Cuando el miedo nos hace perder la dignidad, sólo estamos a un pequeño paso de convertirnos en esclavos o en algo peor, en carne de cañón. Los miserables y los poderosos, tanto monta o monta tanto, estiran de la cuerda e intentan hacernos danzar como títeres a su antojo o nos la colocan alrededor del cuello para yugular nuestras ideas y robarnos el aire que respiramos.

La mentira y el catastrofismo son las deshonestas banderas habituales que los “políticos corruptos,mequetrefes y lacayos de las empresas nacionales y multinacionales, los peores bandidos”, como decía Bertolt Brecht, esgrimen con impunidad ante los ciudadanos con la intención de acobardarlos y hacer que bajen la cabeza, hasta esconderla en el hoyo más profundo.

La esclavitud fue un cáncer que se propagó por el mundo desde el siglo XV al XIX . Quizá el  XVIII fue el más prolífico, permitiendo a las “grandes potencias” y a otras no tan grandes enriquecerse a costa de la sangre de más de once millones de personas que fueron trasladadas en barcos negreros para ser ultrajados fuera de sus países de origen.

En el siglo XXI ha nacido una nueva forma de esclavitud de proporciones muchísimo mayores que puede llegar a afectar a naciones de forma global (Cuando las barbas de Grecia veas rapar, pon las tuyas a remojar). Esta esclavitud está patrocinada por los imperios financieros y orquestada por una pandilla de políticos ególatras e incompetentes, algunos de los cuales tienen un pasado pertenenciente a ese imperialismo oscurantista que está a punto de defenestrar el mundo.

Primero los tiburones financieros se tragan toda la mierda habida y por haber.

Luego nos la vomitan encima, se siguen enriqueciendo, nos empobrecen más y nos ponen a buen recaudo de de los instrumentalizadores.

De Guindos y la ‘confianza ciega’ en Lehman Brothers

El gobierno después de la bancarrota de su “joya de la Corona” echa balones fuera, como siempre, y no la considera responsable del actual nivel de la prima de riesgo española ni de la desconfianza financiera.

Rajoy niega la relación de Bankia con la prima de riesgo

La matriz de Bankia admite unas pérdidas de 3.318 millones en 2011

Consecuente consigo mismo, Mariano I, el Reformador y XI, Supersabio, prefiere imponer la ley del silencio (ya sabemos las connotaciones ideológicas que esa ley conlleva).

El Gobierno sigue dando largas a las comparecencias por Bankia

Fernández Ordóñez no dará su versión sobre Bankia “porque el Gobierno quiere silencio”

Ordóñez acata el silencio impuesto por Rajoy

De las indemnizaciones por cese, dimisión y jubilaciones con las que los actores de los desmanes se han blindado, ni hablamos. De su competencia, tampoco.

Exconsejero CAM dice no tenía preparación ni tiempo para revisar los balances

La exdirectora de la CAM que ganaba medio millón desconocía la contabilidad

No es de extrañar, por tanto, que los servidores de los sistemas financieros, que no de los ciudadanos, tengan el comportamiento que están teniendo. Cuando la crisis de los bancos y las cajas ha supuesto el robo material del dinero de los pequeños inversores, estafados y engañados por la impunidad de una pandilla, que se ha comportado como una auténtica banda de salteadores de caminos, ofertando con dolo productos a clientes de los que ha abusado a manos llenas, el gobierno no toma cartas en el asunto ni obliga a que las entidades fraudulentas reintegren ese dinero a sus legítimos dueños.

Un día, los negros, sojuzgados por los tiranos explotadores en las plantaciones, se levantaron y de su indignación se hicieron eco los blancos para conseguir abolir, todos juntos, la esclavitud en la mayoría de los países. Otro día, los derechos civiles tuvieron que ser conquistados y otro, por desgracia, los ciudadanos de todos los colores se relajaron porque creyeron que habían construido un mundo libre, en el que los derechos no podían ser pisoteados. Tendrá que llegar un nuevo día, en el que nos liberemos del zapato que los mercachifles y sus sicarios han puesto sobre nuestros cuellos. Ese día el miedo dejará de hacernos perder la dignidad y dejaremos de ser esclavos o corderos llevados en silencio al matadero.

Me pareció admirable la entrevista que Jordi Évole le hizo a Federico Mayor Zaragoza, hace unos días. El ejercicio de capacidad didáctica, realizado por el señor Mayor Zaragoza me parece el mejor ejemplo de transmisión de un mensaje a la ciudadanía, un mensaje que ha de servir para recordarnos a todos que el miedo no puede hacer que perdamos la dignidad.

Después de esto, todos deberíamos convertirnos en Rosa Parks.