Para que se pueda visualizar un video en el blog, es necesario alojarlo, previamente, en YouTube, por ejemplo. Por ese motivo subí el video “Rajoy se burla de los parados”, que formaba parte del post: “Sátrapas” y que recuerdo, de nuevo:

En el mes y medio que lleva el video en YoTube, ha tenido 7788 reproducciones (¡Ya me habría gustado semejante número de visitas al blog!). Ha suscitado diversos comentarios, algunos de ellos bastante subiditos de tono, pero ha habido uno que me ha llamado la atención, porque, desde mi punto de vista, su contenido resulta muy revelador. Podéis juzgar, vosotros mismos.

el sr. rajoy no se burla de nadie y no soy de ningún partido pero tampoco se puede manipular la realidad y quien se ha burlado de verdad de los parados y ni parados fue zapatero. hay que dar tiempo al nuevo presidente para poder saber los resultados de su política y luego opinar sobre la misma.

Hay que recordar que tal como dejo el patio zapatero, rajoy no ha tenido más remedio que alterar su programa político por motivos de supervivencia y esto hay que decirlo”.

La contestación que permite YouTube sólo alcanza a 500 caracteres, que me parecen insuficientes para analizar ese comentario. Sin embargo, no he podido evitar contestarlo:

“Creo que, alguien que dice desde una tribuna pública que la reducción de la prestación es para animar la búsqueda activa de trabajo, se está burlando de un colectivo, los futuros parados, que me permito recordar será responsabilidad del nuevo gobierno y sus medidas y no del anterior ni de su herencia. ¿Quién quiere manipular la realidad?

Me parece que la única supervivencia que tiene en mente el señor Rajoy es la suya propia.

Tampoco soy de partido político alguno. Reivindico el sentido común”.

Por motivos de espacio, no he podido plasmar la totalidad de las reflexiones que me ha provocado la lectura de ese comentario. Por fortuna, desde este blog, puedo ampliarlas.

El sonsonete monotemático de la herencia recibida, me parece cansino y fraudulento. Obedece a una estrategia burda que, pese a su inconsistencia, resulta convincente para algunos, como el autor del comentario, que se lo traga, lo comparte y lo difunde, sin analizar que poco podría decirse en favor de un partido político que no conocía la situación real de la economía española, cuando ansiaba ser el relevo de gobierno. ¿No conocía el señor Rajoy la situación económica real del país, cuando su partido gobernaba en la gran mayoría de las comunidades autónomas? Pues si no la conocía, no sería precisamente por falta de datos. Claro que, a lo mejor la conocía y le parecía bien. No se pueden explicar de otra manera, declaraciones como:

“Quiero para España lo que Matas ha hecho en Baleares”

“Ese es el modelo que yo quiero aplicar para el Gobierno de España” (referido al gobierno de Camps en la Comunidad Valenciana).

Por sus hechos y por sus desmanes verbales, les conoceréis. Por su incompetencia y por su desfachatez, también. Pero aún así, todavía quedan reticentes o resistentes al aprendizaje que se tragan y exportan el rollo de la culpa. A estas alturas, no creo que haya nadie que dude que Rodríguez Zapatero abrió el baile, pero lo que no es menos cierto es que Rajoy se ha convertido en director de orquesta o, mejor, en el jefe de pista de un circo en el que los payasos somos todos los españoles, para regocijo de Mein Merkel.

Sorprende la referencia en el comentario a la alteración del programa electoral, “debido a cómo dejó el patio Zapatero” y por motivos de supervivencia. Digo que sorprende la clarividencia del autor que sería uno de los pocos que conocía el desarrollo del programa electoral del PP, puesto que por mucho que se le preguntó al propio Rajoy, éste se cerró en banda y no reveló medida alguna, excepto las que posteriormente se encargó de incumplir.

A todos los que quieren imponernos el peso de la culpa, ya sea expulgándola contra gobiernos anteriores, o contra el propio ciudadano, yo les recomendaría que se diesen una vuelta por la Comunidad Valenciana, perfecto ejemplo de gestión, según nuestro inefable presidente de gobierno actual y que constatasen el auténtico imperio de la ruina a la que la ha llevado la gestión ininterrumpida del PP, durante más de tres lustros consecutivos.

Quizá el autor del comentario pueda encontrar un motivo para endosarle a Zapatero la culpa de ese desastre. Tal vez, imaginación no le falte. Por si acaso, yo le puedo dar uno. Zapatero y los socialistas valencianos son responsables de no haber sido capaces de presentar una alternativa de gobierno a los excelentes gestores Zaplana, Camps y al no electo Fabra.

Rechazo de plano el bíblico peso de la culpa. Puestos a elegir, prefiero la parábola de Jesucristo sobre la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio.

El sentido común es el menos común de los sentidos.