La evidencia es incontestable. La respuesta está en manos de los ciudadanos, que no debemos consentir la tiranía política ni la esclavitud que nos quieren imponer nuestros gobernantes, a su vez también esclavos de unos amos que, encima se burlan de ellos, mientras pisotean  nuestros derechos. La respuesta está en la calle, allí donde la ejercieron los que quisieron hacerse oír el pasado día 19.

Para aquellos que no pudieron comprobarlo in situ, dejo aquí este fotomontaje musical.

¿Qué vas a hacer ahora,
hijo de ojos tristes?
¿Qué vas a hacer ahora,
mi joven querido?
………………..

y lo contaré, lo diré, lo pensaré
y lo respiraré
y lo reflejaré, desde la montaña,
para que todos puedan verlo.

 

Esta muestra de contestación sólo podemos interpretarla como la punta del iceberg. Desde las profundidades, surge el clamor popular en contra de la injusticia, un clamor popular que no tiene freno y que empieza a susurrar a cada oído que encuentra a su paso que este tiempo ha de acabar.

La indignación contra la clase política ha recargado las pilas de un buen número de ciudadanos y le ha señalado un objetivo cada vez más claro: La privilegiada clase política que con sus 445.568 integrantes suma más efectivos de los necesarios y de los aconsejables. La sociedad se ha dado cuenta de ello y ha comenzado a desperezarse y a exigir su drástica reducción.

Un estudio desvela que España es el país con más políticos por habitante de Europa

El auténtico despilfarro de los caudales públicos es la satisfacción de la nómina de esta fauna inútil y no los sueldos de los trabajadores públicos, que se han convertido en el blanco principal de los desmanes económicos de un gobierno ineficaz, absolutamente vendido a los mercados y a la codicia de la Sra. Merkel, que ha desencadenado la tercera guerra mundial en Europa sin necesidad de pegar un solo tiro.

La clase política comienza a tener miedo, y motivos no le faltan. Los correos desperdigados, que desde hace mucho tiempo circulaban por Internet, se han convertido en un auténtica catarata, en la que cada vez es más perceptible la indignación. La sociedad comienza estar saturada y demanda respuestas.

Este documento es uno más de los que recogen la realidad de los dispendios económico que se otorgan a sí mismos los integrantes de la clase política.

La gran mentira

Después de analizar detenidamente los datos, uno no puede llegar a otra conclusión que no sea que tiene que llover a cántaros, tal y como anunciaba Pablo Guerrero hace la friolera de 40 años, la misma cantidad que nos quieren hacer retroceder los secuaces de los mercados.

De nosotros depende el que nos dejemos convertir en esclavos.

¡La respuesta está en la calle!

 

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