Punto y seguido, punto y aparte, punto y final

Hace ya mucho tiempo, a finales de septiembre de 2010, comenzó la andadura de este blog.

Como indiqué en la bienvenida, su nacimiento fue debido, fundamentalmente, a la intención de buscar un escaparate en el que dar a conocer mi obra literaria y tratar de establecer una comunicación más directa con quien estuviese interesado en ella.

Durante dos meses, aproximadamente, me dediqué a la arquitectura de su diseño. A finales de noviembre, publiqué mi primera entrada: ¿Interesan los libros de relatos?

Contando esta, han sido 288 entradas, en las que se han colado mis reflexiones y mis inquietudes personales, artísticas y sociales. Sin duda, alguna, una labor que no tengo más remedio que considerar ha sido muy fructífera para mí.

Desde esta primera,

a la última con la que concluirá la entrada de hoy, miles de fotos y de gráficos han acompañado a mis palabras durante este tiempo, tratando de ilustrarlas y ayudar a su comprensión en la medida de lo posible.

A lo largo de estos casi once años, ha habido períodos de mayor dedicación e intensidad, salpicados por alguna pausa necesaria para no desfallecer. Ha habido, pues, puntos y seguido y puntos y aparte. Hoy ha llegado el momento del punto y final.

Por lo tanto, esta es una entrada de despedida, que cierra el círculo iniciado el ya lejano 27 de septiembre de 2010.

Podía haberme marchado en silencio, sin avisar, pero, de la misma forma que anuncié públicamente la creación del blog, me ha parecido procedente hacer lo mismo con su finalización. Los motivos de esta, como diría aquel, son múltiples y diversos, fundamentados principalmente en la comprobación de la futilidad creciente de la tarea que estaba realizando.

El interés que había despertado el blog en sus inicios y el que llegó a alcanzar en sus momentos de máximo esplendor se había venido oscureciendo paulatinamente, apagándose la frecuencia de las visitas de quienes en determinados momentos las habían realizado con asiduidad, terminando por desaparecer. La ausencia de comentarios a las entradas acabó convirtiéndose en un silencio permanente.

No es mi intención realizar reproches, porque siempre he sabido que la vida está constituida por un puzle de rutinas que cobra formas caleidoscópicas, acercándonos y alejándonos de las orillas de diferentes playas, para hacer que finalmente residamos en las que nos encontramos más cómodos o más a gusto, aunque no sepamos por cuánto tiempo.

Mi negativa a formar parte de los diversos entramados, tejidos por las redes sociales, ha tenido que ver con el alejamiento de quienes fueron un día seguidores de este blog.

Lo asumo y respeto su abandono.

Quiero agradecer, por lo tanto, a quienes visitaron estas páginas, bien fuera una única vez o bien lo hicieran de forma periódica o más habitual. Fue por todos ellos por quienes seguí plasmando aquí mis reflexiones durante todo este tiempo.

Gracias, por supuesto, a quienes compartieron total o parcialmente alguno de los contenidos de este blog en cualquiera de los espacios de las redes sociales por los que navegaban de forma habitual. Pero, entre los agradecimientos, quiero resaltar específicamente dos.

El primero de ellos es el dedicado a mi hija Carla. Su impagable e impecable trabajo a la hora de traducir las letras que le enviaba, resultó determinante para permitirme subtitular casi doscientas canciones que formaron parte del proyecto, Canciones del siglo pasado, alojado para siempre en este blog, que la mediocridad mental del señor Youtube ha masacrado.

 

Además de las traducciones, la labor de Carla, dedicada a la difusión de las entradas ha sido continua y, cómo no, una enorme muestra de cariño.

El segundo agradecimiento específico es para mi amigo Luis, la única persona que se ha interesado por las entradas de este blog de forma incondicional y permanente, preguntándome incluso, de vez en cuando, si había publicado algo nuevo, cuando detectaba que llevaba tiempo sin hacerlo.

La soledad de las Canciones del siglo pasado, custodiadas por las páginas de este blog, que estoy a punto de abandonar, se verá aliviada por el otro gran proyecto mastodóntico que ofrecí por entregas, en prueba de mi amor y mi admiración hacia el cine.

 

También acompañarán a ambos proyectos las aventuras del profesor This Aster, atravesando el túnel del tiempo, para llegar a la anhelada Oléhonia, viaje al que fue invitado gratuitamente en su día todo aquel que quiso.

Junto a ellos, dormitarán esas navidades futuras, que producían escalofríos y cuya inmersión en ellas también fue ofrecida de forma gratuita.

A falta de la reseña sobre mi última novela, La sombra naranja de la tarde, que no está incluida aún por pura consecuencia de mi desidia, pero que prometo incluir, antes de abandonar el blog definitivamente, aquí quedarán las impresiones sobre las cuatro publicadas y las curiosidades que me pareció oportuno dar a conocer sobre ellas.

Si el objetivo primordial de la creación del blog fue dar a conocer mi producción literaria, justo es que aquí quede para siempre.

Bueno, pues esto ha sido todo.

Continuaré escribiendo, entre otras cosas, porque me considero incapaz de no seguir haciéndolo. Claro que… ese hábito acabará transformándose en un vicio cada vez más solitario.

 Quiero despedirme haciendo mía unas frases de la extraordinaria novela, El largo adiós, del gran Raymond Chandler: “Hasta la vista amigo. No le digo adiós. Se lo dije cuando tenía algún significado. Se lo dije cuando era triste, solitario y final”.

¿Necesita apellidos la violencia?

En un mundo cada vez más necesitado de síntesis y de etiquetas, es significativa la cantidad de personal que se afana en acuñar términos, cuya contundencia simplifique las explicaciones o, por el contrario, las aumente, dando lugar a conferencias, simposios, tratados, congresos e incluso libros de bolsillo para ser leídos en el transporte público.

 

Suele ocurrir con extraordinaria frecuencia que los expertos, “seudoexpertos” o “autoexpertos”, en cualquier materia, acaben confrontando a la greña y echándose los trastos a sus egregias cabezas, coronadas por el laurel de la vanidad.

Ese aluvión de opiniones, surgido desde debajo de las piedras, puede terminar provocando en muchas ocasiones una sobrealimentación empachosa, que alcanza su máxima expresión en los furibundos enfrentamientos en redes sociales, donde el anonimato de sus integrantes, posibilita vociferar y alardear falsedades con total impunidad, permitiendo que el odio siga siendo una común moneda de cambio.

 

A la violencia se le han colocado diversos apellidos, tal vez con cierto afán de concienciación social y con excesivo celo didáctico para explicar su razón y motivaciones. Eso ha provocado una beligerante respuesta por parte de un sector, quizá minoritario, pero muy ruidoso, que se siente señalado e incluso agredido por ciertos calificativos, a los que se opone de manera franca, repeliendo con uñas y dientes lo que considera un ataque.

La violencia no necesitaba apellidos, porque ya los llevaba de serie. El primero de ellos es supremacista. La acompaña desde su nacimiento, porque la genera y la produce todo aquel que tiene otorgado un papel superior, independientemente del género que biológicamente haya tocado en suerte. El segundo de ellos es machista, porque el supremacismo lo es mayoritariamente en los esquemas sociales, mundialmente implantados y perpetuados en las cuatro esquinas del globo terráqueo.

 

La violencia se ejerce de forma habitual desde la superioridad, porque el individuo o la colectividad se sienten amparados para implantarla, sin más, como método coercitivo. Es evidente que la practica fundamentalmente el hombre porque se siente más fuerte, tanto desde el plano físico como del social.

No me gusta la expresión violencia de género, porque el único género que tiene la violencia es el animal. Sería mucho más adecuada la expresión violencia machista, ya que definiría la situación de forma más correcta. Por eso, tampoco me gusta que se la llame violencia familiar, ya que dicho término conlleva la evidente pretensión de justificarla y reducirla al interior de las casas y a la inviolabilidad del domicilio.

 

En Tenerife, un padre ha ejecutado probablemente a sus dos hijas, aunque, de momento solo se ha encontrado el cuerpo de la más mayor.

Semejante acto de barbarie ha provocado una rasgadura de vestiduras casi general . La sociedad se ha escandalizado y se ha preguntado: ¿Cómo hemos podido llegar a esto? ¿Qué podemos hacer para evitarlo?

Los tremendistas tienen pronta respuesta. Tiran por la calle de en medio y solicitan aumentos de penas o incluso el descuartizamiento en plaza pública, olvidando que algunos de esos asesinos acaban con sus propias vidas, poniendo en cuestión la eficacia de tal sistema punitivo.

 

Siempre hay excepciones, pero casi todos estaríamos de acuerdo en que el método más eficaz para la prevención y erradicación de esas acciones trogloditas, radicaría en la revalorización del sistema educativo y la implantación de la educación para la salud, no solo encaminada al aspecto ambiental y sanitario, sino al social en el más amplio sentido, que permitiría la adquisición de hábitos saludables en todos los ámbitos.

La educación en igualdad y en la igualdad no es que sean necesarias, son imprescindibles.

 

Lo malo es que con la Iglesia hemos topado. Primero en stricto sensu.

 

A este bárbaro, no se le ha ocurrido otra cosa que poner su estrafalaria figura y sus nauseabundas opiniones al servicio del machismo más recalcitrante y repugnante.

Es difícil reprimir la indignación al ver el video de este titiritero de la doctrina católica, en el que con actitud prepotentemente ofensiva responsabiliza a la madre de las niñas del desenlace  del luctuoso suceso y consecuentemente de la ejecución, realizada por el padre de las niñas, al que llegó a calificar de víctima en un mensaje que luego, por lo visto, borró.

Si su postura es deleznable, mucho más lo es el posterior vídeo en el que afirma no arrepentirse de sus palabras con ademán chulesco.

Bien está que semejante energúmeno haya sido apartado de su labor pastoral, aunque, en un primer momento las autoridades eclesiásticas se mostraran reticentes. En mi opinión, de no haber alcanzado el asunto tanta trascendencia mediática, lo más seguro es que ese personaje hubiese continuado campando por sus respetos. 

Lo malo es que, aunque con menos apariencia de mercachifle, otros compañeros de este sujeto piensan de la misma manera que él y propagan las mismas opiniones con menos bombo y platillo.

 

Si estas actitudes son piedras que obstaculizan el que se pudiese llegar a promover una educación efectiva que desterrase comportamientos supremacistas, mucho más lo son las manifestaciones de determinados partidos políticos y su ideología de base.

Su negacionismo ultraderechista, por mucho que quiera ser blanqueado por algunos que copan los asientos de las tertulias televisivas, provoca el asentamiento de la violencia machista y la perpetuación de conductas como la que se ha producido en Tenerife.

Quienes se apoyan en ese partido para alcanzar un poder efímero son cómplices. Pueden cerrar los ojos todo lo que quieran, pueden hincharnos a eufemismos y a mentiras, pero quien se apoya en los que niegan la evidencia y se jactan de ello, son igual de responsables.

Quienes entregan las consejerías de educación a elementos que quieren implantar la educación sexista, a quienes quieren imponer un pin parental para controlar los contenidos educativos y la educación en general serán igual de responsables del retroceso social y de la lacra perpetuada.

 

No basta con colocarse tras la pancarta que rechazan estos individuos. Es necesario enfrentarse a ellos, porque sus actitudes son peligrosas para la sociedad. 

La connivencia y el compadreo político, mucho me temo que producirá un nuevo advenimiento de la sección femenina, los coros y danzas y el paseo bajo palio del señor Abascal montado en el torro de Osborne.

 

Al tiempo.

El peligroso deporte del insulto

Dado que se me va a ocurrir opinar sobre el señor Pablo Iglesias o, mejor, sobre el tratamiento mediático al que ha sido sometido y a las consecuencias que esto ha tenido en un sector de la población, casi me veo en la obligación de realizar una especie de juramento, en el que se haga constar solemnemente que no pertenezco ni jamás he pertenecido a Podemos, Podemos Unidos, Unidas Podemos, Desunidos Estamos ni a cualquier otro anagrama del original o confluencia que  con él cohabite o haya cohabitado.

Yendo incluso más lejos, no comparto ni he compartido diferentes estrategias empleadas por el otrora líder de dicha formación, mucho menos, algunas de sus opiniones, que, según mi criterio, entran de de lleno en el terreno de la estulticia: “hay que naturalizar que en una democracia avanzada, cualquiera que tenga presencia pública o cualquiera que tenga responsabilidad en una empresa de comunicación o en la política, lógicamente están sometidos tanto a la crítica como al insulto en las redes”.

 

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Si se confunde el culo con las témporas y la crítica con el insulto, se institucionaliza la falta de educación y de respeto, abriéndose la veda al bochornoso espectáculo, protagonizado por una fauna malintencionada de tertulianos, que bordea la calumnia, cuando no se revuelca en ella, arrastrando al fango a quienes únicamente son capaces de leer las letras grandes de los titulares o de celebrar y aplaudir improperios audaces, elevados a la categoría de rigurosas y contrastadas informaciones.

Desde mi posición de no comulgar con el señor Iglesias en sus formas ni en la mayoría de sus fondos, debo decir, no obstante que el acoso y derribo mediático y furibundo, al que ha sido sometido él y su familia me produce una insuperable sensación de vergüenza ajena.

 

Pablo Iglesias se compra un chalé para vivir con Irene Montero y los mellizos

 

El hostigamiento que no cesa en vacaciones: tres meses de “constante acoso” a la familia de Pablo Iglesias e Irene Montero

 

Los ataques constantes, el desprecio con el que ha sido tratado y la animadversión sembrada hacia su persona alcanzarían a llenar miles y miles de folios, que darían para la realización de una serie de televisión de múltiples temporadas, compitiendo en duración, incluso, con Cuéntame cómo pasó.

Una precisa y milimétrica operación que se llevaba fraguando cierto tiempo se desató a partir de 2016, expandiendo el runrún constante de que Podemos era poco menos que una filial del gobierno venezolano, al que habían ayudado a sostenerse los líderes de la formación morada con su asesoramiento.

Los detractores del señor Iglesias le adjudicaron entonces un pingüe enriquecimiento, depositado “ad hoc” en la cuenta corriente de un banco, concretamente el Euro Pacific Bank, sito en un paraíso fiscal. 

 

Igualmente, se difundió a los cuatro vientos que el régimen iraní financiaba a Podemos. 

La Audiencia Nacional archiva otra denuncia sobre financiación ilegal de Podemos

Pisa: El falso informe que trató de tumbar a Podemos en pleno auge

Ni la productora era de Pablo Iglesias, ni cobró 9,3 millones

 

Por supuesto, la intervención de Venezuela e Irán en las finanzas de Podemos no ha sido probada por los medios que publicaron noticias al respecto ni en las denuncias cursadas. Aun así, determinados medios han seguido insistiendo, difundiendo aquellas informaciones de 2016 en pleno 2020, importándoles un pepino las resoluciones judiciales.

La monomanía de alguno de estos medios o, más concretamente, de algunos personajes pone al descubierto actuaciones enfermizas.

Eduardo Inda falta al respeto a los hijos prematuros de Montero e Iglesias

 

 

 

 

La insistencia machacona, centrada en la intoxicación informativa, indudablemente hace mella en quienes tienen ya de por sí perfil de acosador y  entienden que la libertad de expresión ampara cualquier cosa, por rastrera que sea, y justifica el acoso en la puerta de la vivienda de quien hasta hace poco era Vicepresidente del gobierno de España. De la misma manera equivocada, se reivindica el hecho de teñir de testosterona pintadas, que no hacen más que retratar a quien las ha realizado.

 

 

La virulencia de la campaña contra Iglesias no es comparable a cualquiera realizada en nuestro país con anterioridad.

Lo que fue conocido como “Sindicato del Crimen” o, si se prefiere, el germen de la Asociación de Escritores y Periodistas Independientes (AEPI) en 1993 tuvo el objetivo de desalojar como fuera a Felipe González de la Presidencia del Gobierno de España. 

José Luis de Vilallonga publicó un artículo en La Vanguardia, en 1994, denunciando “una conspiración política, financiera y mediática de muy alto calado, consistente en una campaña de intoxicación informativa” 

 

El “Sindicato del Crimen” está todavía aquí

 

A lo mejor, ese artículo no va desencaminado,  y esa querencia destructiva sigue estando aquí.

En julio del 2020, en El español, Pedro J. Ramírez, que algo debe saber de todo aquello que se intentó montar en 1993, publicaba una carta del director, titulada “El tiro  por la coleta”.

El penúltimo párrafo de la carta hacía referencia, cómo no, a la vivienda del señor Iglesias y de la señora Montero y al caso Dina. En el último tildaba al vicepresidente de bochorno para la izquierda, sentenciando, por fin: “La esterilidad de su paso por el poder quedará en evidencia cuando se afronten los Presupuestos. Sólo se cruzan apuestas sobre cuánto tardaremos en oír el estampido del tiro por la coleta, en el interior del coche oficial”.

A quien le interese el texto completo: El tiro por la coleta

Naturalmente el señor Ramírez es muy libre de tener la opinión que quiera, de defender a quien le venga en gana y de atacar a quien le produzca repelús. ¡Faltaría más! También resulta significativa su libertad a la hora de acompañar sus palabras con esta ilustración.

 

 

 

En cualquier caso, a veces, afortunadamente, el llamamiento al todo vale y el persistente intento de linchamiento mediático y de destrucción personal encuentran la respuesta que merecen. 

 

Eduardo Inda y un redactor de su digital, investigados por acoso a los hijos de Pablo Iglesias e Irene Montero

 

Según mi opinión, el comportamiento de varios medios de comunicación ha sido un perfecto ejemplo de acoso y derribo, amplificado día a día desde sus correspondientes púlpitos, alimentado por un aluvión de opiniones, a las que se ha querido disfrazar de noticias, para generar un desprestigio a nivel nacional, que ha cristalizado en odio en un sector de la población.

A ciertos medios de comunicación, les ha parecido muy bien que los ciudadanos, “haciendo uso de su libertad de expresión”, se hayan manifestado de forma continua frente a las puertas de la vivienda de quien era vicepresidente del gobierno de la nación. 

 

 

 

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Algunos minimizan el acoso constante y los insultos, haciendo representación gráfica  de los mismos y restando importancia a los actos frente a lo que califican de “casoplón”. Incluso parece que vean mal la denuncia presentada por el señor Iglesias.

 

 

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Atentos al titular, que no tiene desperdicio:

 

Iglesias reconoce al juez que pide cárcel para un ciudadano porque le llama «garrapata y chepas»

 

Este diario parece decidido emprender una particular cruzada en defensa de este ejemplar ciudadano y de su aún más ejemplar conducta. 

 

El líder de las protestas frente al casoplón: «Iglesias me quiere meter 14 años en la cárcel pero no me intimida»

 

El objetivo de crear ruido es un fin en sí mismo. El fuego siempre acaba consumiendo los elementos que lo han producido. Para descubrir el origen concreto que lo ha provocado siempre es necesaria la correspondiente investigación de los expertos en incendios.

Las astillas arrojadas a él son numerosas. El todo vale ha calado en el corazón y en los testículos de los politiquillos.

 

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Es muy edificante comprobar el nivel de determinada gente que se dedica a la política. A la vista de cosas como estas, quizá sería necesario exigir un test psicotécnico previo, a todo aquel futuro candidato a formar parte de una lista electoral, por muy local que esta fuere.

Puede que no sean conscientes de la influencia que este tipo de opiniones desencadena entre la gente con la misma escasa formación del que profiere esta clase de manifestaciones.

Sirva como ejemplo este comentario a esta opinión, publicado 2 días después, a las 20, 47 h:

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El caldo de cultivo no ha parado ser mantenido a punto de ebullición en las marmitas que han sostenido este aquelarre, potenciando un grado de polarización político-social enorme con un nivel de inquina superlativo.

Parece que el deporte practicado en Twiter, del que confieso no conocer las reglas, favorece la crispación entre sus miembros y justifica las etiquetas de los pontífices de las redes sociales. Todo queda sometido al juicio final de miles de intransigentes anónimos o de un puñado de ilustres de lustre pasado, moradores todos de las catacumbas, donde se cultiva la ignorancia y la intolerancia, como si fuesen champiñones.

 

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Me da la sensación de que los medios de comunicación han convertido esta red social en una especie de tribuna bíblica exhibicionista, donde se reproducen de forma constante las opiniones de políticos, politiquillos y famosos de medio pelo o de pelo entero, para ensalzarlas o denigrarlas, según convenga a los intereses mediáticos en cuestión.

La suma de los factores que han quedado expuestos ha desembocado, según mi punto de vista, en el espeluznante desenlace de las amenazas de muerte, perpetradas contra miembros del gobierno de la nación y contra su exvicepresidente.

 

 

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La parafernalia mediática continúa, sin embargo. El interés por el desprestigio y el vilipendio personal es como el rayo que no cesa.

 

Mariló Montero, sobre la carta con balas a Pablo Iglesias: “Hay a quienes les viene bien recibir una amenaza”

 

La animadversión traspasa los límites del surrealismo y de la razón.

 

Iglesias explota el miedo por las amenazas con 26 escoltas y 214.263 € en subvenciones para seguridad

 

El lenguaje utilizado en este artículo recuerda al de épocas pasadas, que parecen acercarse de nuevo al galope. Algunos de los términos empleados producen más vergüenza que sonrojo. El claro intento de minimizar la gravedad de la acción y la afirmación de que el riesgo para la seguridad es casi nulo, basándose en el número de escoltas y el dinero invertido, es bochornoso y patético.

Estoy seguro de que el hecho de haberse quedado sin el payaso de las bofetadas no va a suponer que se afloje el ímpetu de los cruzados contra Pablo Iglesias. Han sido tantos los recursos empleados en el desprestigio que aún se rentabilizarán durante un buen tiempo. Su ausencia de la política activa no va a suponer un bálsamo para la formación que ha liderado durante años. Se le seguirá asociando con ella para arremeter y arrinconar a quien se haga cargo de la dirección en el futuro. Venezuela, Irán, cucarachas, garrapatas, casoplones y tiros por la coleta seguirán presidiendo el insulto nacional, manteniendo en alto la bandera del odio para ensombrecer el panorama.

Desearía que  la sensatez y la cultura se impusiesen, desterrando las manipulaciones que de la libertad de expresión trataran de hacer tirios y troyanos. Me gustaría que se la respetase tanto como a los propios individuos, declarándose ilegal la práctica del deporte del insulto o , al menos, restringiéndose por el propio sentido común . Me temo, sin embargo, que mi deseo no sea más que una utopía que, tal vez, la Justicia debiera proteger con más ahínco.

 

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De momento, los medios de comunicación, dando una auténtica lección de profesionalidad y de investigación periodística, han publicado entre fanfarrias la noticia de la década futura: La novia de Reverte se ha cortado el pelo.

¡Así se hace!

¡Esto es nivel y lo demás son cuentos.

 

 

Cómplices del desatino

Desde la aparición de esta formación política, si es que esta corriente mereciera semejante calificativo, tuve el propósito de referirme lo menos posible a ella en este blog, con la firme intención de minimizar la publicidad de sus intolerantes e intolerables postulados ideológicos, el tufo supremacista de sus líderes, la jactancia prepotente y la chulería ofensiva, instalada en su discurso beligerante, la defensa carpetovetónica de añoranzas imperiales, el revanchismo trasnochado, supurante de inquina, la condena al diálogo, la mezquindad manipuladora y la profunda y peligrosa incultura, de la que presume y ondea como si de una bandera se tratase.

 

He escuchado a algunos justificar las maneras de matones de barrio, adoptadas sistemáticamente por sus líderes y portavoces, bajo el débil paraguas de que este partido se ha convertido en la tercera fuerza política del país, como si eso otorgase patente de corso para difundir proclamas e ideas, no rayanas en el fascismo, sino sumergidas plenamente en él.

 

Ese argumento de ciertos periodistas, número mayor del que a simple vista parece, cuya intención es blanquear a la formación ultraderechista, tiene la misma consistencia que el sofisma instalado en que la mierda es buena porque millones de moscas no pueden equivocarse.

Tal vez, a esos periodistas, les haría falta una seria introspección moral para vislumbrar que eso que alguien bautizó como equidistancia no es más que un torpe eufemismo de la complicidad. Aunque, para qué engañarnos, la humildad y la autocrítica son deportes poco practicados en España, donde cada vez es más frecuente que la información sea secuestrada por la opinión partidista y el tertulianismo barriobajero y chabacano.

 

¡Grande, Forges, sin duda, que supo reflejar como nadie el único argumento que con excesiva frecuencia son capaces de utilizar determinados tertulianos, cuyos nombres todos tenemos en la punta de la lengua!

Una dos y tres: ¡Culo en pompa! De ahí fluyen un sinfín de ideas tertulianas.

 

 

 

Ese esfuerzo adoctrinante y blanqueador de ciertos tertulianos, impuesto o no por los amos de los medios para los que trabajan, con el fin de reclutar oyentes o espectadores a la causa que defienden con uñas y dientes, les lleva a distorsionar la verdad, manipular la realidad y tergiversar la imparcialidad. Solo les falta pedir el voto para tal o cual partido de forma directa. Aunque, a veces…

En este territorio, se mueven como pez en el agua, especialmente, los blanqueadores de la ultraderecha, los magos de los matices y los birlibirloques, los fabricantes de la insidia del “Sí, pero…” y “Del tú más”, los que establecen comparaciones que no vienen a cuento, con tal de desviar la atención hacia donde a ellos les interesa.

 

 

 

Lamentablemente, con excesiva frecuencia, la labor de zapa persistente de estos individuos se ve favorecida por la dejación de funciones de los moderadores de los programas en los que estos adalides están presentes como tótems intocables e inamovibles.

En aras de una malentendida libertad de expresión, los teóricos moderadores o conductores les permiten comentarios por lo bajini, mientras no están en el uso de la palabra, cuando no, gritos desaforados, interrupciones constantes para evitar que pueda ser escuchada la opinión distinta o sea convenientemente eliminada a base de ruido, chascarrillos con mala sombra y una batería de gestos despreciativos y jocosos, puntualmente recogidos y resaltados por la realización televisiva, mientras se escuchan en off las palabras del otro tertuliano, al que se le está faltando al respeto flagrantemente.

Si alguien no sabe a lo que me refiero o tiene dudas, puede echarle una ojeada al paradigma, institucionalizado por el programa La Sexta Noche. 

 

 

ABC

 

Si, pese a la tosquedad evidente de sus métodos, resultan peligrosas estas cohortes en tareas blanqueadoras, mucho más lo son determinadas actitudes, mantenidas por algunos magistrados que, no digo yo que no ajusten a derecho sus resoluciones, pero que sí las alejan muy mucho del sentido común, el menos común de todos los sentidos, por cierto.

Precisamente, esta extendida falta de sentido común se hace más patente en la arena política, donde candidatos y ad láteres de todo tipo u opinadores profesionales chapotean en el fango sin  la menor vergüenza. De esa manera, en aras de un “todo vale”, convertido en dogma de fe, vulneran la decencia.

No importa lo que se diga, siempre habrá un palmero en nuestras vidas o un coro de ellos para justificar lo injustificable. Siempre habrá alguien que trate de darle la vuelta a la gramática, careciendo, por supuesto de la inteligencia de Les Luthiers; siempre habrá un enredador de la semántica, baboseando; siempre brotará un paladín desde, por y para la inmundicia.

 

 

 

No importa que se llame mantenido al necesitado, alguien lo convertirá en un eufemismo versallesco y castizo, que la aspirante a gobernar la comunidad de Madrid supo utilizar con arte torero. Qué importa que se dilapiden millones en la construcción de un hospital innecesario, en vez de aumentar los recursos públicos en la asistencia primaria. Da igual. Todo vale. Todo es posible en el reino de jauja. Al fin y al cabo, en Madrid, que es España dentro de España, pero al margen, se lucha contra coronavirus desde el interior de bares y cafeterías. “¡No pasarás, bicho!”. ¡Palmeros al poder!

La alimentación de la serpiente ultraderechista, engordada a base de la demonización de cualquier sentimiento nacionalista, ha acabado convirtiéndola en un monstruo de siete cabezas, que puede dejar tiritando a la derecha tradicional.

Los palmeros lo saben. Por eso, se apresuran a realizar comparaciones sin sostén entre la extrema derecha y Unidas Podemos o, incluso, a resucitar en los debates a la extinta ETA, con tal de trivializar comportamientos nauseabundos y actitudes incalificables, como el de la diputada que, desde la tribuna del Congreso, admitió que “Están a favor de la unidad nacional. Son nuestra gente”, refiriéndose a los integrantes del chat de altos mandos del Ejército, que llamaron a fusilar “a 26 millones de hijos de puta” y a dar un  golpe de estado.

Olona sobre la carta de antiguos cargos militares al rey:

El descaro y la impunidad no tienen límites.

 

El blanqueo puede alcanzar cotas insuperables de surrealismo, permitiéndose aceptar tiros en la nuca de la Historia.

 

El Supremo archiva la querella contra Ortega Smith por sus declaraciones en TVE sobre las Trece Rosas

Resulta que para el Tribunal Supremo estas bochornosas manifestaciones fueron un perfecto ejemplo de libertad de expresión y no constituyeron un delito de incitación al odio ni pudieron percibirse en ellas  calumnias o injurias graves.

Curiosamente, no siempre ha sido utilizada la misma vara de medir para las distintas libertades de expresión.

En cualquier caso, como mucho, el único castigo  a aplicar al agrio entrevistado sería un viaje a través del túnel del tiempo para que mi profesor de cuarto de bachiller le enseñase Historia Universal o, más concretamente, Historia de Aquí, como diría Forges.

¡Viva el blanqueo!

 

 

La Audiencia Nacional archiva la causa contra el hombre que disparó a fotografías de miembros del Gobierno

 

¡Claro! El pobre está arrepentido y solo lo hizo “por pasar el rato y matar el tiempo”. ¡Menos mal que era lo único que quería matar, según la Audiencia Nacional!

 

 

 

El blanqueo debe continuar, porque según los palmeros oficiales del PP no debe producirse un cordón sanitario a una formación política que ha dado sobradas muestras de conducta antidemocrática. Si así se hiciese, se pondría en peligro el gobierno de dicho partido en determinadas autonomías, alcaldías y, quién sabe, en el de la nación en un futuro prometedor.

Los palmeros alaban a Alemania cuando les interesa o para zurrar la badana al gobierno nacional, que definen como socialcomunista,  pero cuando allí ejercen un cordón sanitario contra la ultraderecha, dan la callada por respuesta.

Según los blanqueadores, cualquier cosa y cualquier aliado son válidos para sujetar la vara de mando, excepto, claro está, del demonio con cuernos, representado en la figura de Pablo Iglesias, a quien resulta divertido vilipendiar.

En el rizo de los rizos, se llega a poner en duda la veracidad de unas abyectas amenazas de muerte, como hizo la candidata de VOX a la comunidad de Madrid. 

 

 

 

 

No tenemos que extrañarnos demasiado, puesto que un compañero de partido de la susodicha ya había enseñado el camino a los que han enviado las balas por correo.

 

 

 

 

Debería terminar con un escueto “Sin comentarios”, pero prefiero hacerlo con una llamada de atención a aquellos que con su actitud pueden convertirse, si no lo han hecho ya, en cómplices del desatino. 

Gafe

Gafe (RAE): Dicho de una persona: Que trae mala suerte.

A los buenos aficionados al fútbol, estoy seguro de que no les costaría mucho tirar de memoria para confeccionar una lista de jugadores nacionales, que podría decirse han estado perseguidos por algo parecido a la mala suerte. No me refiero al aspecto físico ni a lesiones importantes o incluso invalidantes. La lista a la que me refiero estaría formada por aquellos que acumularon más de dos descensos de categoría en sus correspondientes carreras. Esta lista sería mucho más larga si a ella incorporásemos también los entrenadores.

Para aquellos que no posean buena memoria o no hayan sentido curiosidad por detenerse a analizar esa circunstancia, ahí está eso que hace tiempo se llama hemeroteca y puede consultarse para realizar las oportunas comprobaciones.

Lo cierto es que con Internet o sin él podemos constatar que ha habido algunos jugadores que han sufrido en sus carnes más de dos descensos a segunda división.

A priori, podríamos pensar que eso le ha podido ocurrir a futbolistas, cuya carrera ha resultado mayoritariamente ligada a clubes modestos y, por tanto, con mayores probabilidades de perder la categoría que otros de más rancio abolengo. Sin embargo, no siempre ha sido así. Ha habido jugadores de cierto caché, que formando parte de equipos que teóricamente no eran candidatos al descenso, acabaron en segunda división de manera sorprendente.

A esos jugadores, la superstición deportiva popular les colocó sin paliativos la etiqueta de gafe.

Estos días, me han venido a la memoria aquellos tiempos en los que al ver la confección de las plantillas, al inicio de la liga, comentaba de coña con mi hermano que tal o cual equipo debería de llevar cuidado, porque había fichado a fulanito, “experto” en descensos. Más de una vez, mi advertencia fue premonitoria.

Sé que la política y el fútbol tienen poco que ver, pero…

El caso es que el comportamiento de Toni Cantó ha hecho planear sobre mis recuerdos la figura del gafe futbolístico. A este político de la legua, no hay duda, le va como anillo al dedo.

 

Este personaje de actitudes y verborreas apócrifas, ademanes impostados, pinta de galán cercano a la tercera edad y vaivenes ideológicos de gran tonelaje, realizó una mediocre interpretación ante los micrófonos y las cámaras de los medios informativos, que lo esperaban a la salida de la reunión de la ejecutiva de su anterior partido.

Ante la oportunidad pintiparada que los periodistas le ofrecían, su sobreactuación afectada, propia de la “honradez recompensada siempre en España”, como bien diría el genial Marsillach, le hizo casi lloriquear al reconocer campechanamente estar triste, cabreado, jodido y encontrarse en un estado lamentable (sic).

Prensa, tertulianos y analistas políticos no tardaron en alabar la actitud del cariacontecido político, cuando proclamó a los cuatro vientos que dimitía de la ejecutiva de Ciudadanos y renunciaba a su acta de diputado.

Lo curioso fue que a algunos les convenció tanto la interpretación, que se la creyeron y todo. Que se lo pregunten, por ejemplo, a Risto Mejide.

Seguramente, fue porque les quedan lejanos aquellos míticos Estudio 1 de TVE, llevan poco cine sobre sus espaldas y parece que nunca escucharon esta canción, cuya letra parece escrita expresamente para la representación del señor Cantó.

 

 

La desilusión del señor Cantó duró tanto como la alegría en la casa del pobre o un pirulí a la puerta del colegio. Su agente, es de suponer, no recibiría los plácemes de la farándula ni llamada alguna de Hollywood. Sin embargo, el otrora actor, que ha dedicado su tiempo en los últimos ocho años a un ensayo continuo, sucumbió ipso facto a los cantos de sirena del todavía líder del Partido Popular y cayó rendido a sus brazos y al número cinco en la lista de la candidatura de Díaz Ayuso a la comunidad de Madrid.

 

 

Antes de que su amor platónico sucumbiese a los más bajos instintos pasionales, el político actor se despachaba a gusto contra el partido que ahora le abre las puertas que él atraviesa sin el menor rastro de vergüenza. Antes, en cambio, prefería morir a pecar, dedicando lindezas en forma de exabruptos.

“Los españoles que quieren un partido que no luche contra la corrupción, que voten al PP”.

“Según los jueces, es usted la secretaria general de un partido que forma parte de una empresa criminal conjunta”.

Newtral Hemeroteca

Claro que eran otros tiempos y otro PP, nos diría el número cinco con toda probabilidad. Si Saulo, recaudador de impuestos y furibundo anticristiano, abrazó la fe nada más caerse del caballo y acabó convertido en San Pablo, para escribir epístolas a diestro y siniestro, qué no habría de ocurrirle a un antiguo actor, capaz de tragar sapos y culebras.

“Isabel Díaz Ayuso es una líder a la que admiro, que ha demostrado estar muy acertada en sus decisiones y ser muy valiente en un momento muy delicado, frente al ataque de toda la izquierda de España”.

 

“Es esencial que esta comunidad siga siendo ejemplo de libertad en Europa y motor económico de España”.

Bueno, pues el antiguo flagelo acaba convertido en flagelado. Lo que son las cosas. Aunque, algunos estamos curados de espanto, dada la trayectoria de semejante personaje o de los dos, mejor dicho.

El nuevo cruzado lleva a sus espaldas el hundimiento del primer partido por el que obtuvo representación parlamentaria, UPyD, del que huyó despavorido por motivos ideológicos y por el olor a cadáver que despedía la formación. Primer partido siniestrado a su sombra.

Ahora, ha cogido el mazo que le ha tendido el PP para contribuir al proceso de demolición del segundo partido, Ciudadanos.

Aunque la experiencia cinematográfica del señor Cantó es tan breve como exigua, podría ser contratado pera un remake de esta película, sobre todo por el título de la misma:

Albert Rivera (¿intrigante en la sombra ahora?) lo acogió en su seno tras la deserción de UPyD y las declaraciones contra la líder del partido Rosa Díez, a la que acusó de haber destrozado el partido. Arrimadas ha sido pagada con la misma moneda y con la misma acusación.

Especialista en fugas, el señor Cantó se repite más que el ajo. También es reiterativo, por lo visto, en meteduras de patas y difusión de bulos, según recoge la sección Tremending de Público:

Las mejores ‘cantadas’ de Toni Cantó antes de llegar al PP: bulos, meteduras de pata y ataques a la izquierda

Parece que en ese sentido ya ha prestado el primer servicio a su nuevo partido, difundiendo un twiter en el que aseguraba el cierre del Hospital Isabel Zendal en el caso de que la izquierda gobernase en Madrid. Luego, lo borró, al más puro estilo de “enmierda que algo queda”.

En fin, el señor Cantó lleva descenso y medio, a falta de confirmarse el definitivo de Ciudadanos, que mucho me temo acabará produciéndose. Un espléndido currículum, que es susceptible de mejorar.

 

 

Si yo fuese gerifalte del PP, no las tendría todas conmigo. Me preocuparía la proclive tendencia del nuevo fichaje a la alabanza fácil al míster de turno, ya que ha solido ir acompañada de una desbandada aún más fácil y una posterior diatriba furibunda contra el primigenio club de sus amores, al menor atisbo de turbulencia o de que las cosas viniesen mal dadas. En esa técnica, el supuesto medio centro, de reciente adquisición por Casado y el excampeón mundial de lanzamiento de hueso de aceituna, ha demostrado ser un experto de categoría.

Si el contratado liquidador acabase llevándose  por delante al actual PP, cosa que parece inalcanzable, pero que habría que mirar con lupa por los posibles bandazos ideológicos en el seno del partido y la constante canción de cuna que algunos de sus miembros le cantan a VOX, no sería de extrañar que esa fuese la siguiente parada en la trayectoria vertiginosa del político actor.

Sería sin duda un guiño al título de la famosa y longeva serie en la que participó en sus dos primeros años de emisión de las quince temporadas que se mantuvo en antena.  En la segunda temporada, el guionista quizá lo caló y le proporcionó una frase más que premonitoria: «Ni remordimientos ni mala conciencia tú, debería dedicarme a la política».

 

 

Con tres descensos en su haber y un currículum envidiable, quizá en el fuero interno de Toni Cantó, las aspiraciones apuntasen mucho más alto todavía. Si un  mal actor llegó a ser presidente de la entonces más poderosa nación de la tierra, ¿por qué no soñar despierto? Al fin y al cabo, es gratis, aunque algunos cobren y muy bien por ello.

A mí me gustaría recordarle al huidizo politicastro, más que nada por meterle un poco el dedo en el ojo, que la última contribución cinematográfica de Ronald Reagan, gran film por cierto, llevó este título en España:

 

 

¡Ojo con los malos farios!

Por su más que evidente condición de gafe, el Partido Popular debería hacerse mirar la contribución del personaje, que han incrustado con calzador en las listas de la comunidad madrileña.

Ya se sabe aquello de lo que hay que hacer cuando se vean cortar las barbas de tu vecino.

El que avisa no es traidor.

 

 

 

 

Malos tiempos para la ciencia (PIB en ciencia, “influtubers” y fugados fiscales, Segunda parte)

 

Decíamos ayer que la RAE define Influenciar como: “Dicho de una persona o de una cosa: Ejercer predominio, o fuerza moral” o como: “Contribuir con más o menos eficacia al éxito de un negocio”.

Después de tanta palabreja alrededor, influencers, youtubers, youtuber gamers y otros términos inventados más, insisto en mi idea de llamarlos a todos influtubers, ahorrando así esfuerzo y espacio.

Siomara Colorado en su artículo “Tecnología de la información y la comunicación” se refiere a ellos como comunicadores visuales, definiéndolos como: “Individuos que utilizan la red social de vídeos más grande el mercado digital YouTube para postear cualquier tipo de contenido que pueda resultar entretenido, generando así un gran número de reproducciones”. “Usuarios que introducen y comparten vídeos llamativos en la red social YouTube con el objetivo de causar interés a la comunidad de seguidores de la que dispone y que ésta vaya en aumento”.

Pues vale.

 

Viendo la proliferación de ellos y las numerosas sectas que han desarrollado a su alrededor, nutridas por millones de de seguidores jóvenes, no me queda más remedio que aceptar que se avecinan malos tiempos para la ciencia, no solo para la escasa incorporación real de la mujer a ella, sino para la propia subsistencia de la disciplina, ya que, viendo los medios destinados a la misma y los ingresos de quienes la practican, lo normal es que la gran mayoría de los jóvenes sea más proclive a considerar como modelo de referencia  a cualquiera de estos o estas influtubers antes que a cualquier científico de prestigio. Es lo que tienen la pasta gansa y, sobre todo, la denostación de la cultura, que puso en práctica el último gobierno del Partido Popular y por la que navegan no solo los jóvenes, sino la sociedad en general.

El Informe Nacional RIO 2016, publicado por el Observatorio de Investigación e Innovación de la Comisión Europea reconoce que España ha reducido considerablemente su base investigadora en los últimos años, tanto en el sector público como en el privado. La cifra actual supone un retroceso en sus recursos humanos a los niveles del año 2007.

La tendencia comenzó durante el último año de mandato de Rodríguez Zapatero y continuó con los recortes en investigación con el gobierno de Mariano Rajoy.

 

A la vista de los datos, es imprescindible que la campaña de recogida de firmas para que el porcentaje del PIB, destinado a ciencia, aumente al 2%, llegue a buen puerto, ya que el 1,2% actual es casi la mitad de la media europea y cerca de tres veces inferior al de Alemania. No creo que estas cifras necesiten explicación alguna.

Veamos cómo está la cosa en ciencia y cuáles serían las retribuciones que recibiría el personal dedicado a investigación:

PIB total en España en 2020: 1.119.976 millones de €

Inversión en ciencia: 1,2%   —> 13.439.712.000 €

Nº de investigadores en España (2017): 215.713

Inversión per cápita (13.439.712.000 / 215.713) —> 62.404 €

Naturalmente, en esa cantidad está incluido sueldo y también los recursos materiales de todo tipo, precisados para el desarrollo de la actividad.

El salario promedio de un investigador/a en España es de 1.585 € por mes. (https://es.indeed.com/career/investigador/salaries). No se aclara si se trata de salario bruto o neto.

En cualquier caso: 1.585 X 14 pagas —-> 22.190 € anuales por investigador

Como es lógico deducir, todos aquellos investigadores que estén obligados a tributar lo harán religiosamente, puesto que la empresa les descontará la cantidad de sus nóminas, en el porcentaje que les corresponda.

Conclusiones que se pueden extraer sin estrujarse mucho el cerebro:

  • Para ser investigador se requiere un considerable número de años de estudios, capacitación, especialización y sacrificio

  • El beneficio social que producen los investigadores es altamente considerable

  • El sueldo medio de un investigador es absolutamente ridículo

  • Los investigadores satisfacen los impuestos que les corresponden

Resulta más que evidente que los niños y los jóvenes, en su gran mayoría, por desgracia, jamás considerarán un referente a nadie que forme parte de esa legión anónima, que se deja las pestañas para conseguir que se pueda vivir mejor, contribuyendo a un mejor desarrollo sanitario, tecnológico y, en resumen, social.

¿Hacia dónde mirarán los niños? Esta claro, ¿no?

Algún influtuber habrá en la viña del señor que merezca la pena, pero, por desgracia, la mayoría de los que más se hacen notar no la merecen en absoluto, especialmente, los que dedican vídeos ostentosos a enseñarnos lo que han conseguido, gracias a la pasta gansa obtenida por su dedicación al mundo de la comunicación, amparada por las grandes empresas, que dicen a través de ellos, cómo, dónde, cuándo  y lo que se debe pensar de forma obligatoria.

Hace más o menos un mes, uno de los influtubers más importantes del mundillo nacional, muy pagado de sí mismo, demonizó los impuestos que había satisfecho hasta el momento, anunció que no estaba dispuesto a seguir cumpliendo con sus obligaciones tributarias, proclamó que estaba siendo perseguido por el fisco y justificó injustificablemente su huida al paraíso fiscal andorrano por semejante causa.

El influtuber en cuestión, apellidado Doblas, única referencia publicitaria a su identidad que va a recibir aquí, estaba indignado por el trato recibido:  “Hacienda me ha tenido en el punto de mira desde el día uno. Siempre han estado intentando putearme, tío. Lo he hecho bien. Lo he hecho todo legal. Aun así, por ser el único tonto que se ha quedado en España me putean a mí, ¿sabes?”

¡Pobrecito! Seguro que llevaba todo el día a un inspector de Hacienda colgado de la chepa. Y eso debe de cansar mucho, la verdad. Al personaje, claro está, le gustaría tener una charla directa con algún responsable del fisco: “Me encantaría poder hablar con alguien y decirle: oye, ¿por qué no llegamos a un acuerdo?”. No sé a qué tipo de acuerdo se referirá, porque por lo visto no lo aclara en su vídeo. Lo que sí aclara en tono jocoso es que cada vez que pisemos una carretera pensemos que la han pagado un colega y él. Claro, muchacho, el resto de los españoles no paga ni un clavo.

El colmo de su mal gusto toca techo cuando en tono pretendida y presuntuosamente gracioso manifiesta: “Imagínate, que el Gobierno de España haga un hospital que se llame el Hospital (Su nombre y apellido). ¡Por los niños! Si hacen eso… no pasa nada, les perdono. Me quedo aquí”. No sé si podremos aguantar tanta magnanimidad. Será difícil.

 

He tratado de informarme sobre los estudios cursados por este personaje. La única referencia que he encontrado es un lacónico estudió Animación y modelado 3d, sin cita de la universidad en la que lo hizo ni si obtuvo la licenciatura o no se trataba de estudios universitarios. Me ha recordado la maravillosa presentación de un autor en un espectáculo de Les Luthiers: “Sobre el autor, dos palabras: Cursó estudios”.

Según la web Social Blade, especializada en medios sociales, pero centrada en YouTube, el influtuber en cuestión gana unos 4,3 millones de euros al año y tiene 38 millones de seguidores.

No es mi intención discutir lo que gana ni si es merecido. Lo que gana bien ganado está porque alguien se lo paga. Eso es indiscutible. Únicamente, a modo de reflexión, descontados los impuestos, sus ingresos son los equivalentes a los de media de más de 90 investigadores nacionales. Sin descontarlos, obviamente, la cifra se elevaría a180.

Si antes llegábamos a unas conclusiones, cuesta poco llegar a estas otras:

  • Para ser influtuber no son necesarios años de estudio, capacitación, especialización y sacrificio

  • El beneficio social que producen los influtubers es, cuanto menos, discutible

  • Los ingresos de muchos de estos influtubers son desorbitados

  • Muchos de lo influtubers quieren pagar sus impuestos en paraísos fiscales y no en los países en los que obtienen los ingresos

Puede que ahora este y otros influtubers se crean los reyes del mambo, chapoteando en su momentáneo éxito, creyéndose intocables e inalcanzables, pero más les valdría poner sus barbas a remojar en la aguas de esta frase latina.

La gloria será mucho más efímera cuanto más dependa de la moda impuesta por una multinacional, que no dudará en cambiarla a su antojo para satisfacer sus propios intereses. Influtubers hoy, mañana juguetes rotos.

Argumentaciones, como las esgrimidas por el huido a Andorra solo reflejan el individualismo y la insolidaridad de sus postulados y de quienes los apoyan, acercándose a una ideología peligrosa, carente de arraigo social y de inspiración totalitarista.

Me gustaría que el paraíso fiscal andorrano acogiese en su seno y nacionalizase no solo a los ricos fugados fiscales, forrados de pasta, sino a los millones de los seguidores que piensen de la misma forma. Así, a lo mejor, ese paraíso fiscal encontraría la horma de su zapato y acabaría consumiéndose en su propio jugo.

Es imposible hacer comprender a quien se cierra en banda y vocifera que el estado le roba porque le hace pagar impuestos. Es imposible hacer entender lo que supone el estado del bienestar, cuando solo interesa el de uno mismo. Por eso, voy a terminar con este vídeo, que se ha hecho viral. Lo único que lamento es que se le vea la cara al dichoso influtuber, pero lo doy por bien empleado.

 

 

Malos tiempos para la ciencia.

 

 

 

 

PIB en ciencia, “influtubers” y fugados fiscales (Primera parte)

Ayer, día 11 de febrero, se celebraba el día internacional de la mujer y la niña en la ciencia. Dos días antes la agencia de publicidad alicantina Gettingbetter presentaba su campaña #NoMoreMatildas, creada casi un mes atrás.

El objetivo de esa campaña es promover la visibilización del papel de la mujer en la investigación científica.

Esta campaña, ideada por Gettingbetter Creative Studio de Alicante ha contado con la colaboración de la agencia literaria y de comunicación Dos Passos y con Kamestudio y fue presentada en la oficina en Madrid del Parlamento Europeo.

Cabe destacar la intervención en el acto de Juan Morales, uno de los socios fundadores de la agencia, de la que destaco muy especialmente esta afirmación, que comparto plenamente: “Hay quien dice que la publicidad sirve para hacer que la gente quiera cosas. Nosotros siempre hemos pensado que no, que la publicidad sirve para hacer cosas que la gente quiera”.

La presidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas, que también participó en el acto, se alegró de “la increíble participación que ha desatado esta campaña, que a pesar de ser feminista, no ha provocado ni un solo mensaje de odio”.

Es cierto que la campaña ha sido mayoritariamente valorada de forma positiva y ampliamente aceptada en medios de comunicación, entidades, organismos y público en general, pero, aunque minoritarias, también ha habido opiniones, que si no son mensajes de odio sí se han escudado en la confrontación, enredándose en sofismas, probablemente malintencionados, para tergiversar el lenguaje y arrimar el ascua a la sardina de los intereses, destinados a la ampliación de suscriptores de un pequeño rinconcito de la nueva biblia universal.

Así lo ha hecho, por ejemplo uno de esos canales, regentado por alguien con un nick, quizá intencionadamente casposo, al que me niego a hacer publicidad directa. Supongo que ya se la harán los 37000 suscriptores con los que cuenta en la actualidad.

Lógicamente, la aspiración del emperador de dicho canal será, digo yo, la de multiplicar el número de súbditos, como si de panes y peces se tratasen, para gozar así de pingües dividendos dinerarios, obtenidos a través de un Patreon (sitio web de micromecenazgo para proyectos creativos(sic)) o del ingreso mondo y lirondo de donaciones en PayPal por parte de sus acólitos (aparte de las migajas que le proporcione la generosidad de la plataforma en la que está instalado su canal).

Como contrapartida, el prohombre preclaro de la comunicación imparte entre sus seguidores charlas de colega adoctrinador, filmadas por una cámara doméstica, permitiendo los comentarios en tiempo real de quienes están recibiendo la lección magistral de turno.

Mediante las lenguas de fuego, que se desprenden de la sabiduría del orador, son iluminados aquellos que moran en la oscuridad y ansían ser conducidos o reconducidos al paraíso de las ideas ajenas y persiguen formar parte de algo tangible o intangible.

Para aposentarse en su pedestal, esta suerte de predicador no ha precisado acreditar estudios. Tampoco ha requerido demostrar formación específica. Si dispone de ambas cosas o de alguna de las dos no he sido capaz hallar su rastro en la red. Claro que la única fuente que parece ocuparse del personaje es Wikipedia. Desde luego, allí, no aparece apartado alguno que mencione su formación o sus estudios.

Ya sé que habrá más de uno que apelará a la formación recibida en la universidad de la vida, aunque, dada la edad del personaje, mucho me temo que aún le falte bastante para obtener el doctorado. Pero, no importa, títulos no le faltan, como el que le adjudicó el diario El Mundo, en 2018: ” El verdugo del feminismo moderno”. Por cierto, en esas fechas el número de sus seguidores se cifraba en cien mil. Por el camino, se ha dejado dos tercios de ellos.

En cualquier caso, con semejante currículum a sus espaldas, como azote del feminismo, no podía dejar pasar la ocasión de meterle el dedo en el ojo a la campaña #NoMoreMatildas. Por eso, ha realizado una comparación de birlibirloque entre las frases : “El talento no tiene género” y “La violencia no tiene género”, mezclando ambas lanas en la misma madeja con tal de desacreditar el feminismo.

Quizá sería conveniente que ese parlanchín se diese un garbeo antes por el diccionario de la RAE para aclarar conceptos y hablar con mayor propiedad. No se tiene razón por el mero hecho de pontificar en televisión y, mucho menos, por hacerlo desde un canal a la sombra de los nuevos paradigmas.

El feminismo es definido en su primera acepción como: “Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”. En su segunda: “Movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo”.

El machismo queda definido en su primera acepción como: “Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres”. En su segunda como: “Forma de sexismo caracterizada por la prevalencia del varón”.

El ataque al lenguaje empleado en la concepción y desarrollo de la campaña #NoMoreMatildas, por parte del recolector de suscriptores canalizados, entraría de lleno en el terreno de la boutade (Intervención pretendidamente ingeniosa, destinada por lo común a impresionar).

La gente con algo dentro de la cabeza lo que quiere es la igualdad de oportunidades absoluta entre géneros, no dedicarse a plantar sofismas en jardines regados por opiniones personales que aparecen presentadas como grandilocuentes oráculos.

El auge de la comunicación y, sobre todo, la velocidad con la que la tecnología se ha desplomado sobre ella, ha hecho florecer una serie de conquistadores del mundo futuro, que andan preocupados en el diseño de una nueva escala moral y social de valores, en la que la superficialidad y la inmadurez sean las únicas monedas de cambio permitidas para alcanzar la gloria y la legitimación y justificación de conductas, aunque no sean las debidas ni apropiadas.

Este avance vertiginoso hacia la despersonalización ha provocado un enorme socavón en los principios de la sociedad por donde se ha despeñado la conciencia social colectiva y la solidaridad, permitiendo que en todos los altares se organicen rezos en favor del individualismo.

Han surgido especímenes conquistadores, que avasallan con su poder casi omnímodo, emanado de los medios de comunicación, a los que puede fagocitar en cualquier momento, gracias a los ríos de pasta gansa, que fluyen a su alrededor.

Como tal, el barbarismo no ha colonizado todavía el diccionario de la RAE, aunque es de suponer que no tardará en hacerlo. Por el momento, tenemos que conformarnos con la definición de influenciar y elegir la acepción que más nos cuadre o mejor nos parezca.

Esta: “Dicho de una persona o de una cosa: Ejercer predominio, o fuerza moral” o esta otra: “Contribuir con más o menos eficacia al éxito de un negocio”.

Ramas del mismo árbol, tampoco incluidos en el diccionario, aparecen los youtubers, y los youtuber gamers o quizá deberíamos acuñar un nuevo término que los englobase a todos. Yo propongo influtubers.

De todos ellos y del panorama científico español, hablaré con vuestro permiso en una próxima entrega.

Para acabar esta, os dejo el video promocional de la campaña #NoMoreMatildas.

 

 

CONTINUARÁ . . .

 

Hasta las narices de expertos

Me ratifico en lo escrito en este blog el mes de mayo del año pasado:

Si pegas una patada a una piedra, salen más expertos de debajo de ella que microorganismos necesarios para constituir una carga viral. Eso sí, son mucho más peligrosos que esta. Son los expertos de pacotilla, surgidos de no se sabe dónde, que luego extienden sus tentáculos, plagados de pegajosas ventosas por cualquier red que les dé cobijo“.

Además de quedarse enganchados en las redes lo han hecho también en los diferentes canales de televisión e incluso parece que han entrado en nómina de alguno de ellos.

Los más peligrosos de todos son los que ostentan algún título académico, del que se precian o exhiben, creyendo que por esa razón ya tienen los méritos requeridos para ser elevados a los altares en los que deben ser venerados los “expertos”.

Por si fuera poco, algunos de ellos son metidos con calzador en el santoral por determinados medios de comunicación, que airean sus opiniones, elevándolas a la categoría de palabra de Dios.

Así ocurrió, por ejemplo con las declaraciones del doctor Cavadas, respecto a la utilidad de las vacunas: “se necesitarán entre dos y cuatro años para una vacuna útil, eficaz y segura”, que fueron aireadas de forma más que sensacionalista por diferentes medios y que fueron contestadas por el doctor Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología.

“Cavadas es un cirujano magnífico, pero en vacunas no está tan curtido”

Por decirlo en términos comprensibles, no es lo mismo ser campeón olímpico de los cien metros lisos que de los 50 km marcha. Para conseguir ambos objetivos hay que ser atleta, por supuesto, pero se trata de dos disciplinas que nada tienen que ver la una con la otra, sustentadas por entrenamientos completamente diferentes y por técnica y conocimientos adquiridos distintos también.

Naturalmente, el doctor Cavadas tiene todo el derecho del mundo, en virtud de la sacrosanta libertad de expresión, de manifestar aquello que crea conveniente. El verdadero problema lo tienen algunos medios de comunicación, que confunden la velocidad con el tocino y pretenden hacernos comulgar con ruedas de molino, haciendo pasar esa y otras opiniones del mismo corte por dogmas de fe irrefutables.

El prestigioso cirujano da su opinión y nada más que eso, aunque quizá debería cuidar sus palabras, sobre todo en un tema tan candente y que tantas sensibilidades despierta. Según mi criterio, el prestigio debe llevar consigo la transmisión de mensajes de sensatez y tranquilidad, alejados del alarmismo, pero cada uno es libre de opinar lo que quiera.

“Vacuna del Covid: el ‘truco’ que permite ir más rápido sin perder seguridad”

En otro orden de cosas y opiniones, me han llamado la atención las declaraciones del doctor Carballo, tertuliano habitual de la Sexta Noche, desde hace diez meses, en un programa de Telecinco.

“El doctor Carballo estalla contra Fernando Simón y la gestión covid: “Finales de enero va a ser crítico”

Por decir algo, resulta curioso el estallido contra Fernando Simón del ahora mediático galeno, visitador de platós televisivos, precisamente en un programa de Ana Rosa Quintana, que se ha distinguido por numerosos ataques al director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias.

Es evidente que podían e incluso debían haberse tomado medidas más restrictivas en España, pero me parece algo insidiosas las sugerencias insinuadas o pontificadas en su intervención televisiva, porque parecen indicar que la situación en España es y va a ser peor que en el resto de países de nuestro entorno, sgeún se deduce de su afirmación: “… que para eso están los dirigentes, para imponer normas como en otros países se han impuesto”.

Eso parece dar a entender que, debido a esas medidas, la situación en Europa está más controlada que en nuestro país.

Según los datos la Johns Hopkins University, a día 13 de enero, cuando ya pueden ser visibles los efectos de la Navidad y el Fin de año, se han notificado los siguientes casos en estos países:

INCIDENCIA A 13 DE ENERO 2021 A LAS 9,20 A.M.

                                                 CASOS                      INCIDENCIA/100.000 habitantes

ALEMANIA                          1.968.326                                2.366

BÉLGICA                               667.322                                   5.777

ESPAÑA                                2.137.220                                 4.515

FRANCIA                              2.864.360                                 4.268

HOLANDA                             895.543                                  5.144

ITALIA                                  2.303.263                                3.823

PORTUGAL                           496.552                                  4.822

SUECIA                                  506.866                                  4.951

R. UNIDO                              3.173.296                                4.734

USA                                     22.846.808                                6.868

CANADÁ                               670.072                                  1.764

BRASIL                                 8.195.637                               3.833

Se puede apreciar que 6 de estos países tendrían mayor incidencia que España y 5 menor.

Para hablar en términos más precisos, echemos una ojeada a estas gráficas. La primera hace referencia a número de casos registrados en junio de 2020 en estos países:

En esos momentos, solo 3 países tenían más incidencia que España.

Esta siguiente gráfica recoge una comparativa en cuanto a la incidencia en esas dos fechas.

Esta gráfica recoge el crecimiento de la incidencia desde junio hasta la fecha.

En todos los países se ha multiplicado la incidencia. Como se puede apreciar, la media es que se ha multiplicado por 11,55. En España, lo ha hecho por 8,8. Únicamente en Canadá, lo ha hecho por un número inferior (6,8). En el resto, lo ha hecho por un número superior al nuestro.

A día 13 de enero la incidencia acumulada a 14 días es la siguiente:


Es evidente que la situación no es buena y es susceptible de empeorar. Puedo coincidir con el doctor Carballo en que se requiere la adopción de medidas más serias para evitar que los casos se desparramen y acaben colapsando el sistema sanitario. Como a él, tampoco me gusta que se eche la culpa de la situación a los ciudadanos, tachando la actitud general de irresponsable, pero lo cierto es que hay un déficit de neuronas muy importante en un amplio sector de la población que sigue creyendo que esto de la pandemia es un cuento o que no va con ellos.

Todos hemos visto a través de la televisión imágenes lamentables de comportamientos descerebrados. Solo han sido la punta del iceberg. Ha habido muchos más.

Desgraciadamente, a una gran parte de la población le falta más de un hervor para que no se crea el bulo de que la nevada de tres pares de cojones que ha caído es de plástico.

Ellos son los que necesitan mensajes claros y sensatos y no los señorones que mandan en la cadena de Ana Rosa Quintana, que solo quieren escuchar lo mal que lo está haciendo el gobierno, cuando la situación general es muy similar.

Creo que el dardo crítico a la administración consiste en la exigencia de que vacune de forma masiva en el menor tiempo posible.

Esperemos que así sea.

¡Feliz año nuevo!

Al borde de finalizar este año pandémico, en el que deberíamos olvidar muchas cosas y situaciones y, al mismo tiempo, recordar otras para que no sean borradas de la memoria de un plumazo para siempre, quiero despedirlo con este poema que ofrezco a todo aquel que lo sienta suyo, aunque solo sea en una pequeña parte.

Ahí va para todos vosotros:

 Insurgente, la vida en el pasado, 
 flotando alrededor como la espuma,
 mantiene intacto el tiempo en el presente
 y perpetúa su eco en el futuro.

 Perseguimos la estela de los sueños
 cuando fuimos guerreros inmortales
 y tuvimos el tiempo en nuestras manos,
 empuñando con fuerza la mañana.

 Dejamos en las luces de la tarde,
 sin embargo, olvidada la armadura,
 transformados entonces en mortales.

 Logramos restañar nuestras heridas
 y coronar la cumbre de la noche
 como niños, desnudos y felices.

Eso es lo que os deseo.

¡Feliz año nuevo!

Feliz Navidad

Después de un largo período de silencio por motivos personales, relacionados más que nada con saturación, vuelvo a entrar en el blog para desear feliz navidad a todos aquellos que lo han seguido en algún momento, desde su creación, hace ya más de diez años.

Que esta navidad pandémica sea la última en la que tengamos que estar aislados

Mis mejores deseos para todos.

Espero reencontrarme con todos vosotros a partir de la llegada de los Magos de Oriente.

Lo dicho: ¡Feliz Navidad!