A principios de julio, bajé andando desde el C. S. Los Ángeles a Campoamor. Hacía bastante tiempo que no tenía esa ocurrencia. La verdad es que me quedé impresionado. Bajando por la acera de la izquierda, no exagero si digo que tres de cada cuatro negocios, que se instalaron, en su día, en la Avenida de Alcoy, habían cerrado sus puertas. El aspecto de la calle era, francamente, desolador. Parecía una fotografía fantasmal.

Recordé el auge y caída de Sincairén, allá a finales del diecinueve y principio del veinte. La situación era muy parecida.

…  Al banco de mi abuelo le pasaba igual. Su crecimiento era imparable. Las posibilidades de riqueza habían llenado de pájaros las cabezas de los habitantes de Sincairén, que se lanzaban desbocados a la creación de nuevos negocios, para cuya constitución, se hacía indispensable la intervención del banco.

…  La gente aparecía como por arte de magia en Sincairén en busca de la fortuna, cegada por el resplandor brillante de la lluvia de promesas que derramaba el ferrocarril. Se abrían negocios de un día para otro, sin importar que ya hubiese tres iguales. Cada cual quería su trozo de pastel, y lo quería en el momento, dejando a un lado cualquier previsión de futuro. Se compraban tierras, apalabradas por el débil aval del alambre de un funámbulo, se construían casas. Todo se hipotecaba, bajo la tutela del Banco Nacional de Sincairén. La caja de Pandora había sido abierta…

Poco más de medio año había durado la vorágine, y poco más de otro medio se prolongó la resaca. Después, los que no se habían ido siguiendo la estela del cometa del ferrocarril, empezaron a hacerlo sin mayor dilación. La línea aún tardaría otros ocho meses más en abrirse de forma definitiva, para permitir las comunicaciones de Sincairén con el mundo, pero ese tiempo se antojaba una eternidad para los que se habían acostumbrado a creer que el dinero crecía en los árboles. Además, la situación de la mayoría no era la mejor para fiar para muy largo la posibilidad de una remontada económica. Gran cantidad de negocios cerraron sus puertas, y sus propiedades pasaron a manos del banco.

…  Al cabo de un año, las cosas estaban como antes de la fiebre del ferrocarril, los ricos eran los mismos, y continuaban siendo ricos, y los pobres también continuaban siendo pobres, aunque ahora hubiese muchos más.

…  La situación había empeorado en Sincairén de forma notable, provocando que el éxodo fuese en aumento. Familias enteras lo abandonaban para perseguir el brillo de la fugacidad, que aquí habían conseguido tener entre sus manos un instante.

…  Sincairén se quedó atrapado en la tela viscosa, tejida por las arañas parsimoniosas del destino. Los días resbalaban como si fueran una gran mancha de aceite, capaz de engullir todo cuanto se le pusiese por delante. La resignación se convirtió poco a poco en el denominador común de las gentes y del propio espíritu del pueblo.

El rey Midas había decidido mudarse de allí definitivamente, llevándose consigo la varita mágica capaz de convertir en oro todo cuanto apenas rozase. Con él también se habían marchado sus súbditos, en busca de una inalcanzable piedra filosofal, que jamás pararía de sacarles burla desde la quimera de su inexistencia, condenándolos a una peregrinación perpetua por todos los rincones de la tierra.

Sin rey ni súbditos, los habitantes de Sincairén tuvieron que volver a aprender a sacarse las castañas del fuego por sí mismos para evitar caer en las llamas del infierno del olvido. Los tiempos de esplendor y los días dorados eran apenas un vago recuerdo que la realidad cotidiana se empeñaba en alejar cada vez un poco más.

Los habitantes de Sincairén retomaron el control de la situación para evitar caer en el olvido. Quizá ésa sea la única fórmula: la recuperación del control de nuestras vidas. Si no lo hacemos, estaremos condenados a vagar sin rumbo por el Pasaje de la Desolación.

Aquí os dejo el vídeo de la canción de Dylan, que he subtitulado. Si tenéis dificultad para verlo desde vuestro navegador, podéis pinchar directamente el enlace de Youtube:

http://www.youtube.com/watch?v=pinhLVfcw1s&feature=youtu.be