dio buenas muestras de su desconocimiento del idioma castellano, protagonizando una de las ruedas de prensa más hilarantes de la historia de España.

La intervención de la señora Mato no tuvo desperdicio y recomiendo a aquellos que no la hayan oído, que no se la pierdan, porque jamás podrán escuchar cosa igual. Podéis acceder a ella aquí: 

https://andresbotella.wordpress.com/?s=LA+PARTE+CONTRATANTE

No me resisto, sin embargo, a transcribir la última parte de su intervención: “En definitiva, eeeh… lo que les decía. No es lo mismo una persona que no está enferma en su consumo de medicamentos, que una persona que está enferma. Los pensionistas que es no pagan nada son aquellos que ya no tienen derecho a prestación por desempleo, es decir los que ya tienen los que tienen simplemente  eeeh… los… ¡Ah, perdón, pensionistas! Pensionistas son de los que tienen el… hablamos de renta, no de pensiones. Pues yo ya me voy a callar”.

Con semejantes antecedentes lingüísticos y ese dominio de la prosa cervantina, no es de extrañar que la susodicha se descolgase, hace muy pocos días, con una frase como ésta: “ningún español ha sufrido ningún recorte en la sanidad”.

Dejando de lado la construcción gramatical, mal que me pese, no tenemos más remedio que concluir que la afirmación de nuestra triple ministra no pretende engañar a la opinión pública, sino que sólo es debida a su palmario desconocimiento del idioma español.

En vez de lanzar cacareos desde las tribunas, convendría que dejase de pontificar, ejerciendo el papanatismo, descendiese al ruedo y se informase de la opinión y la percepción de los ciudadanos con respecto a la sensación de pérdida de derechos sanitarios y, lo que es más importante, de dignidad.

Dando nuevas muestras de incontinencia verbal, la triple ministra afirma: “… lo que ha hecho el Gobierno es sentar las bases para sacar de la quiebra al sistema sanitario español”.

Sin duda, estamos ante un nuevo lapsus ministerial, debido al desconocimiento del idioma, puesto que no creo que haya querido pegarles un revolcón a sus fieles escuderos autonómicos, responsables de dispendios sanitarios y no sanitarios, responsables, en cualquier caso, de haber puesto en peligro el sistema.

Tal vez sería conveniente hacer una cuestación, tipo Domund, que seguro sería de su agrado, y mandar a la triple ministra a un curso de español para principiantes. Así no tendría que recurrir al surrealismo puro y duro, a la hora de explicar no los recortes que vienen, sino la intención de retrotraer el sistema sanitario a la caverna franquista.

¡Y si no, al tiempo!

Si estáis interesados, podéis ojear la revista completa aquí:

http://www.fspugtpv.org//fsp/images/stories/dep19/docs/revista/numero16w.pdf

En cuanto a la ministra de triple corona, mejor que juzguéis vosotros mismos:

 

Además de no saber hablar, falta a la verdad al realizar esas declaraciones, puesto que hay pensionistas que están pagando mucho más, especialmente, los afectados por determinadas enfermedades.

Otra perla:

 

Esta tipa es una artista de la palabra.

Otra sobre el turismo sanitario y el padrón (que no los pimientos):

 

¿Se referirá a los turistas sanitarios holandeses, alemanes e ingleses a los que aquí se les ha colocado prótesis a diestro y siniestro, negadas en sus países de origen? ¿Se referirá, por ventura, a los 975 millones de euros que se han esfumado en el aire por este concepto?

Y otra más:

 

Una reforma más equitativa y justa (¡Hay que tener narices!) Como teníamos una sanidad que había logrado aumentar la expectativa de vida y la salud de los españoles, su propuesta es acabar con ella y, de paso, con nosotros.

En fin, que no sólo es desconocimiento del castellano, es desfachatez.