Cuando el miedo nos hace perder la dignidad

Cuando el miedo nos hace perder la dignidad, sólo estamos a un pequeño paso de convertirnos en esclavos o en algo peor, en carne de cañón. Los miserables y los poderosos, tanto monta o monta tanto, estiran de la cuerda e intentan hacernos danzar como títeres a su antojo o nos la colocan alrededor del cuello para yugular nuestras ideas y robarnos el aire que respiramos.

La mentira y el catastrofismo son las deshonestas banderas habituales que los “políticos corruptos,mequetrefes y lacayos de las empresas nacionales y multinacionales, los peores bandidos”, como decía Bertolt Brecht, esgrimen con impunidad ante los ciudadanos con la intención de acobardarlos y hacer que bajen la cabeza, hasta esconderla en el hoyo más profundo.

La esclavitud fue un cáncer que se propagó por el mundo desde el siglo XV al XIX . Quizá el  XVIII fue el más prolífico, permitiendo a las “grandes potencias” y a otras no tan grandes enriquecerse a costa de la sangre de más de once millones de personas que fueron trasladadas en barcos negreros para ser ultrajados fuera de sus países de origen.

En el siglo XXI ha nacido una nueva forma de esclavitud de proporciones muchísimo mayores que puede llegar a afectar a naciones de forma global (Cuando las barbas de Grecia veas rapar, pon las tuyas a remojar). Esta esclavitud está patrocinada por los imperios financieros y orquestada por una pandilla de políticos ególatras e incompetentes, algunos de los cuales tienen un pasado pertenenciente a ese imperialismo oscurantista que está a punto de defenestrar el mundo.

Primero los tiburones financieros se tragan toda la mierda habida y por haber.

Luego nos la vomitan encima, se siguen enriqueciendo, nos empobrecen más y nos ponen a buen recaudo de de los instrumentalizadores.

De Guindos y la ‘confianza ciega’ en Lehman Brothers

El gobierno después de la bancarrota de su “joya de la Corona” echa balones fuera, como siempre, y no la considera responsable del actual nivel de la prima de riesgo española ni de la desconfianza financiera.

Rajoy niega la relación de Bankia con la prima de riesgo

La matriz de Bankia admite unas pérdidas de 3.318 millones en 2011

Consecuente consigo mismo, Mariano I, el Reformador y XI, Supersabio, prefiere imponer la ley del silencio (ya sabemos las connotaciones ideológicas que esa ley conlleva).

El Gobierno sigue dando largas a las comparecencias por Bankia

Fernández Ordóñez no dará su versión sobre Bankia “porque el Gobierno quiere silencio”

Ordóñez acata el silencio impuesto por Rajoy

De las indemnizaciones por cese, dimisión y jubilaciones con las que los actores de los desmanes se han blindado, ni hablamos. De su competencia, tampoco.

Exconsejero CAM dice no tenía preparación ni tiempo para revisar los balances

La exdirectora de la CAM que ganaba medio millón desconocía la contabilidad

No es de extrañar, por tanto, que los servidores de los sistemas financieros, que no de los ciudadanos, tengan el comportamiento que están teniendo. Cuando la crisis de los bancos y las cajas ha supuesto el robo material del dinero de los pequeños inversores, estafados y engañados por la impunidad de una pandilla, que se ha comportado como una auténtica banda de salteadores de caminos, ofertando con dolo productos a clientes de los que ha abusado a manos llenas, el gobierno no toma cartas en el asunto ni obliga a que las entidades fraudulentas reintegren ese dinero a sus legítimos dueños.

Un día, los negros, sojuzgados por los tiranos explotadores en las plantaciones, se levantaron y de su indignación se hicieron eco los blancos para conseguir abolir, todos juntos, la esclavitud en la mayoría de los países. Otro día, los derechos civiles tuvieron que ser conquistados y otro, por desgracia, los ciudadanos de todos los colores se relajaron porque creyeron que habían construido un mundo libre, en el que los derechos no podían ser pisoteados. Tendrá que llegar un nuevo día, en el que nos liberemos del zapato que los mercachifles y sus sicarios han puesto sobre nuestros cuellos. Ese día el miedo dejará de hacernos perder la dignidad y dejaremos de ser esclavos o corderos llevados en silencio al matadero.

Me pareció admirable la entrevista que Jordi Évole le hizo a Federico Mayor Zaragoza, hace unos días. El ejercicio de capacidad didáctica, realizado por el señor Mayor Zaragoza me parece el mejor ejemplo de transmisión de un mensaje a la ciudadanía, un mensaje que ha de servir para recordarnos a todos que el miedo no puede hacer que perdamos la dignidad.

Después de esto, todos deberíamos convertirnos en Rosa Parks.

 

El Supersabio

Da gusto tener un presidente de gobierno tan listo, alguien tan capaz de regalar citas para la historia, frases para la posteridad, en las que la sabiduría rezuma y se desborda de forma incontenible, cayendo sobre el resto de los mortales como una lluvia persistente que cala hasta los huesos.

No es de extrañar que haya habido bofetadas para pugnar por su investidura como Doctor “horroris” causa. Lo malo es que eligieron mal a quién dárselas (las bofetadas, digo).

Mariano I, el Reformador, de haberse llamado Alfonso, sería conocido en el mundo entero como Alfonso XI, el Supersabio, ya que, sólo con tirar de la borla del birrete, el ingenio sesudo brota a borbotones, permitiendo la siembra de pensamientos profundos, fuera del alcance de los humildes mortales.

Un estirón y voilà:

“Se aprende más de quien no nos da la razón”.

¡Qué profundidad, por Dios! ¡Cuánta verdad contenida en apenas una decena de palabras, de las cuales siete son monosílabos! ¡Qué contundencia! Aunque, claro, sería conveniente analizar el sentido de la frase, porque la misma puede prestarse a confusión.

Veamos, ¿qué habrá querido decir nuestro notable hombre de estado? No es que quiera ponerme quisquilloso, pero es que la frase de marras tiene un doble sentido o un sentido bidireccional, si se prefiere.

¿Son los miles de ciudadanos, que pasean su indignación por las calles, los que han de aprender del estadista solitario, empecinado en no darles la razón, o la cosa es a la viceversa, como diría Cándida?

¿Cuál será la verdadera intención de la frase del preclaro prohombre? La duda me corroe. Conociendo cómo se las gasta en materia de humildad, la verdad es que la cosa está difícil de dilucidar, ¿o no tanto?

Venga, vale. No seré malo. Mariano I, el Reformador, se aplica la frase a sí mismo. Por lo tanto, no me queda más remedio que concluir que es el hombre más sabio del mundo, porque, de entrada las dos terceras partes de los españoles no le dieron ni la razón ni el voto y de salida una parte, cada vez más importante, del tercio que le otorgó su confianza, está pensando que hubiera sido mejor haberse comido la papeleta antes de introducirla en la urna.

La suma de los que no le dan la razón alcanza una cifra millonaria, eso sí, no tan grande como el agujero negro de Bankia. Mariano I, el Reformador, tiene tanto que aprender de las legiones que no le están dando la razón, que no me cabe duda que ya ha alcanzado el status de Supersabio.

Lo primero que ha hecho, una vez obtenido el título, ha sido nombrar embajador plenipotenciario de su sabiduría a un  tipo, cuyo talante democrático ha sido puesto en evidencia, de forma unánime por todos los rectores de la Universidad española.

Los rectores plantan al ministro de educación

El ministro plantado

Ahí se queda ministro

Según parece, el Supersabio quiere convertirse en ejemplar único. Por eso le ha encargado al funesto ministro plantado que arroje la Educación Pública a las profundidades del mar con una rueda de molino anudada al cuello para evitar que pueda reflotar. El ministro solícito se ha puesto manos a la obra.

Destrucción universidad pública

“Des-wert-güenza”

Despido de profesores

El Supersabio y su secuaz quieren convertir el panorama cultural español en un erial y lo quieren hacer, apoyados en la tremenda incultura que poseen ambos y que pretenden sembrar en todos los estamentos de la Educación Pública, con el único objetivo de conseguir el sometimiento y la esclavitud de la juventud española.

Quieren trasladarnos al sumidero de la dictadura franquista, impidiendo, como en aquellos tiempos, el acceso a la Educación Pública de todos los españoles, queriendo convertir la Universidad en su coto de caza privado, donde nadie levante la voz como no sea para loar con sus cantos la gloria de Mariano XI, el Supersabio. Quieren castrar nuestros cerebros porque tienen miedo, miedo a que la frase de Confucio: “Donde hay educación, no hay distinción de clases”, se convierta en una realidad en España.

La microcefalia a la que nos quieren condenar fue perfectamente retratada por George Bernard Shaw: “El cerebro de los necios transforma la filosofía en tontería, la ciencia en superstición y el arte en pedantería”.

Lo único capaz de impedir eso es la cultura y la educación, ésas  que nuestro supersabio de opereta quiere cortar de raíz.

Los gobiernos que la emprenden con la cultura tienen un nombre. Los gobiernos que premian a los defraudadores y salvaguardan a los poderosos, empobreciendo a los ciudadanos hasta la ruina, también.

Si lo consentimos, haremos realidad la sátira de Les Luthiers (geniales, como siempre), en la exaltación al General Eutanasio Rodríguez:

“Nuestro pueblo tenía hambre y no había libertad. Y aunque aún tengamos hambre, no tenemos libertad”.

No podemos dejar de sacarle la lengua al Supersabio y su pandilla. No podemos consentir que acaben con la cultura.

No consintamos que España se convierta en Banania por culpa de nuestra catatonia o de nuestro miedo.

Quisiera añadir a la contundencia de la viñeta de Forges, el ingenio desplegado por el autor del correo que he recibido, que sirve para resumir la esencia de las reflexiones anteriores:

Cadena Rajoy te ama

 

La parte contratante de la primera parte…

Hace poco más de un mes, nuestra ministra de Sanidad pudo comprobar en sus carnes el efecto producido por la lengua de fuego, que el Espíritu Santo hizo descender sobre su cabeza, se sintió inflamada (probablemente en todos y cada uno de sus órganos) y nos obsequió con una demostración de su recién adquirido “don de lenguas”.

Hay que escucharla porque no tiene desperdicio, la criatura:

LAS “EXPLICACIONES” DE LA MINISTRA( ? ) DE SANIDAD

Es un espectáculo digno de la antología cómica del absurdo. Impagable. Ni siquiera son suficientes las retribuciones que recibirá por su cargo de superministra de triple corona (Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad). Todavía sigo anonadado y lo que te rondaré, morena.

Gracias, señora triple ministra, no había visto cosa igual, desde que los Hermanos Marx protagonizaran una de las mejores secuencias de la historia del cine:

Claro que, mientras que a uno no se le disipan jamás los vapores hilarantes, producidos por Chico y Groucho, los producidos por la incalificable intervención  de Ana Mato son efímeros, acaban por no tener ni puñetera gracia y son una demostración más de la altísima falta de cualificación del equipo gubernamental del pasmado reformador de los viernes, de sus palos de ciego y de su improvisación  continua, únicamente encaminada a bailar al son que marcan los explotadores de los mercados fraudulentos y capitalistas.

En fin, que a la vista de intervenciones tan patéticas como ésta, no es de extrañar que hayan puesto en venta la Sanidad del país, como una cláusula más del contrato de esclavitud firmado con el imperio alemán de la absolutista señora Merkel por un gobierno, que no ha dejado de mentirnos desde que conquistó el poder, prometiendo lo que no ha cumplido, balbuceando como un pato fuera del estanque.

Siempre quedará la genialidad de Groucho para despertar las conciencias anestesiadas con su agudeza.

Por fortuna, el ingenio de Groucho está fuera de toda duda, tanto como la aplicación de esta conocida frase suya al panorama político español.

“Él puede parecer un idiota, pero no se deje engañar. Es realmente un idiota”.

“Éstos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros”.

Perdón por la doble negación, pero hay quien no tiene ningunos.

House de pacotilla

El pasado día 13, el diario Información publicó una entrevista realizada por Pino Aberola al cirujano Pedro Cavadas, conocido como “doctor milagro”.

Después de leerla con atención, uno no puede más que ratificarse en la creencia de que la formación universitaria, el prestigio y la cualificación y capacitación profesional no tienen por qué ser sinónimos de inteligencia ni de sentido común. Para muestra, el botón o, mejor dicho, los botones con los que nos obsequia este insigne personaje.

En la edición digital de la entrevista faltan las “perlas” más sustanciosas que nos regala su afán lenguaraz, así que si queréis disfrutarla entera, aquí la tenéis:

Entrevista a Pedro Cavadas

Ha sorprendido a medio mundo con sus trasplantes y al otro medio con sus manifestaciones.

Pertrechado en la egolatría de su torre de marfil, se permite el lujo de pontificar, colocando la etiqueta de vagos y maleantes a los trabajadores públicos con la desfachatez más absoluta.

La petulancia de su descalificación, a quienes han demostrado una dedicación mucho mayor que la suya a la medicina pública, nos ha permitido ver el verdadero rostro y la auténtica personalidad de este individuo, muy lejos de la fachada que quiere vender de “tío guay”  y altruista, que ha regalado su Porsche para ir en bicicleta y que tiene una Fundación “sin ánimo de lucro” (¿De qué nos sonara eso?) en Kenia.

Se conoce que los halagos profesionales recibidos (más que merecidamente, casi con toda probabilidad) y el crecimiento exponencial de sus endorfinas se le han subido a la cabeza. El producto de ambos factores ha dado como resultado un mesianismo de gurú de televidencia y unas propuestas ideológicas más que dudosas.

El desprecio y la prepotencia con los que ha arremetido, de manera injustificada, contra sus compañeros de la sanidad pública, habría de ser suficiente como para desencadenar la adecuada respuesta de las comisiones deontológicas de los Colegios de Médicos de toda España, que deberían actuar de oficio, demostrando que existen y sirven para algo.

Lo malo es que quien lea semejantes declaraciones puede considerarlas como sesudas reflexiones de un “experto”, ya que el tipo es médico y  debería hablar con conocimiento de causa con respecto al sistema, ¿no? Puede que sea un experto en el microcosmos de su ombligo, pero su desconocimiento del trabajo en Atención Primaria es manifiesto y ofensivo.

La reflexión sobre el pago de la comida hospitalaria de los pacientes no tiene desperdicio:

“Me hace gracia que la gente se eche las manos a la cabeza porque un paciente pague por la comida. ¿Es que cuando está sano no come? Si estás sano, te pagas la comida, pero resulta que si estás enfermo te invitan… Eso no entra dentro del tratamiento…”

¡Ah, claro, coño! Lo que no tenga que ver con la medicina intervencionista, no tiene cabida. ¿Cómo no nos habíamos dado cuenta hasta ahora de que el componente social de la Medicina , sólo estaba reservado para las Fundaciones sin ánimo de lucro? Menos mal que su clarividencia nos ha sacado de nuestro error. Como según él, la dieta no forma parte del tratamiento, yo propongo que los pacientes se lleven la fiambrera de casa, así, a lo mejor, las empresas gestoras privadas, no obtendrían beneficios de la enfermedad a costa de las patatas fritas.

Con todo, su actitud resultaría patética de no ser porque el “oscarizado” cirujano se baña en las fuentes del ínclito doctor House (seguramente tendrá una foto suya dedicada en la mesilla de noche y un póster de tamaño natural en el quirófano) y se descuelga con una sentencia de tufillo carpetovetónico.

Más le habría valido, tener esta foto presente antes de dar rienda suelta a su verborrea, pretendidamente coloquial:

“No creo en las vocaciones. Lo que quieres de pequeño no se corresponde con la realidad. Dudo mucho que un niño entienda qué es ser médico. Te puede gustar llevar bata blanca o que creas que vas a ganar mucha pasta o que te tirarás a la enfermera…”

Las enfermeras han montado en cólera por la afirmación y sus connotaciones machistas, sexistas e incluso “acosadoras”.

Y más que sugerirle silencio, como ocurre en esta foto clásica, claman exigiendo rectificaciones.

Las enfermeras exigen a Cavadas que rectifique por considerarlas concubinas
Las enfermeras declaran la guerra al doctor Cavadas

Sin embargo, si uno se fija bien, el objetivo de su bisturí afilado, una vez más, han sido sus compañeros, de los que, según él, un tercio se habrían embarcado en la aventura de la medicina por el uniforme: la bata blanca (que, no obstante, convendría recordarle no es patrimonio de la profesión sanitaria), otro tercio lo habría hecho por ganar pasta y tener un Porsche como él y el tercio restante por tener el cerebro en la punta de la polla. ¡Joder! ¡Menudo panorama! ¡En qué manos está la sanidad del país! No es de extrañar, pues, que Mariano I, el Reformador quiera desmantelarla y privatizarla.

Claro que siempre nos quedarán los cirujanos mediáticos, sin ánimo de lucro, para ponernos las peras al cuarto y los puntos sobre las íes.

El doctor Cavadas, al que no se puede considerar compañero de nadie, ha iniciado su ascensión a los cielos. creyendo que ha alcanzado el status  de Dios, cuando ni siquiera ha logrado llegar a la categoría de Víctor Frankestein.

Yo no creo que debamos exigirle rectificación alguna. Ya es mayorcito, dueño de sus actos y también lo debería de ser de su incontinencia verbal. No debemos rasgarnos las vestiduras. Bastante imbéciles seríamos si nos dejásemos cegar por sus fuegos de artificio.

Lo que pasa es que, si quiere mantener su posición privilegiada dentro de nuestro sistema de salud, tiene que envainársela. Algunos dicen que rectificar es de sabios, yo no:

Cavadas muestra “todo el respeto” a los “excelentes profesionales” del sector sanitario

A otro perro con ese hueso o,  si lo prefiere, a buenas horas, mangas verdes.

Dada la capacidad de mitificación de sí mismo y el aparataje mediático a su alrededor, lo más probable es que haya radicado su Fundación, sin ánimo de lucro, en Kenia, porque se crea el nuevo Tarzán,

aunque la sustancia de sus declaraciones se acercaría mucho más a la dialéctica de Chita.

Mariano primero, el Reformador

Sería injusto decir que no se ha ganado el título a pulso.  Por si nos quedaba alguna duda, él mismo se ha autocoronado ante los suyos y ante los medios para dejárnoslo muy claro.

http://www.20minutos.tv/video/aijtSX12-rajoy-habra-reformas-cada-viernes

“Una reforma sin parangón en nuestra democracia, y que está destinada a reescribir la historia de nuestra prosperidad”, dice el tío. Y se queda tan pancho.

“Todas nuestras medidas tienen un objetivo: Devolver a España al crecimiento económico y la creación de empleo”.

Además de reformador es chistoso. Cuando se canse de reformar, puede dedicarse a monologuista cómico. Lo malo es que,  por el momento, su humor macabro no tiene ninguna gracia:

5.639.500 parados en España

Curiosa manera de cumplir. Podemos elegir cualquiera de las cifras de ese informe sobre población activa para ver el efecto reformador de Mariano I. Un efecto devastador sobre el bienestar de la población, pero Mariano I, como buen aspirante a monarca absolutista, se lo pasa todo por el forro de su impunidad. ¿A quién tiene que rendir cuentas? Después de los lustros que le ha costado llegar a la Moncloa, no le faltaba más que eso.

“Y nuestra agenda reformista es una completa puesta a punto para todo el país”.

¡Hombre, no exageres! Para todos, para todos, no. Eso sí algunos amiguetes no pueden quejarse. Especialmente los fabricantes de agujeros negros.

El Gobierno inyectará ayudas de entre 5.000 y 10.000 millones a Bankia

¡Joder! Si al final, le van a cuadrar las cuentas y todo. Va a ser como en el famoso chiste del Domund. Esta pastón para ti, éste para mí y el corte de mangas para el contribuyente. Claro que con el dinero robado a los ciudadanos con los recortes de Sanidad, también pondría yo una pica en Flandes o dos, si son pequeñas.

Méndez y Toxo piden a Rajoy que explique por qué hay dinero para rescatar Bankia y no para sanidad y educación

Como aquí las responsabilidades políticas se comentan con la boca pequeña, no sea que vayan a airearse los trapos sucios de algunos otros parlantes, así nos luce el pelo.

Si es que no estamos contentos con nada. No puede ser, lo criticamos todo. ¿Qué tiene de malo que Mariano I, el Reformador, sea también magnánimo? No le agobia el peso de la púrpura, a la hora de echarle una mano al inepto de su amiguito, de cuya gestión al frente del Fondo “Morretario” Internacional, los trincantes actuales no han parado de soltar pestes, sapos y culebras. Si la envidia fuese tiña…

Más de un tiñoso habrá, aspirante a reflotador del batiburrillo cajero, que no tardará en colocar en el punto de mira al  brillantísimo ex-jerarca. De momento la culpa, como siempre, es de la herencia o del cha-cha-chá, pero todo se andará. Al tiempo. Los advenedizos sólo son eso: Advenedizos.

A Mariano I, el Reformador, no le duelen prendas a la hora de inyectar dinero que no es suyo. ¿No es suyo? No fastidies. ¿Era nuestro? Era. Mariano I, el Reformador, va a lo suyo y no le tiembla el pulso a la hora de agradecer los servicios prestados.

Rato pese a haber presentado su dimisión cobra una indemnización millonaria tras haber cobrado sólo en 2011 un sueldo de 2,34 millones de euros.

No sé por qué nos rasgamos las vestiduras. Ser Reformador tiene lo que tiene y al que no le guste, que le vayan dando, que ya les darán más y a los amnistiados también:

La amnistía fiscal ahora sí vale para el PP

Mariano I, ¿sería tan amable de aclarar algunas dudas que nos corroen?

Tampoco hace falta que se ponga así. Pero, en fin, de acuerdo, una imagen vale más que mil palabras. Por eso no es de extrañar que algunos cabreados contraataquen. Es ley de vida.

Vale, pues. Mariano I, el Reformador se empeña en mantener que la única verdad absoluta es la suya, pese a que las evidencias sean otras. Mejor que Forges nos lo aclare.

La miopía es una afección muy común entre los reformadores que se lo pasan todo por la entrepierna. La sordera también y el mirar para otro lado, ni te cuento. De la intoxicación ya se encargan otros, que no hacen más que quedar retratados, perdón, he querido decir con el culo al aire.

Bazofia ideológica

Con esos compañeros de viaje, nuestro ínclito reformador llegará muy lejos, tanto que correrá el riesgo de salirse del mapa. Las ínfulas reformistas que aprietan el nudo de la soga en el cuello del pueblo son muy peligrosas. Llega un momento en el que la gente se despierta y se da cuenta de que el príncipe es un sapo.

 

“Mariano, Mariano, no llegas al verano

Eso.

Vulnerabilidad para el vulnerable

Nuestros irresponsables gubernamentales han dejado de juguetear con sus caretas, se las han quitado definitivamente y nos han obsequiado con un desagradable striptease, al despojarse, de golpe, también de sus pieles de cordero. Lo malo es que su pretensión real es dejar en pelotas al ciudadano o peor, conseguir el deterioro del estado de salud nacional, aumentar la morbilidad y acelerar la muerte de la población, bajo el abominable pretexto de no poseer recursos suficientes como para garantizar la sostenibilidad del sistema.

Claro que, si los recursos aportados por el pueblo se hubiesen destinado realmente a Sanidad y en el mismo porcentaje que el resto de los países europeos, otro gallo nos habría cantado. Claro que, si los 1.000 millones de euros irrecuperables, gastados en turismo sanitario, no se hubiesen dilapidado, en aras del clientelismo y la fantasmería, los resultados serían otros bien diferentes.

Para los que no la leyéseis en su día, os dejo la reflexión, hecha en este blog, al respecto.

Vientos de privatización

La puerta abierta permitirá el paso de la especulación y el comercio con la salud y la enfermedad, provocando la desigualdad social.

Lo más indignante es que toda las medidas adoptadas se venden como extraordinarias y coyunturables, por la situación de guerra económica que atravesamos. O sea, que cuando se produzca la famosa y ansiada salida de la crisis, las aguas volverán a su cauce y con ellas nuestros derechos, ¿no?. Pues no. Una vez los generadores de la crisis decidan suspenderla porque hayan exprimido lo suficiente, las cosas se quedarán como están, atadas y bien atadas, y las libertades y los derechos exactamente igual de restringidos.

El comportamiento del gobierno actual es intolerable y, mucho me temo, provocará un estallido social de proporciones imprevisibles. No se puede gobernar de espaldas a la realidad, adoptando medidas que agraden al régimen dictatorial económico europeo o la panda del Fondo Morretario Internacional, provocando una grave fractura social interna. La marejada puede convertirse en maremoto.

El señor Rajoy no se cansa de acertar ni de mentir. Lo hace con la mayor impunidad imaginable, sin disimular la ineficacia de sus colaboradores ni la capacidad de improvisación.

En España resulta muy fácil apoltronarse en el gobierno. No hay que rendir cuentas a nadie. Encima, a algunos hasta les parece gracioso que los políticos irresponsables nos timen. Cosas del carácter latino, dicen.

Los primeros diez incumplimientos de Rajoy

No es de recibo que un presidente de gobierno se asome a la televisión para justificar las medidas, balbuceando y tenga una salida de pata de banco, ofensiva para el ciudadano por un doble motivo: demuestra el desprecio con el que el presidente trata a la población y constata la incapacidad del personaje.

Rajoy pide unos pocos euros

¿Unos pocos euros al mes, señor Rajoy? ¿Para quién? ¿Para usted? Lo que se desprende del batiburrillo sanitario, refrito en los medios de comunicación, es que los pensionistas que cobren más de la pensión no contributiva pagarán un euro y medio por receta, hasta un tope de 8 euros. La gracia viene, cuando resulta que el  pensionista tiene que abonar el total y luego reclamar a la administración que le devuelva el sobrante, una administración que le dice, de antemano, que no le pagará hasta seis meses después. Si tenemos en cuenta que la palabra de la administración es papel mojado, visto cómo se las gasta en el pago a proveedores, mucho me temo que el pago al usuario acabará empantanado en turbias aguas burocráticas.

El torpe eufemismo versallesco del lenguaje político ha dejado de hacer mella en el ciudadano.

Rajoy sólo salva a las pensiones de los recortes

Pues sí, señor Rajoy, por mucha expresión de alelado que traslade en sus apariciones ante los medios de comunicación, y puedo asegurarle que la traslada a porrillo,  lo cierto es que usted ha bajado las pensiones y lo ha hecho con todas las de la ley, ésa que usted patrocina.

La media mensual de recetas de un pensionista rondará, pongamos por caso, las 8. Para un pensionista, que perciba 600 euros mensuales de pensión, el gasto farmacéutico se eleva a 12 euros. Los 4 de exceso los cobrará, el año que viene, si Dios quiere, como decía la antigua revista humorística Hermano Lobo Quedémonos con los 8 que no recobrará. Si la regla de tres no miente, ese pensionista ha visto reducida su pensión en un 1’33%. Además, estos cálculos tienen otra particularidad, penalizan la enfermedad, la fragilidad y la vulnerabilidad, constituyendo un ataque directo a los más desprotegidos. Porque va a ser, señor Rajoy, que lo que usted llama con desfachatez unos pocos euros, suponen la provisión de leche y pan de ese pensionista para 2 semanas, ¿se entera? Para 2 semanas. Tendría que vérselas, usted, en ésas, en lugar de balbucear estupideces ante los micrófonos con la más absoluta torpeza.

Ha necesitado pocos días para demostrar su calado moral y político. Sus compañeros de travesía en el crucero particular no le van a la zaga, no crea.

De Guindos y el enemigo de la Sanidad Pública

Ya entiendo que los 7000 millones recortados en sanidad,

El Gobierno cifra en 7.267 millones el ahorro por el recorte en sanidad

se parezca, extrañamente, a la cifra de dinero público destinado a la Iglesia.

Más de 6.000 millones de euros para financiar la Iglesia católica

Los privilegios de la Iglesia se salvan de los recortes

 Como faltarán profesionales sanitarios, se suprimirán prestaciones y se condenará a pagar por las migajas existentes, necesitará usted a la Iglesia para que apaciente a sus corderos, dé la extremaunción a los enfermos que no puedan permitirse el lujo de pagar su tratamiento médico y anatematice a los disconformes, que ya empiezan a ser legión. Usted, a lo suyo, con prisa y también sin pausa.

Lo que desde el aparato propagandístico de su partido ha sido definido como “ajustes”, que no recortes, suponen un ataque  descarado contra una serie derechos, que los ciudadanos habían conquistado después de muchos esfuerzos y que usted y los suyos han suprimido de un plumazo, lanzando globos sonda continuos, mintiendo para empobrecer a la población y privarla de los logros sociales, alcanzados en los últimos cuarenta años.

Salir en la tele, diciendo cosas con cara de no haber roto un plato, dejó de ser hace tiempo sinónimo de credibilidad.

Como la expectativa de vida ha subido, dice la señora ministra, la incidencia de las enfermedades crónicas ha aumentado y con ello el esfuerzo económico  y las prestaciones sanitarias para atender la mayor demanda, provocada por la situación. Por eso quien esté más enfermo, más habrá de pagar. Eso es lo que la señora ministra entiende por una reforma sanitaria equitativa y justa. Quien la hace, la paga, ¿no?

Quienes perciban una pensión no contributiva o sean parados sin derecho a prestación estarán exentos de abonar la nueva tasa farmacéutica. La señora ministra lo anuncia con una sonrisa de alivio. ¡Qué buena es!

La penalización de la enfermedad no es para tomársela a broma, sin embargo, apelaré al humor negro, al decir que no he podido evitar acordarme de un sketch genial de Les Luthiers, que viene muy al pelo.

En desagravio ala extraordinario grupo por la utilización del corte, los que no conozcáis este sketch completo, podéis disfrutar de él.

Aquí la primera parte:

Y aquí, la segunda:

Volviendo a la cruda realidad, no es de recibo parirse una ley de amnistía fiscal. que favorece a defraudadores y responsables de la crisis, mientras se grava a los ciudadanos con aumentos de impuestos, limitación de prestaciones e imposición de nuevas tasas.

Hace poco, me recordaron en este mismo blog el principio de Hanlon:  “Nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez”. 

Me parece que Hanlon era un ingenuo. Creo que no tuvo en cuenta la variable para poder resolver la ecuación con éxito: La estupidez malvada.

Por mi parte, voy a plantearme aceptar la invitación de Moustaki, a pesar de que aún falte hacer mucho camino para ir a ver una estrella nueva.

Cazador blanco, corazón negro

Ése es el título de una muy buena película de Clint Eastwood, que trata sobre las verdaderas intenciones de John Huston, durante el rodaje de La Reina de África: Cazar un elefante.

Los interesados en mayor información sobre esta recomendable película, la podéis encontrar:

Aquí

o también:

Aquí

Lo mejor que podéir hacer es verla y averiguar si John Huston consiguió su objetivo, como nuestro Rey, según se desprende de esta foto de archivo.

Curiosamente, casi de forma simultánea (horas de diferencia), me han remitido, desde dos puntos tan distantes como Canadá y Alicante, una lúcida opinión, que me gustaría compartir aquí:

Carta de un investigador al rey don Juan Carlos

Ya puestos, tampoco estaría de más que nos fijásemos en el módico precio de la excursioncita.

Precios del safari de caza de elefantes del Rey

Una fruslería del monarca campechano, aunque yo ya me quedo más tranquilo al saber que ha ido de gañote y no ha tenido que apoquinar por cada pieza abatida. En tiempo de crisis, no hay nada como un buen ahorro.

Un empresario sirio pagó el safari del Rey en Botsuana

Lo malo, es que el monarca quebradizo ha tenido la ocurrencia de romperse una cadera y la reparación y la ITV se la han hecho en un hospital privado, y eso vale una pasta.

El Rey se rompió la cadera al caerse en un campamento en Botsuana, donde estaba de caza

 A juzgar por el elevado número de huesos que se ha roto a lo largo de su vida, no sería aventurado deducir que el calcio y don Juan Carlos se han pasado todo el tiempo peleados. Como le va a pasar ahora con los socios de WWF (antes ADENA), ONG de la que es presidente de honor, desde 1968.

WWF inicia los trámites para suprimir el cargo del rey como presidente de honor

Sabido es que toda piedra hace pared y, desde luego, este lamentable incidente ha levantado un muro entre la monarquía y los ciudadanos, que aún no habían terminado de frotarse los ojos ante el comportamiento del yerno que todos los suegros quisieran tener, y se encuentran, ahora, con que el monarca jaranero se mete un morrón en allá las Áfricas. (De dónde se habrá caído, me pregunto yo… aunque, la fragilidad de los huesos reales es una evidencia clínica).

Por si fuera poco, la mierda del ventilador empieza a salpicar por todos lados.

El exsocio de Urdangarin implica al Rey en negocios a favor de su yerno

El Juez Castro incorpora al ‘caso Urdangarín’ los correos que supuestamente implican al Rey Juan Carlos

La indignación popular ha crecido y el número de juancarlistas disminuye como el número de neuronas del cerebro neoliberal.

Para goce y disfrute de los más antimonárquicos de vosotros, dejo una perla del escritor Fernando De Andrade, que no tiene desperdicio.

Los incombustibles Borbones

Independientemente de cuestiones propias de la prensa rosa, lo cierto es que la monarquía, como institución, es insalvable y lo es por su principio básico de perpetuación de privilegios. No hace falta recurrir a escándalos, dimes y diretes o corrupciones para no ser partidario de la monarquía, basta con hacerlo, simplemente, a la razón. La diferencia de altura de la cuna, en la que se ha nacido, no es motivo suficiente para ser señalado por el dedo del privilegio.

Confieso que jamás he pertenecido a la legión de juancarlistas, extendida por todo el territorio nacional. Confieso también que no entiendo qué es eso de monarquía constitucional, a la que algunos apelan con rimbombancia, como si fuera el tesoro de Gollum.

La monarquía es una institución opaca, impenetrable para los ciudadanos. Se defiende contra ellos con uñas y dientes, blindándose e impidiendo que uno pueda inmiscuirse en sus asuntos. ¿Monarquía constitucional? Será porque se ha constituido y, además, lo ha hecho, obligando a la nación a aceptar el inaceptable código oscurantista de su poder, que, por supuesto, ha de ser incontestable.

No se puede elegir al rey, ésa es una cuestión dinástica que ellos se guisan y se comen, como únicos invitados al banquete. Ese orden dinástico, origen de multitud de escaramuzas y guerras pasadas, impide elegir al más apto para el cargo. Sólo puede ser rey el que le toca, no el más capaz. El rey tampoco tiene marcada por el pueblo la edad de jubilación. Aguanta, como se dice por aquí, hasta el socarraet. O se muere, o se queda mondonguito, antes de soltar el cetro y la corona. Tiene que hacerla muy muy gorda para que se le invite a abdicar. No se tiene ningún control sobre una estirpe privilegiada, ascendida a los altares por los intereses de unos cuantos, que atentan contra el principio de igualdad.

Vistas así las cosas, el único camino que le dejan al pueblo es el derrocamiento.

El rey campechano, otrora, cariacontecido hoy, ha pedido disculpas, muy contrito, a pie de clínica.

Las disculpas del rey

¡Hale, ya ha pedido perdón! Todos contentos. Los ánimos se aplacan y comienza la operación de marketing de nuestro hijo Felipe.

Fondo “Morretario” Internacional

Esta señora que nos apunta con el dedo ha sido la última en clamar contra la edad de jubilación.

Hace bien en apuntarnos con el dedo, no sea que se nos ocurra desmandarnos y creernos que todo el monte es orégano, también hay cagadas de cabras.

Con motivo del aumento de la edad de jubilación en nuestro país, ya expresé mi opinión:

¿Jubilación a los 100?

Esa señora tiene claro que para poder cobrar su sueldo, los demás tenemos que desriñoñarnos. A ella le trae sin cuidado. Lo único que pretende es salvaguardar sus privilegios.

Lagarde cobrará 324.000 euros netos al frente del FMI

¡Y la tía se los lleva libres de impuestos, como los futbolistas, sin darle una patada a un balón, pero tocándonos las pelotas!

El Fondo Morretario ( entiéndase de morro, puro morro) Internacional pretende exprimir a todos los ciudadanos y tomarnos el pelo. El desgaste del trabajador es pecata minuta para gente como ésta. Lo único que interesa es la producción y el capital para su enriquecimiento.

Porque, ¿de dónde sale el dinero para pagar el sueldo libre de impuestos de la señora Lagarde? Pues de los ciudadanos de los países miembros de ese circo llamado Fondo Morretario Internacional, que con sus impuestos (nosotros no estamos libres de ellos) financian los viajecitos de esta damisela.

El Fondo Monetario Internacional

Ella sólo es la punta del iceberg. Pues, ¡anda que no hay allegados!

Lista de Altos Funcionarios del FMI

Para pagar a tanta gente habrá que trabajar con la bombona de oxígeno a cuestas, la bomba de insulina, cuarto y mitad de ansiolíticos , medio kilo de antihipertensivos y un ataúd por si se cae en acto de servicio..

Los explotadores pretenden que nos arremanguemos los descubrimientos estropeados y sigamos produciendo, quieren nuestra sangre para bañarse por las noches en ella.

 Al carro del río revuelto, se suben enseguida advenedizos de todas clases, profetas del enmierde e iluminados de todo tipo.

El Reino Unido podría elevar la edad de jubilación a los 70 años

¿A qué edad creéis que acabaréis jubilándoos?

No me gusta nada la posición del  dedo de la señora Lagarde.

Lo que nos convendría es jubilar a gente de semejante calaña, pero no con las pensiones de lujo que ellos negocian por una mierda de tiempo trabajado, sino por las que les corresponderían por base y período de cotización.

De todas maneras, señora Lagarde, cuando usted dice que las condiciones de la actual crisis es semejante a la de los años 30, a uno se le ponen los pelos de punta, porque el final desembocó en una Guerra Mundial.

FMI advierte sobre otra crisis similar a la de 1930

¿Es ése el futuro que nos está profetizando, matar a los jóvenes en una guerra y explotar a los ancianos en las fábricas?. Mire señora, vaya y que le den por donde amargan los pepinos.

A lo mejor, no le hace falta generar una guerra que nos reviente los hígados, basta con que nos mantenga en este estado de catalepsia un poquito más. Así, los jóvenes se morirán de asco y los viejos de un arrechucho porque no podrán comprar los medicamentos. Pero ustedes perdurarán, siempre y cuando no hayan tenido que comerse a los niños para sobrevivir.

Dele la manita al señor Rajoy, al que no le llega la camisa al cuerpo y vayan juntos a dorarle la píldora a la señora Merkel, antes que se tenga que meter toda  su producción por el culo, porque no haya consumidores para comprársela.

No se fíe mucho, de todas maneras, porque al señor Rajoy hace tiempo que se le ha visto el plumero.

Mariano Rajoy presenta los nuevos presupuestos y reformas a Alemania

¡Coño! ¿No se ha equivocado de país? Va a ser verdad que hay una cuestión sexual, platónica o, simplemente feeling

Puede que me equivoque, pero no creo que haya en España el número de alemanes suficiente como para hacerle ganar al señor Rajoy unas nuevas elecciones, ni españoles en Alemania para sacar a la Merkel del atolladero.

¡Así sea!

Carta a Rajoy

 El presidente está triste, ¿qué tendrá el presidente?

Los gruñidos se escapan de entre sus dientes,

que han perdido la risa, que han perdido el color.

El presidente está pálido en su silla de oro,

no hay contenido en su discurso sonoro

y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

¡Pobrecito presidente de los ojos azules!

Está preso en sus oros, está preso en sus tules,

en la jaula de mármol del palacio real,

el palacio soberbio que vigilan los guardas,

que custodian cien negros con sus cien alabardas,

un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

Espero que Rubén Darío no se revuelva en su tumba y se me aparezca por las noches para castigarme por la utilización de sus versos, pero es que es verdad, ¡qué pinta de desmejorado tiene el pobre! A lo mejor, es porque ha leído la carta con las cuentas del Gran Capitán que anda trepando por la red y que más de uno hemos recibido. ¿No? Bueno, eso tiene arreglo, aquí estamos para darle un gusto.

Carta al señor Rajoy

¡Qué ingenuo soy! No le hace falta leerla. Se sabe los números al dedillo y si no, ahí tiene a su fiel Soraya para que repita, como el muñeco de un ventrílocuo, lo de la herencia, una herencia de miedo.

Lo malo, es que la cosa no tiene gracia y nuestro valiente caballero, defensor contra el proceloso italiano y fustigador de napoleoncillos avinagrados, toma las de Villadiego, cuando las cosas se ponen tiesas, como ha tenido siempre por costumbre, hilillos del Prestige incluidos.

Rajoy huye para no explicar los recortes en Sanidad

Pues, en ésas estamos, en las mismas que pintaban, cuando hace un porrón de años, a Patxi Andión se le ocurrió esta canción.

Si es que, aveces, el tiempo pasa para ná.

Trece años después, a Serrat se le ocurrió una cosa parecida.

Claro, que si creemos que el paso del tiempo ha podido ser provechoso para el desarrollo de la humanidad, sólo tenemos que leer con detenimiento los pensamientos del Cardenal Mazarino:

Diálogo entre Colbert y Mazarino

Cuatro siglos después, seguimos con los mismos perros con distintos collares.

Los subsecretarios

Hace casi un mes, envié un artículo, que llevaba como título “Los subsecretarios”, para su publicación en el número 7 de la revista D&R Dignidad y Responsabilidad, que tenía que haber salido el pasado 18 de marzo.

Desconozco los problemas que haya podido tener dicha publicación, pero lo cierto es que el número 7 no ha visto la luz. Tampoco he tenido noticias de la Dirección de la revista, al respecto. Por lo tanto, he decidido dar a conocer en este blog los intríngulis de los misteriosos subsecretarios:

Hace muchos años, a principios de los ochenta, una idea para una novela estuvo revoloteando por mi cabeza. Llegó a ser un proyecto con cierto peso y hasta con título: “Los subsecretarios”.

Confieso que me fascinaba la capacidad camaleónica de algunos elementos, capaces de seguir ocupando sus cargos políticos o de aterrizar en otros similares, siempre de tercera o cuarta fila, soplasen los vientos políticos que soplasen.

Así que en la imaginación de mi novela, esos siniestros y casi anónimos personajes eran los encargados de la perpetuación del sistema. Realizaban reuniones secretas en las catacumbas, en las que diseccionaban méritos y deméritos de los candidatos a los distintos estratos del poder.

Las catacumbas eran su reino.

No flaqueaban ni les temblaba el pulso, a la hora de elegir al más idóneo para la consecución de sus fines. Manejaban los hilos en la sombra, derribando a éste o ensalzando a aquél, según la conveniencia coyuntural, pero siempre con el objetivo de perpetuar  el sistema sacrosanto. Eso era lo más importante. Todo debía seguir atado y bien atado. De ello, se encargaban los subsecretarios. El orden no podía ser perturbado. Estuviese quien estuviese en el poder, los subsecretarios permanecían inamovibles, en la sombra, vigilando. No ansiaban el poder, sabían que podían manejarlo.

Dibujo de Fernando Sáenz de Tejada

Dibujo de Fernando Sáenz de Tejada

Incluso el mismísimo Fraga formó parte del status de privilegio de esta casta, cuando fue condenado a su famoso exilio londinense, después de sus disputas con los tecnócratas, a los que pretendía defenestrar. Fueron ellos los que se lo sacaron de encima, pero él supo manejar la situación y aparecer ante los atónitos españoles como el futuro líder progresista.

Las malas lenguas propagaron con posterioridad que el propio Fraga influyó de forma fundamental en el nombramiento de Juan Luis Cebrián como director de El País. Curiosamente, ese periodista había realizado la entrevista y la famosa foto con sombrero.

Por diversos motivos, el proyecto literario se diluyó en el tiempo y nunca cobró cuerpo. Los subsecretarios también desaparecieron del panorama político, que se empantanó en las turbias aguas de la corrupción. La tierra de Jauja del enriquecimiento político, dio lugar a nueva fauna dominante: los advenedizos y los enchufados.

Si bien, los subsecretarios, creados por mi imaginación, aunque inspirados en modelos existentes, formaban parte de una especie de secta con un objetivo común, sus sustitutos de hoy en día, los advenedizos, actúan de forma individual con un único objetivo: No soltar la teta que tienen bien agarrada. Son depredadores que sólo persiguen su propio beneficio.

Los advenedizos tienen copados los cargos y carguillos de las estructuras de la sociedad, forman parte de cualquier comisión imaginable, medran sin descanso y fagocitan los ideales políticos, colonizando los partidos. Más que la propia consolidación de cualquier sistema, prefieren el río revuelto en el que puedan obtener la ganancia de pescadores.

Su número ha crecido de forma exponencial en los últimos tiempos. Cualquiera de nosotros conoce a más de uno o tiene que sufrirlo en sus carnes laborales.

Esta fauna es especialmente numerosa en los servicios públicos, sobrecargados de gestorcillos aficionados de tres al cuarto, responsables de descalabros económicos, pagos de favores, desviaciones presupuestarias y enriquecimientos varios.

Los advenedizos de pedigrí, una vez iniciado el peregrinaje, entran a formar parte de la farándula del poder y jamás regresan a sus puestos de trabajo, de donde fueron reclutados por el favor político. Si eran médicos, al único paciente que vuelven a ver es al que “House” putea en su hospital de lujo; si eran profesores, su única relación con la cultura se limita a concursos como “Pasa Palabra” o “El millonario”. No vuelven a casa ni por Navidad, como el Almendro.

La fidelidad de los advenedizos a sus mentores es muy quebradiza, casi pura ficción. Resulta interesante contemplar el patetismo de sus carreras, a codazo limpio, para ocupar un nuevo lugar de privilegio, cuando las aguas se vuelven turbulentas. No les duelen prendas a la hora de renunciar a principios, en caso de que algún día los tuvieran, o de apuñalar por la espalda a antiguas convicciones y adhesiones inquebrantables. Todo vale con tal de persistir.

El auténtico peligro para los advenedizos, quizá el único, es que el dedo rector acabe en el interior de donde la mayoría de nosotros deseamos, pero eso, a veces, es pura quimera.

Los advenedizos son las metástasis del cáncer que ha invadido a la sociedad sin prisa, pero sin pausa. Son el mayor peligro para los ciudadanos, porque cuentan con el amparo de la insensatez política.

A los advenedizos no les queda otro remedio que estar al acecho, merodeando.

Parafraseando a uno de los personajes de la exitosa serie de los ochenta,

“Canción triste de Hill Street”,

 

 “¡Tengan cuidado ahí afuera!”.

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