Al poco tiempo de la inauguración del C. S. Los Ángeles, donde trabajo, desde hace 15 años, tuve la ocurrencia de escribir un disparate en forma de “ópera rock”, compuesta por 38 canciones, en la que se satirizaba la construcción, puesta en marcha y dificultades sufridas por usuarios y profesionales en aquellos momentos.

Naturalmente, sólo escribí las letras y las dramatizaciones de las canciones, ya que, ni siquiera en mi juventud, fui capaz de utilizar la guitarra y su rasgueo para ligar. Así que si alguien se anima con la música…

Hoy, revisando el desbarajuste de mis discos duros, me he encontrado con el texto de la ópera, que lleva por título: “Sanitat, sanitatis” y, releyendo las canciones, me he detenido en una, que me ha parecido de rabiosa actualidad. Está escrita en 1998 y me parece que merece la pena que le podáis echar una ojeada:

36 REFLEXIÓN

¿Qué? ¿No os ha dado la impresión de haber entrado en el túnel del tiempo? ¿Habéis penetrado en el agujero negro de la desviación del gasto hacia la ruinosa (excepto para especuladores y mangantes) Terra Mítica?

El microscopio y la Sanidad aplastada por la falta de escrúpulos.

 

Lo fue entonces y lo sigue siendo ahora, gracias a la inestimable colaboración de unos políticos de tres al cuarto que han pisoteado la confianza de los ciudadanos y que, no contentos con eso, se han lanzado ahora a pisotear los derechos fundamentales.

 

 

Me ha hecho gracia que lo que se llama en la canción “Parque de El Saladar”, lleve ahora el rimbombante nombre de Ciudad de la Luz y se haya convertido en uno de los mayores fracasos de la Generalitat, en donde se ha tirado el dinero a espuertas, llegando al colmo de pagar para que una mierda de película fuese rodada en sus estudios. El mundo al revés.

Del bombo y platillo de los adoradores, reflejado en este vídeo

a la vergonzante realidad, reflejada en este artículo:

El extraño negocio de los estudios de cine Ciudad de la Luz

Todo esto gracias al señor Camps y a sus congéneres que siguen gobernando y gestionando como auténticos caciques.

 

¡Y nosotros sin poción mágica, por Tutatis!

¡Sanitat, sanitatis!