Arquímedes, esto es indudable, era un físico brillante, y lo era porque su capacidad de observación y su inteligencia estaban muy por encima de la mayoría de los mortales de su época y de las venideras. A él le debemos, entre otras, la afirmación: “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”. Ésa es la premisa que hoy los ciudadanos debemos hacer nuestra para que la luz vuelva a alumbrar en la dirección correcta. Hoy, más que nunca, los ciudadanos debemos reivindicar nuestro título y hacerlo efectivo para defendernos de los ataques indiscriminados, realizados desde la impunidad que creen poseer los políticos y gestores de tres al cuarto que han traicionado la confianza depositada en ellos por el electorado y que ha provocado la perpetuación y la glorificación de un feudalismo que no debemos tolerar ni un minuto más. Los ciudadanos debemos retomar el control de las instituciones y del poder político para dejar de ser pisoteados por individuos, cuya catadura moral, mucho más que cuestionable, ha quedado en evidencia.

La autocalificación del señor Vela, conseller de Hacienda de la Generalitat valenciana, no ha de caer en saco roto ni convertirse únicamente en un chascarrillo indignante para ser aireado en charlas conspiratorias de café de muy dudosa eficacia y efectividad.

Es muy probable que el señor Vela no comprendiese la lógica que sus profesores intentaron enseñarle en el colegio. Quizá  todavía tiene pendiente la asignatura de Filosofía. Seguramente, jamás llegó a comprenderla, es posible que no sepa siquiera como se escribe silogismo y lo más probable es que no sepa como se construye uno. Intentaremos refrescar su voluble memoria.

Primera premisa: “Bajarle el sueldo a los funcionarios sería un atraco”

Segunda premisa: “El señor Vela pretende bajar el sueldo a los funcionarios”

Conclusión: “Luego, el señor Vela pretende cometer un …”

Cualquiera con dos dedos de frente es capaz de rellenar los puntos suspensivos.

Los ciudadanos debemos colocar a este personaje en el lugar que se merece e impedirle su pretensión y evitar sus desmanes.

Metidos en harina didáctica, prosigamos, aportando nuestro pequeño granito de arena para ampliar la cultura de semejante señor feudal, si esto fuera posible.

Según el diccionario de la RAE, quien comete un atraco se llama atracador, palabra definida en su primera acepción como “persona que atraca con propósito de robo”. La segunda hace referencia a Cuba y Venezuela: “Persona que saca dinero de otra con amenazas o engaño”. Que cada uno reflexione y juzgue la cuadratura de ambas acepciones con el personaje en cuestión.

Resulta especialmente curioso que estas declaraciones, en una de las cuales se permite el lujo de llamar atracador al Gobierno de la Nación, fuesen realizadas tres días después del anuncio de la convocatoria de elecciones anticipadas por parte del señor Rodríguez Zapatero, que no diría yo que no mereciese semejante calificativo, pero que dan que pensar en el sentido de una intención fraudulenta para conquistar el corazón electoral de algunos incautos o bien pensados, arrimar el ascua a su sardina y mofarse de todos nosotros.

Y ése es el problema, que hemos acabado por considerar que el intentar hacer comulgar con ruedas de molino a los ciudadanos es un ejercicio permitido a los políticos o a los gestores, contra el que no se puede hacer nada, pero eso no es así. Por mucho que se lamente, por ejemplo, el diario Información, me parece que ya es tiempo de que se acaben las lamentaciones y los tragos de bilis amargos e improductivos. Quizá no exista la tipificación del delito para el incumplimiento de promesas y vulneración de contrato, pero estoy seguro de que existen otras figuras que pueden permitir a los ciudadanos sentar en el banquillo de los acusados a personajes tan nefastos como los que nos ocupan.

Y es una tarea que debemos acometer entre todos para salvaguardar la democracia, puesto que tenemos esa responsabilidad. Si seguimos permitiendo que una caterva semejante considere que la pelota es suya, que son ellos los que ponen las reglas y que nosotros no podemos jugar, acabaremos rodando por una pendiente peligrosa, cuesta abajo, inmersos en plena ley del embudo, para desembocar, probablemente, en un desencanto que permita el florecimiento de tendencias antidemocráticas, responsables del advenimiento de un iluminado que se arrogue el título de “salvador de la patria y de los valores morales”, aprovechándose del cabreo monumental de la sociedad y propague de forma fraudulenta que los políticos no sirven para nada y que lo mejor es una mano dura. El germen del neofascismo está pululando en el ambiente y no debemos bajar la guardia ante él ni, mucho menos, consentir que se pisoteen los derechos laborales y sociales que tanto trabajo nos ha costado conseguir.

Puede que las condiciones sociales actuales no sean las mismas que las que concurrieron tras el desplome de la bolsa en el 29, pero no debemos olvidar que muy poco después de esa fecha se produjo el auge del fascismo en Europa, y todos sabemos cómo acabó la cosa. Además, los mensajes sibilinos, lanzados desde algunos púlpitos políticos, los recortes y limitaciones en materia social, implantados con impudicia por los gobernantes, y la escalada galopante del paro, la falta de oportunidades y la brecha abierta en las desigualdades sociales y el bochornoso aumento del empobrecimiento pueden ser los ingredientes del puchero en el que todos podemos acabar cocidos.

Por lo tanto, debemos tenerlo claro. No todos los políticos son unos sinvergüenzas. Hay que acabar con esa generalización peligrosa, que tanto daño nos ha hecho, y hay que acabar con ella, precisamente, eliminando del escenario social a los que han dado cumplida muestra de su corrupción, haciéndoles pagar por sus desmanes, para que todo aquel aspirante a convertirse en servidor público sepa que el control de su poder siempre estará fiscalizado por el pueblo. Los ciudadanos no debemos bajar la guardia y mantenernos vigilantes, precisamente para evitar la impunidad de los fraudulentos. A esa impunidad habremos de ponerle fin entre todos, exigiendo expresamente a los profesionales de las leyes que empleen los resortes democráticos oportunos para acabar con actitudes absolutistas e irresponsables. Los jueces habrán de ser extremadamente precisos en la aplicación de la ley y en lograr que caiga con todo su peso sobre los que tienen como una única misión burlarse de nuestro sistema democrático.

No podemos seguir tolerando que estos personajes campen por sus respetos y nos lo sigan faltando impunemente. Creo que ha llegado el momento de iniciar una acción popular, encaminada a colocarlos en el lugar que se merecen. Habrá que estudiar los recursos y los resortes legales que podemos emplear los ciudadanos para librarnos de esta nueva clase de tiranía a la que pretenden someternos. Por lo tanto, quiero hacer un llamamiento a todos aquellos que pueden asesorarnos para elaborar una iniciativa conjunta que pueda salvaguardarnos y protegernos de intenciones aviesas y de incompetencias flagrantes, como la del señor Vela, que ha pertenecido al equipo económico de la Generalitat valenciana, desde el comienzo de sus tiempos de gobierno y, por lo tanto, responsable de la quiebra absoluta en la que nos han sumido.


Independientemente de colores políticos, debemos centrarnos en los hechos y en las realidades, que afectan concretamente a la Comunidad Valenciana, esquilmada y corrompida por unos gestores irresponsables que llevan practicando el amiguismo impune, con especial virulencia en los últimos años, habiendo producido una situación de bancarrota absoluta y un descrédito que nos ha convertido en el más triste hazmerreír del estado español.

Por eso no debemos quedarnos sólo en iniciativas  de denuncia como ésta:

La información es necesaria, pero es mucho más necesaria la acción. Sigamos informando, pero con el mazo dando.

Difundamos este tipo de cosas en todos los ámbitos posibles, de acuerdo. Todos hemos recibido una gran cantidad de presentaciones y manifiestos vía email, que reflejan la indignación ciudadana, pero dejemos de una vez de comportarnos como conspiradores de café para pasar a exigir responsabilidades a quienes han arruinado la Comunidad con su nefasta gestión y que también pretenden arruinarnos la vida, recortar nuestras libertades y empobrecernos, esparciendo su mierda y sus mentiras para sumergirnos en ellas. Los ciudadanos no tenemos la culpa de la situación provocada por toda una suerte de actuaciones políticas miserables y no debemos consentir que nos engañen. Debemos pasar a la acción y actuar con energía, de una vez por todas, contra quienes se han comportado como fantoches, creyéndose a salvo en sus torres de marfil inexpugnables.

Constituyamos, pues, una acción popular, promovámosla, difundiéndola para que los ciudadanos, cuantos más mejor, nos querellemos en los tribunales contra los auténticos responsables de todos estos desmanes y los acusemos de una serie de delitos, que provoquen el mayor de los ruidos posibles: Malversación de caudales públicos, prevaricación, fraude electoral y/o publicidad engañosa. Se trata de estudiar las distintas posibilidades.

Por lo tanto, quiero emplazar a aquellos que estén de acuerdo para iniciar este tipo de actuaciones, con el objeto de poder agrupar nuestros esfuerzos y trasladar nuestras quejas al verdadero escenario que les corresponde.

Estoy abierto a sugerencias e iniciativas, encaminadas a conseguir que los ciudadanos retomemos el control de las instituciones y de la vida política y social, porque me parece que ya es hora. A lo largo de esta semana entrante, vamos a tratar de dar forma a este proyecto, del que procuraré informar a través de este blog, esperando la participación y el apoyo de aquellos a los que interese este camino. Dejemos de lado las conspiraciones de café.

No querría acabar esta extensa exposición sin hacer referencia, de nuevo, al señor Vela y a su actitud de matasiete espantaocho.

Este señor, perteneciente al equipo económico ruinoso de la Generalitat desde década y media y, por tanto, responsable de todos los “logros” que nos han sumido en la miseria, fue capaz, después de anunciar sus ignominiosas medidas, de decir públicamente, lo que voy a reproducir, extraído de un texto remitido por una organización sindical:

” EL CONSELLER VELA HA MANIFESTADO TRAS EXPONER ESTAS MEDIDAS
QUE LOS EMPLEADOS/AS PUBLICOS/AS SOMOS UNOS PRIVILEGIADOS
PORQUE AÚN COBRAMOS LA NOMINA, PUÉS SEGÚN ÉL LA GENTE POR LA
CALLE LE INDICA QUE DEJE DE PAGAR LA NOMINA DE LOS
FUNCIONARIOS PARA ASI PODER PAGAR A LOS FARMACEUTICOS, A LOS
AUTONOMOS, ETC… ESTA FRASE PASARÁ A LOS ANALES Y AL
CURRICULUM DEL SR. VELA”

El sabio Arquímedes es todavía más famoso por su conocido principio:  “Todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje vertical y hacia arriba igual al peso del volumen de fluido desalojado”.

Creo que también será aplicable al cubo de la basura a donde algunos deberían ser arrojados.