Un año más, huyo del centro de la ciudad, antes que empiecen las prácticas bárbaras, que ponen en riesgo potencial a los habitantes de la Plaza de los Luceros y zonas limítrofes.

Una vez más el ayuntamiento y todo tipo de comisión de fiestas, a la que nos podamos referir, asumen la responsabilidad de cualquier desgracia que pueda ocurrir, derivada del descomunal despropósito que supone la explosión de las reiteradas mascletás en la Plaza de los Luceros, que impedirían la pronta evacuación de quien pudiese necesitar atención médica urgente (accidente, infarto, etc…) en su domicilio, mientras los adoquines de la calle revientan para mayor gloria de la alcaldesa.

Me limito a suscribir palabra por palabra el post del año pasado:

LAS FIESTAS DE ALGUNOS

La reflexión contenida en:

MASCLETÁS EN ZONA URBANA

 sigue siendo perfectamente válida.

Seguiremos en contacto, a la vuelta. Mientras tanto:

¡Tened cuidado ahí afuera!