Ésos son sin duda los vientos que empiezan a soplar, de forma cada vez más arremolinados. Detrás del brutal ataque a los Servicios Públicos, se esconde esa intención. Ese ataque no sólo se está  produciendo en la Comunidad Valenciana, sino, prácticamente en todo el territorio nacional. Las voces de protesta que se han alzado han sido contestadas desde los aparatos propagandísticos con un mensaje definido, que podría resumirse en algo así como: “¡Claro, ahora, los empleados públicos se cabrean porque les tocan el bolsillo!”. Naturalmente que se cabrean, como todo hijo de vecino. ¿O es que está escrito, en algún código secreto, que el trabajador debe recibir con una sonrisa el expolio de su nómina? ¿Debe permanecer impasible y resignado al atraco del que hablaba el señor Vela?

Es mejor que nos quitemos la venda de los ojos. Las voces de protesta no se alzan, únicamente, por una cuestión económica, como parecen intentar hacernos creer.  Al incalificable hecho de reducir arbitrariamente los salarios de los trabajadores, se une el pisoteo que la Administración ha realizado a sus derechos, el desprecio mostrado a la dedicación de los profesionales y, lo que es más importante, las reducciones drásticas de los presupuestos destinados a los Servicios Públicos, que serán responsables del  empeoramiento significativo de las condiciones de vida de los ciudadanos. Y eso es en lo que no debemos dejar de hacer hincapié, porque parece que el letargo de la sociedad amenaza con acabar en parálisis y ésta inducir a un coma de muy escasas posibilidades de recuperación.

No nos conviene olvidar que ha habido iniciativas, por ahí, que ponían su punto de mira, por ejemplo, en la restricción de la asistencia sanitaria a los parados de larga duración. Esa salida de pata de banco parece aparcada, de momento, pero da muestra del concepto de solidaridad que se gastan algunos de nuestros dirigentes y lo que les importan los problemas de la población.

El Presidente de la Generalitat prefiere lanzar un globo sonda y amenazarnos con el copago, condenándonos a adquirir el nivel de salud, que nos permitan nuestros ingresos, o  a que el acceso a la justicia sólo sea posible para los más poderosos económicamente. Lo malo es que los que andan diciendo esas cosas son los mismos que han llevado a la ruina a las gentes y a las instituciones de la Comunidad. No contentos con eso, ahora se lanzan al asalto del desmantelamiento de los Servicios Públicos.

Los vientos de la privatización de la Sanidad andan rebolicando las ideas. Los ciudadanos, en su conjunto, no son conscientes del desastre que esto supondría para nuestra sociedad.

Os dejo un  par de videos  interesantes, que la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública ha realizado para concienciar a la población.

 

Este otro resulta mucho más contundente:

 

 

Más de uno debería reflexionar.